Karlos Arguiñano toca fondo, primero su hermana y ahora su mujer

Karlos Arguiñano se está enfrentando al peor año de su vida.

Karlos Arguiñano podría estar pasando los momentos más complicados de su vida. A sus 73 años, el chef ha tenido una vida de lo más ajetreada. Su pasión por la cocina le ha situado como uno de los cocineros más respetables y famosos de nuestro país.

Alejado de las elaboraciones minimalistas, el vasco siempre ha apostado por una cocina familiar al alcance todos y de fácil preparación. Algo que le ha convertido en un personaje querido por prácticamente todos.

Si de algo puede presumir Arguiñano es que es muy familiar. Sus siete hijos así lo avalan, y también su hermana, que colabora con él en su programa de cocina. Por eso no puede evitar sentir un nudo en la garganta cuando algunos de los miembros de su familia atraviesan por un momento complicado.

Hace tiempo vivió de cerca la enfermedad de su hermana Eva. Una tarde de 2013, Eva se sintió indispuesta y fue llevada al Hospital Donostia de San Sebastián. Recibió la pertinente atención médica y se descubrió que había sufrido un infarto de miocardio. De ahí que pasara a ser ingresada en la UCI de aquel.

Permaneció varios días allí, hasta que se la trasladó a la Policlínica de San Sebastián donde fue operada del corazón. Intervención que se saldó de manera positiva y de la que se recuperó, después de pasar una semana ingresada en la UCI de este otro centro. Afortunadamente todo quedó en un susto y la cocinera regresó a casa y superó la situación.

Ahora, Arguiñano mira con temor a su esposa, María Luisa. Durante su intervención en el programa de TVE Dos parejas y un destino, Karlos se abrió al resto de comensales haciéndoles partícipes de lo mal que lo está pasando.

«Luisi», como cariñosamente le llama Arguiñano, es un pilar fundamental en su vida. Junto a ella ha formado una gran familia y llevan juntos más de 40 años. El vasco considera que es incapaz de vivir sin ella.

Karlos Arguiñano teme por su mujer.

El coronavirus paralizó a todo el mundo y cambió la manera de relacionarnos con los demás, una situación que se volvió francamente difícil para la mujer de Arguiñano. Temerosa de poder contagiarse, decidió no salir de casa.

«Se nos está haciendo muy largo, esta historia está siendo dura de verdad, Luisi, mi mujer, no sale de casa», confesó preocupado. «Mi mujer ha sido capitana toda la vida», explicó, pero según el chef el hecho de no haber podido ver a sus nietos también ha hecho mella en su ánimo.

El chef siempre ha presumido del carácter arrollador de «Luisi», y no es para menos. Con solo nueve años ya ayudaba a su madre en la pescadería, y después se fue a vivir sola a París. Allí trabajó como limpiadora en un colegio hasta que, cumplidos los 15 años, regresó a su tierra natal.

Trabajó duro para sacar a su familia adelante y conoció a Karlos Arguiñano con quien formaría una gran familia. Ella misma confesó en una entrevista para el Diario Vasco lo complicado que resultó sacar adelante el negocio junto a su marido. «Yo siempre he sido muy echada para adelante y nos arriesgamos», contó.

«Eran los ochenta, vivíamos encima del restaurante, fueron momentos difíciles, debíamos mucho dinero, pero yo siempre he dado la cara», señaló «Luisi». Fue su manera de ser y de llevar todo a sus espaldas lo que enamoró a Karlos, de ahí que la considere «su capitana».

Solo el hecho de haber perdido dos embarazos hicieron que «Luisi» se viniera abajo. «Los dos primeros se nos murieron con siete meses, nacieron muertos, mi mujer lloraba y lloraba», recordó el cocinero. Él siempre se ha volcado en su mujer y ambos se han apoyado mutuamente en los momentos más difíciles.

Por ese motivo, ver a Luisi aterrorizada ha hecho saltar las alarmas. El chef no está acostumbrado a verla con miedo. Ante esta situación, Karlos quiso mandar un mensaje a todos los espectadores: «Aprovechad cada minuto de vuestra vida, no dejéis nada para mañana», dijo.