Julián Muñoz confiesa cómo logró enamorar a Isabel Pantoja, y deja a todos a cuadros

Julián Muñoz: una entrevista póstuma que revela muchas cosas.

El pasado martes, Julián Muñoz falleció a los 76 años tras una intensa batalla contra el cáncer, enfermedad que lo mantuvo recluido en una clínica de Marbella por más de una semana. Durante su hospitalización, su familia no dejó de acompañarlo en ningún momento, con visitas constantes que reflejaban el cariño y apoyo de sus seres más cercanos. Su exesposa Mayte Zaldívar, así como sus hijas Eloisa y Elia, estuvieron presentes incondicionalmente, daemostrando la unión familiar en los momentos más difíciles. Muñoz, quien fue camarero antes de ocupar la alcaldía de Marbella, enfrentó sus últimos días rodeado de las personas que más lo querían.

El impacto de su muerte ha calado hondo, no solo en su círculo íntimo, sino también en la prensa del corazón, que sigue de cerca cada detalle de su despedida. Como exalcalde de Marbella y protagonista del escándalo de corrupción conocido como el «caso Malaya», su vida estuvo marcada por controversias, además de su relación mediática con Isabel Pantoja y Mayte Zaldívar. Los últimos días de Julián los pasó en el HC Marbella Internacional Hospital, donde familiares y amigos se acercaron para ofrecerle un último adiós, mostrando que, pese a sus errores, Muñoz no enfrentó su partida en soledad.

Una entrevista póstuma: el último deseo de Muñoz.

En un giro inesperado antes de su fallecimiento, Julián Muñoz accedió a ofrecer una entrevista exclusiva al periodista Santi Acosta. Aunque concedió sus palabras antes de morir, hizo una petición clara: «Quiero que se sepa por lo menos un poco de la verdad de Marbella, pero no quiero que esta entrevista se emita hasta que yo me muera», palabras que ya han resonado con fuerza tras el avance emitido por Telecinco. La cadena ha anunciado este contenido como parte de un especial en el que se desvelarán algunos de los secretos que Muñoz guardaba sobre su gestión en Marbella, así como su percepción sobre los hechos que lo llevaron a prisión.

La entrevista promete ofrecer una mirada inédita a los últimos pensamientos del exalcalde. Según Acosta, Julián no solo habló de sus años de prisión, sino que también ofreció detalles sobre cómo pudo haber evitado esa condena. «Era el que más dinero tenía porque era el que menos debía», confesó, y añadió que gran parte de sus ingresos fue a parar a «el clan del visón», un grupo de «siete u ocho mujeres» que se dedicaban a competir por los abrigos más caros. Este testimonio añade una nueva capa de complejidad a su ya controvertida figura pública.

«Mi perdición fue Isabel Pantoja».

Otro de los temas que Julián Muñoz abordó en su conversación con Acosta fue su relación con Isabel Pantoja, un romance que, según él, fue el punto de inflexión en su vida. Muñoz dejó claro que su vínculo con la cantante tuvo un impacto profundo en su vida, tanto personal como profesional: «Fue mi perdición», afirmó sin rodeos. En sus palabras, describió cómo al principio no le atraía ni su físico ni su música, pero con el tiempo, algo cambió en su corazón: «Luego me entró la copla por el corazón», recordó, añadiendo un toque de nostalgia y resignación a su relato.

Julián Muñoz siempre tuvo claro su deseo de llevar a Isabel Pantoja a Marbella, no solo como cantante, sino como una figura clave en la promoción de la ciudad. Sin embargo, el elevado costo de sus actuaciones representaba un obstáculo considerable: «Yo quería todos los años contratar a Isabel Pantoja a cantar en Marbella. Y como era muy cara, no la contrataba». Determinado a lograr su objetivo, Muñoz decidió tomar cartas en el asunto y conseguir el contacto de la artista para convencerla de manera personal, evitando intermediarios. Pantoja pedía 8 millones de euros por actuación, una cifra exorbitante para el Ayuntamiento, que no podía asumir tal gasto en sus arcas.

La persistencia de Muñoz fue lo que finalmente lo llevó a conquistarla, en más de un sentido. Lo que comenzó como una serie de llamadas estrictamente profesionales, pronto se transformó en algo mucho más personal. Las llamadas diarias, inicialmente centradas en temas laborales, comenzaron a extenderse hasta convertirse en maratones de conversaciones que duraban hasta 11 horas: «Yo la llamaba todos los días, todos los días. Yo a la Pantoja la conquisté por teléfono», confesó Muñoz en referencia a cómo se fue gestando esa relación. Según cuenta, en esas largas charlas no solo se hablaba de trabajo, sino también de sentimientos, mezclando el amor con el dinero en una combinación que marcaría sus vidas.

El inicio de su relación con Pantoja fue tan apasionado como sorpresivo. Según contó, todo comenzó en Tívoli, donde ambos se encontraron por primera vez: «Echó a todo el mundo y ahí fue el achuchón, ella estaba con ganas como una tigresa», narró Muñoz en su última intervención pública, recordando con humor y cierta picardía el comienzo de lo que se convertiría en una historia mediática que marcaría su vida y carrera para siempre.

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