Jorge Rey, el joven que reta a la meteorología.
A sus pocos años, Jorge Rey se ha convertido en una referencia obligada cuando se habla del tiempo en España. Este joven burgalés se hizo viral al predecir la borrasca Filomena utilizando el tradicional método de las cabañuelas, superando incluso a los servicios oficiales de meteorología. Desde entonces, sus pronósticos generan gran expectación, especialmente en fechas clave como la Semana Santa.

Con la llegada de estas fiestas religiosas y vacacionales, muchas miradas se dirigen a Rey para saber qué nos deparará el cielo. Del 13 al 20 de abril, coincidiendo con el Domingo de Ramos y el de Resurrección, miles de personas esperan disfrutar de procesiones, escapadas o días de descanso. Pero el clima puede ser decisivo para que estos planes se mantengan… o se frustren.
Y es precisamente el tiempo lo que ha llevado al joven meteorólogo a lanzar su predicción para este esperado período. Su mensaje no deja lugar a dudas: «Si te gusta el sol, malas noticias, aunque también depende de donde vivas, eso hay que reconocerlo». Un aviso directo que apunta a un inicio complicado para quienes esperaban cielos despejados.
Un arranque complicado para abril.
Rey advierte que los primeros días del mes vendrán marcados por la inestabilidad: «De momento, empezamos el mes de abril con inestabilidad, ya lo estamos notando, y estos próximos días vamos a seguir así, de hecho». Según él, incluso Canarias notará la llegada de lluvias y tormentas, y no descarta un regreso del frío continental.
Ese panorama revuelto también afectará al comienzo de la Semana Santa. «El inicio de la Semana Santa va a estar influenciado por esta inestabilidad», afirma, reconociendo que el uso de las cabañuelas no permite una precisión total en fechas exactas, aunque se puede trazar una tendencia general. La primera mitad del mes se prevé movida, pero a partir del día 15 la cosa empieza a mejorar.
«Abril sin duda va a terminar con un anticiclón que se va a imponer y va a dejar que la primavera dé un estallido muy destacable», afirma. Eso significa que, tras unos primeros días inciertos, el tiempo tenderá a estabilizarse hacia el final del mes, justo en los últimos compases de la Semana Santa.
Sol tímido en el sur, dudas en el norte.
Pero ese cambio de tiempo no será uniforme en todo el país. «En zonas del Cantábrico todavía la inestabilidad sí que puede estar llegando, roces de frentes… Ahí es donde más puede complicarse la cosa», explica. Por el contrario, en el centro, el sur y también en Canarias, la mejoría será más evidente.
La clave, según Jorge Rey, está en la evolución de los frentes y cómo afectarán a las distintas regiones. El joven insiste en que la primera mitad de abril vendrá marcada por tormentas y cielos cargados, especialmente en la zona norte. «Inestabilidad eso sí, durante la primera quincena, por tanto hacia el 10 y todas esas fechas, lo que es empezar la Semana Santa pues es inestable, mal, un tiempo de tormentas».
Aunque el tono pueda parecer pesimista, Rey también ofrece un mensaje de alivio para quienes tengan planes hacia finales de abril. Si bien los primeros días serán difíciles, el cambio progresivo del clima podría permitir algunas jornadas más agradables para cerrar la Semana Santa.
El Cantábrico, el más vigilado.
«Lo peor está ya en el Cantábrico, que es donde los frentes pueden persistir más en llegar, en rozar… Si rozan dejan nubes, humedad, posibles lluvias… Sobre todo donde más hay que poner la lupa es en el norte», detalla. Las procesiones del norte, por tanto, podrían estar en riesgo de verse pasadas por agua.
En cambio, otras zonas del país podrían ir despidiéndose poco a poco de los chubascos. Y aunque la incertidumbre siempre está presente cuando se trata de meteorología, el patrón general parece claro: una primera mitad de mes complicada y una segunda más amable.
Rey concluye lanzando una mirada al pasado: «Por tanto también alejándonos mucho de lo que pasó el año pasado, que tuvimos una Semana Santa histórica en la que las acumulaciones por lluvia fueron impresionantes». Este 2025 será diferente, con altibajos, sí, pero también con margen para disfrutar de algún rayo de sol en el cierre de las vacaciones.