Jesús Castro sentencia de esta manera la presencia de Irene Montero junto a Risto: le bastan tres demoledoras palabras

Jesús Castro y su lengua afilada.

Jesús Castro, actor gaditano conocido por su arrollador debut en El niño y su carisma en pantalla, no es ajeno a la polémica. Además de su talento actoral, ha ganado fama por sus comentarios directos, a menudo sin filtro, que lo han convertido en una figura controvertida en redes sociales. Su paso por MasterChef Celebrity reforzó esta imagen, con enfrentamientos que hicieron las delicias de los espectadores y generaron titulares por su franqueza a la hora de expresar sus opiniones.

En esta ocasión, Castro ha vuelto a captar la atención mediática tras su reacción a una polémica conversación entre Irene Montero y Risto Mejide en Todo es mentira. Montero, que debutaba como colaboradora del programa, pidió a Mejide que usara el lenguaje inclusivo, incluyendo el «todes», algo que generó un tenso intercambio entre ambos. Como era de esperar, la situación no pasó desapercibida para el actor, quien decidió opinar al respecto con su estilo característico.

Risto y Montero: duelo de palabras.

Durante su intervención, Montero pidió a Mejide un compromiso claro: «¿Te puedo decir una cosa? Quiero que te comprometas a decir ‘todes’ todos los días que yo venga, pero en serio. Sin broma machirula». Una solicitud que no tardó en recibir respuesta. «¿Sabes qué? Que yo soy más de la RAE y la RAE ya dice que el ‘todos’ incluye a ‘todos’, ‘todas’, ‘todes’ y a todos los ‘todos’ que nos pongamos a decir», respondió Mejide con su habitual tono sarcástico.

Montero, lejos de quedarse callada, contraatacó con una reflexión sobre el cambio en el lenguaje. «Si dices ‘todes’, a lo mejor la RAE cambia más rápido de criterio», replicó. El cruce de opiniones culminó con Mejide defendiendo la libertad de expresión en el programa: «La gracia de este programa es que cada uno, sin imponerle nada a nadie, puede decir lo que le dé la gana».

«Bobo, boba y bobe.»

Jesús Castro, conocido por sus comentarios mordaces en redes, decidió sumarse al debate con un escueto pero contundente tuit. «Bobo, boba y bobe», escribió en su cuenta de «X» (anteriormente Twitter), en alusión a la discusión entre Montero y Mejide. Sus palabras, lejos de pasar desapercibidas, desataron un torrente de reacciones, entre aplausos de sus seguidores y críticas de quienes consideraron su comentario innecesario.

El tuit, cargado de sarcasmo, refleja el estilo directo que lo caracteriza, pero también reabre el debate sobre la polarización en torno al lenguaje inclusivo. Mientras algunos lo ven como una forma humorística de posicionarse, otros interpretan su comentario como una falta de respeto hacia quienes defienden la inclusión en el lenguaje.

Polémicas que no dejan indiferente.

La respuesta de Castro no solo refuerza su imagen como una figura mediática sin tapujos, sino que también pone de manifiesto cómo la opinión de los famosos puede amplificar debates sociales. En un contexto donde las redes se convierten en el campo de batalla de ideas, figuras como Castro juegan un papel crucial, ya sea como agitadores o como voces representativas de una postura determinada.

Esta no es la primera vez que el actor se posiciona en temas controvertidos. Su paso por programas como MasterChef lo consolidó como alguien que no teme decir lo que piensa, incluso a riesgo de generar polémica. Su estilo franco y directo parece seguir generando tanto admiradores como detractores, reafirmando su estatus como un actor que no pasa desapercibido ni en pantalla ni fuera de ella.

Al final, la controversia generada por el intercambio entre Montero, Mejide y Castro es una muestra más de cómo el lenguaje inclusivo sigue siendo un tema que divide opiniones en España. Mientras algunos lo ven como un avance necesario para visibilizar a colectivos marginados, otros, como Jesús Castro, prefieren recurrir al sarcasmo para expresar su desacuerdo.

En un momento donde cada palabra tiene el potencial de desatar intensos debates, figuras públicas como Castro tienen el poder de amplificar discusiones que trascienden el ámbito televisivo. Y, aunque sus comentarios puedan ser percibidos como una simple broma, no cabe duda de que reflejan una postura que conecta con una parte significativa de la sociedad.

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