Una visita entre lágrimas y reproches.
En medio de la tormenta de emociones y frustración desatada en Paiporta, surgió una imagen que se volvió viral y capturó la intensidad del momento. Una joven con mascarilla, aparentemente consolando a la reina Letizia, quedó inmortalizada como símbolo de la empatía en un escenario de ira y dolor. Esa joven es Alicia, una madre que, al igual que muchos otros, se ha visto envuelta en la tragedia que la DANA dejó a su paso.

Su hijo, afortunadamente, se encontraba a salvo porque en la escuela de fútbol E1, ubicada en la localidad, decidieron suspender el entrenamiento debido a la alerta roja. «Porque iba a llover mucho, por si caía un foco o algo. Eso nos dijeron», recuerda Alicia. Hoy, el polideportivo permanece devastado, con vehículos sumergidos en el agua que aún esperan ser revisados.
A pesar de no vivir en Paiporta, Alicia acude cada día a la localidad, y aquel intento de visita real la encontró en el epicentro de la tragedia. La llegada de los reyes y las autoridades generó una reacción de insultos y una lluvia de barro y palos, muestra de la desesperación de quienes han sufrido los estragos de la catástrofe. «Me ha llamado gente de todos sitios, de Italia, de Rumanía… dicen que estaba intentando consolar a la reina. Yo lo que le decía era que no habían visto nada de lo que ha pasado, que entrasen hacia el interior del pueblo», relata Alicia. En ese momento, Letizia, visiblemente afectada, no pudo contener las lágrimas y solo atinó a repetir: «Lo siento, lo siento, lo siento… perdonad», mientras movía la cabeza, abatida.
La intensidad de un abrazo inesperado.
Alicia no se encontraba sola en aquel lugar. Acompañada de su pareja y amigos, se unió a los vecinos para exigir mayor apoyo y señalar que la ayuda, en su opinión, había llegado demasiado tarde. «Yo soy muy pacífica, y valoro que hayan venido; al menos ellos han aguantado el chaparrón y no se han ido», señala Alicia, recordando la intensidad de aquel momento. «Yo sólo quería decirle: «Esto se podía haber evitado». Y fue entonces cuando ella me abrazó a mí», añade, con la voz quebrada al rememorar el abrazo que la reina le ofreció, un gesto que en ese instante la llenó de profunda emotividad.
Esta visita a Paiporta no solo removió recuerdos dolorosos en Alicia, sino que también le trajo a la memoria cómo la localidad cambió su vida hace dos años. «Desde el primer día cargué el coche de palas y enseres que me dio gente de la falla y me vine aquí», comenta. Su pareja, igualmente inmersa en el momento, aparece en diversas fotografías hablando con el rey, expresándole, con palabras firmes, que la ayuda oficial podría haber llegado antes. «Le decía que podían haber enviado la ayuda mucho antes, que aquí hemos estado tres días sin que viniera nadie», recuerda Alicia, quien destaca la vehemencia con la que su pareja defendió esta posición.
Un clamor de auxilio ignorado.
Otra amiga de Alicia también aprovechó la ocasión para hablar con la reina Letizia y expresar su descontento por el retraso en la llegada de las fuerzas militares a la zona afectada. «Tres días para que venga el Ejército. A las 2 de la mañana el martes estaba la gente en la calle recogiendo mierda, de lodo hasta aquí», comenta, señalándose a las caderas. «No tenemos comida, no tenemos nada. ¿Cuántos soldados hay? ¿Cuántos? ¡Que salgan todas las tropas!», exclamaba su amiga, Nerea, una joven entrenadora de la escuela de fútbol E1, mientras intentaba obtener una explicación de la reina. Según se aprecia en un vídeo al que este periódico ha tenido acceso, doña Letizia intentaba responder, visiblemente conmovida, ante las palabras de Nerea, quien además señaló que aún hay fallecidos dentro del municipio que no han sido rescatados.
Las historias de quienes sufren en Paiporta se suceden, y son muchas las personas que, como Alicia y sus amigas, aprovecharon la visita real para exponer la cruda realidad que atraviesan. Luis Báguena, uno de los presentes, también se acercó al rey Felipe VI y posteriormente relató su experiencia en un hilo de la red social X. «Se ha acercado a hablar directamente con nosotros porque justamente en ese momento estábamos al lado y, de hecho, yo personalmente le he recriminado o reprochado que no entiendo cómo no está vigente el estado de alarma conforme está la situación actual», explica Luis, quien asegura que, a diferencia de algunos rumores, no hubo ningún tipo de orquestación en su conversación con el rey.
Momentos de tensión y desesperación.
Como tantos otros en aquel tumulto, Luis experimentó una situación de alta tensión durante la visita. En su relato, menciona que incluso fue alcanzado por una piedra en el rostro. «Me dio una pedrada en la cara que no sé cómo no tengo roto el pómulo», detalla, revelando el nivel de hostilidad que se vivió en algunos instantes. En medio de esta atmósfera, marcada por el resentimiento y el dolor, los reyes intentaron escuchar a las personas presentes, asumiendo la responsabilidad de representar la monarquía en un contexto de urgencia social, aunque para muchos fuera percibido como un acto tardío.
La jornada, sin duda, dejó una estela de emociones enfrentadas. Para Alicia y quienes se encontraban allí, los gestos de consuelo no disipan la desesperación, pero en algunos momentos resultaron al menos un alivio emocional temporal en medio de un panorama sombrío.