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Hacienda es implacable y avisa: Los trabajadores que ganen menos de 35.200€ al año se van a llevar un susto este mes

La trampa de los sueldos medios.

Lo que muchos percibieron como un pequeño alivio en su nómina mensual durante 2023 puede volverse una carga inesperada este año. Los trabajadores que ganan entre 22.000 y 35.200 euros anuales están descubriendo que, tras una reducción en las retenciones del IRPF, ahora les toca pagar más en la declaración de la Renta. Esa bajada en las aportaciones mensuales a Hacienda provocó un efecto boomerang que se concreta en pagos adicionales de hasta 900 euros.

Expertos en fiscalidad han confirmado que quienes se encuentren en este rango salarial afrontarán devoluciones negativas en la campaña de la Renta iniciada el 2 de abril. El importe exacto dependerá de factores como el número de hijos, si se convive con una pareja con ingresos o si se aplican deducciones familiares. Lo que antes parecía un aumento de sueldo, hoy exige un reequilibrio con la Agencia Tributaria.

La reforma que lo ha provocado entró en vigor en enero de 2023, cuando el Gobierno modificó el Reglamento del IRPF para aplicar una retención menor en salarios por debajo de 35.200 euros. Muchos trabajadores, al superar los 22.000 euros anuales, están obligados a declarar, lo que les deja expuestos a este ajuste. El resultado: más dinero percibido durante el año, pero también una factura mayor al presentar la declaración.

Quién paga más, quién paga menos.

No todos los contribuyentes sufrirán el mismo impacto: la diferencia la marcan el salario exacto y las cargas familiares. Aquellos con sueldos más bajos y responsabilidades familiares elevadas vieron reducciones significativas en sus retenciones, lo que ahora se traduce en un ajuste más elevado. Por el contrario, quienes ganan cerca del umbral de 35.200 euros y tienen pocas deducciones aplicables ya pagaron más a lo largo del año y notarán menos diferencia ahora.

Lo importante, recalcan desde Hacienda, es que no se trata de un aumento del impuesto, sino de una redistribución del pago. El problema es que muchos trabajadores no previeron esta situación y se encuentran con la obligación de tributar ahora por lo que no ingresaron antes. Quienes no contaban con ese gasto pueden verse en apuros económicos en plena campaña fiscal.

Para mitigar este efecto en próximos ejercicios, los asalariados pueden pedir a su empresa que aumente voluntariamente el porcentaje de IRPF que se les retiene cada mes. De ese modo, el pago del impuesto se distribuye de forma más uniforme a lo largo del año, y se reduce la posibilidad de sobresaltos en la declaración.

El SMI también entra en juego.

La otra gran novedad de esta campaña es que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha empezado a tributar tras la subida aplicada en 2025. Aun así, fuentes del equipo de la ministra María Jesús Montero aseguran que “la mayoría de los trabajadores que perciben el SMI seguirán exentos de tributar”. Es decir, aunque legalmente el SMI ya está dentro del sistema del IRPF, su impacto será muy limitado.

Esto se debe a que el límite para estar obligado a declarar varía en función de la situación personal de cada contribuyente. Así, quienes tienen hijos o personas a su cargo disponen de un umbral más alto antes de tener que presentar la declaración. Según el Ministerio de Hacienda, más de la mitad de quienes cobran el SMI no notarán diferencia alguna respecto a ejercicios anteriores.

Para ilustrarlo, el Gobierno ha ofrecido ejemplos concretos: “Un trabajador con pareja e hijo menor de tres años no sufrirá retenciones de IRPF”; “Para un trabajador con pareja e hijo mayor de tres años, la retención anual será de 99 euros”; y “Un trabajador soltero y sin hijos será el más afectado, con una retención media de 300 euros al año”. No obstante, el Congreso estudia una deducción de hasta 340 euros para los perceptores del SMI que aliviaría esta carga incipiente.