Atención a esto.
Las noticias sobre experiencias cotidianas en supermercados y tiendas de alimentación siempre despiertan un interés inmediato en las redes sociales. Quizá porque todos, en mayor o menor medida, pasamos por el mismo ritual: llenar el carro, mirar los precios y sacar conclusiones sobre cómo va la economía. Cuando alguien relata su experiencia, sobre todo si viene de fuera, la comparación resulta inevitable y el debate se enciende.

A diferencia de otros temas de consumo, hablar de la cesta de la compra toca una fibra muy sensible: la del bolsillo. Los vídeos que muestran lo que cuesta comer, cocinar o abastecerse en distintos países suelen viralizarse porque permiten poner cifras concretas a una sensación difusa: la de que todo está más caro. En las redes, esos testimonios se convierten en pequeños termómetros del costo de vida.
Por eso no sorprende que cada cierto tiempo aparezcan publicaciones que consiguen miles de visualizaciones con solo mostrar una compra semanal. Lo curioso es que muchas veces no se trata de grandes investigaciones económicas, sino de simples recorridos por los pasillos del supermercado que acaban generando discusiones apasionadas sobre inflación, poder adquisitivo y hábitos de consumo.
Lo que descubrió un viajero en el supermercado.
En esta ocasión, el protagonista es un creador de contenido argentino afincado recientemente en España. Tras haber visitado el país en el pasado, decidió comprobar con sus propios ojos si los rumores sobre la subida de precios eran ciertos. Lo hizo de la manera más directa posible: con una cámara, un carro vacío y muchas ganas de comparar con lo que recordaba de su última visita.
«Primera compra en Mercadona desde que llegué a España. Dicen que está carísimo, vamos a ver si algo aumentó o no», dice en el inicio del vídeo, subido a su perfil de Instagram. «Para que te hagas una idea, este carro —el grande de Mercadona— lo llenábamos con 120 o 130 euros más o menos, y aquel chiquitito con 60 o 70 euros. Estoy hablando de principios de 2023», aclara. Esa referencia temporal le sirve como punto de partida para entender hasta qué punto han cambiado las cosas.
Su reacción no deja lugar a dudas. «Empezamos fuerte, maple de huevos, 5,75 euros, aumentó una locura. Cuando yo llegué, esto valía 3,80», comenta mientras enseña el envase de 24 unidades. Producto a producto, el vídeo va construyendo una especie de radiografía del supermercado en 2025, con especial atención a los básicos que todos compramos.
Un carro lleno de cifras y opiniones.
Mientras añade artículos a su compra, el argentino alterna observaciones y conversiones a dólares para que sus seguidores en su país entiendan mejor las diferencias. Se detiene en algunos precios que le resultan llamativos, como la pechuga familiar a 6,97 euros o el secreto de cerdo a 5,75 euros, y comparte incluso un guiño gastronómico al comentar: «También me voy a llevar algo que acá le dicen filete cabeza de lomo, esto es igual a la bondiola, esto es riquísimo, y vale 4,34».
El momento culminante llega cuando muestra el ticket final: 159,66 euros. «Tengo miedo, tengo miedo», dice entre risas antes de enseñar el recibo. A continuación lanza la pregunta a sus seguidores: «¿Y qué opinas? ¿Cuánto te saldría en Argentina llenar un carro así hasta las manijas?». La respuesta no se hace esperar: los comentarios se dividen entre quienes ven los precios españoles como una ganga y quienes consideran que la inflación también se nota en Europa.
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Más allá de las cifras, el vídeo pone sobre la mesa algo más profundo: cómo la percepción del precio depende del contexto y del punto de comparación. Lo que para unos es caro, para otros sigue siendo asequible, y esa relatividad es lo que alimenta la conversación digital.
Una conversación que no deja de crecer.
El vídeo del creador argentino se ha compartido miles de veces y ha generado un intenso debate entre internautas de ambos países. Algunos lo agradecen por poner en perspectiva los precios europeos, mientras otros lo utilizan para hablar de sus propias experiencias con la inflación. Una simple compra en Mercadona se ha convertido, sin pretenderlo, en un espejo del costo de vida global.
Y como suele ocurrir con las historias que tocan el día a día, esta también ha sido ampliamente comentada, analizada y discutida en redes sociales, donde cada usuario aporta su punto de vista sobre algo tan universal como llenar el carro de la compra.