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Giro en la investigación del accidente entre los dos trenes en Córdoba gracias a un importante detalle: «La vía…»

Investigación en marcha.

Hay noticias que detienen el pulso de un país porque no hablan de algo lejano, sino de lo que podría ocurrirle a cualquiera. Un accidente ferroviario, por su escala y por su carga simbólica, toca una fibra colectiva: la confianza en lo cotidiano. En cuestión de minutos, lo que era un trayecto normal se convierte en un antes y un después. Y entonces llega la pregunta inevitable: cómo pudo pasar.

En momentos así, la sociedad se agarra a los datos con la misma necesidad con la que busca consuelo. Las cifras se repiten, los horarios se memorizan y los lugares se convierten en referencia común. También aparecen los silencios: aquello que todavía no se sabe y que, sin embargo, pesa igual. La espera por explicaciones se vuelve compartida, casi un rito.

El impacto no se limita a las víctimas directas, porque la conmoción se expande por familias, ciudades y conversaciones enteras. En estaciones, oficinas y casas, se habla de lo mismo, aunque sea con palabras distintas. Es el tipo de suceso que impone prudencia, pero también exige claridad. Y en esa tensión entre cautela y urgencia se abre paso la investigación.

En ese marco, comienzan a conocerse los primeros elementos del caso del accidente ferroviario en Adamuz, que ha dejado, de momento, 40 víctimas mortales. Fuentes de la investigación de Adif, recogidas por ABC, confirman que «hay muchos trozos de vía rota». El detalle, por sí solo, plantea un escenario complejo, pero no permite aún cerrar una conclusión. Lo que se observa sobre el terreno es solo el inicio del relato técnico.

La escena y sus piezas.

Al mismo tiempo, desde el entorno del Ministerio de Transportes se insiste en mantener el foco en el proceso pericial. Fuentes cercanas, según el mismo medio, advierten que «hasta que no se investigue no se puede determinar si es causa o consecuencia». Esa matización marca el ritmo de las próximas horas y días, cuando cada indicio debe encajar con el resto. En investigaciones de este calibre, precipitar diagnósticos puede deformar la verdad.

Según los datos conocidos, la fractura de las vías está a 180 metros del lugar en el que se encuentran los vagones Alvia. El equipo de Criminalística de la Guardia Civil está fotografiando el elemento para avanzar investigaciones. Ese trabajo, minucioso y repetitivo, busca fijar cada rastro antes de que el entorno cambie. En paralelo, se recaba información para reconstruir una secuencia precisa de hechos.

La respuesta operativa en la zona también refleja la magnitud del suceso. La Guardia Civil ha movilizado a más de 220 efectivos para atender a los afectados, incluidos especialistas del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística con expertos en huellas y ADN desplazados a la zona cero. Entre los efectivos se encuentran unidades de Seguridad Ciudadana, Tráfico, GRS, apoyo aéreo y drones, según fuentes recogidas por Europa Press. El despliegue combina atención inmediata y recogida de evidencias, dos tareas que deben avanzar sin estorbarse.

Cronología del choque.

De momento, la cifra de fallecidos está en 40 y más un centenar de heridos. El accidente ocurrió a las 19:39 del domingo, cuando un tren de alta velocidad Iryo 6189 continuaba su trayecto desde Málaga con destino Madrid con 317 pasajeros. Fue entonces cuando varios vagones se salieron de la vía y, en sentido contrario, el tren Alvia 2384 que viajaba Madrid-Huelva al parecer chocó con parte del Iryo. Con esa cronología, los investigadores intentan acotar qué ocurrió primero y qué vino después.

Los trenes implicados son dos modelos considerados avanzados: el ETR 1000 de Iryo y el S 120 de Renfe. El ETR 1000, fabricado por el consorcio Hitachi-Bombardier, puede circular a una velocidad máxima de 400 kilómetros por hora y es un tipo de convoy también utilizado por Trenitalia. Por su parte, la serie 120, desarrollada por CAF y Alstom, comenzó a operar el 17 de mayo de 2006. En este punto, el análisis técnico deberá cruzar prestaciones, estado del material y condiciones de la infraestructura.

Aunque no se ha confirmado la causa exacta, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, apuntaba en Radio Nacional de España que la causa del accidente pudo estar relacionada «con alguna cuestión del material móvil o bien de la infraestructura». Esa hipótesis abre dos líneas de trabajo que suelen avanzar en paralelo: la revisión del tren y la revisión del trazado. Mientras tanto, el país sigue pendiente de cada novedad. Y, como ocurre en estos casos, las redes sociales se han llenado de comentarios, preguntas y mensajes de duelo y apoyo tras conocerse el hallazgo de la vía dañada y el avance de la investigación.