Frank Cuesta —’Wild Frank’— publica esta polémica rajada sobre la muerte de Mel Capitán, la bloguera cazadora

Frank Cuesta no se calla ni debajo del agua, eso lo sabemos todos… especialmente cuando se trata de defender a los animales. Recientemente publicó en sus redes sociales tres enigmáticos mensajes en los que criticaba a los “postureadores” de la televisión, enemistándose con varios compañeros de profesión.

Además, Frank no dudó en contestar a Pelayo, el estilista de Cámbiame, después de unas polémicas declaraciones en las que defendió el consumo de “las pieles, vivas, muertas… en abrigo. La respuesta del protagonista de Wild Frank iba acompañada de unas duras imágenes en las que se ve cómo le quitan las pieles a los animales, y que hicieron que Pelayo reflexionara y se disculpara por sus palabras. Ahora, ha estallado contra los que se alegraron por la muerte de Mel Capitán

Melania Capitán, de 27 años, joven cazadora y conocida bloguera, fue encontrada en una granja de Huesca. Mel, como era conocida por sus amigos y en el mundo de la caza, se quitó la vida. Según informó la revista Jara y Sedal, se habría despedido de sus amigos más cercanos.

La conocía desde hace años. Era una persona extraordinaria. Es inexplicable lo que ha pasado. Iba a empezar un trabajo nuevo con el que estaba muy ilusionada, vivía con su pareja… pero le pudo la presión y tomó esta trágica decisión“, ha contado a El Mundo uno de sus mejores amigos, que ha aclarado que Mel se quitó la vida “por problemas personales, no por los insultos que recibía en las redes sociales“.

La muerte de Mel, como su vida, ha dado mucho de qué hablar en las redes, para bien y para mal. Mientras algunos lloraban su muerte, otros aplaudieron que se quitara la vida. Frank no lo ha dudado, y ha cargado duramente contra todos aquellos que se han burlado de su fallecimiento: “Hoy he conocido la noticia de tu muerte por la cantidad de insultos que me han llegado hacia ti en la misma red social. Insultos, mofas y vejaciones que deberían de estar penadas por ley“.

Este es el texto completo:

“CARTA A MEL CAPITÁN

Estimada Mel;

Te escribo esta carta públicamente porque creo que te la mereces. Varias veces discutimos, hablamos y comparamos posiciones a través de la red social. Discrepábamos totalmente sobre el tema de la caza, pero nunca hubo un insulto ni un reproche. Me dijiste una vez que habías nacido cazadora y morirías cazadora y que respetabas que la gente estuviese en contra de la caza. Yo siempre he dicho que la caza ha existido desde que el mundo es mundo, pero que en las últimas dos décadas, se ha convertido en un “deporte sangriento y elitista”. Estaba de acuerdo contigo en la parte cinegética que no es más que algo que la expansión del humano ha provocado como una necesidad para la conservación de algunas especies, eliminando la sobrepoblación de otras. Pero claramente discrepábamos en la parte de disfrutar matando.

Pero más allá de esto, tú eras una persona…que cazaba por afición, SI, pero una persona. Podríamos estar de acuerdo o no en ello, podríamos discrepar en lo más grande…pero jamás hubiese pensado que me llegaría la información de que te habías suicidado.

No sé qué motivos te han llevado a tomar esta decisión, pero es tuya y solo tuya. No sé que ha podido llevarte a este triste final…pero hay algo que si se y quiero dejar claro sin duda alguna.

Hoy he conocido la noticia de tu muerte por la cantidad de insultos que me han llegado hacia ti en la misma red social. Insultos, mofas y vejaciones que deberían de estar penadas por ley. Hoy de nuevo me alegro de no considerarme ni animalista ni nada que se refiera a esa palabra…porque hoy de nuevo, una panda de “energúmenos” han disfrutado (muchos desde el anonimato) de reírse de la muerte de alguien al que ni conocían, ni probablemente sabrían que existía hasta leer la noticia. Es triste que los que dicen que defienden la “vida” de alegren de la muerte de una persona…pero ese es el animalismo que está de moda últimamente, el radical, el barca o Madrid…el derecha o izquierda…el mi idea es la que vale y la tuya es una mierda.

Me avergüenzo profundamente de que me metan en ese grupo de gente que llama “asesino” a un cazador, pero siempre tiene una excusa para no ir a limpiar mierda a una perrera. Me avergüenzo de aquellos que hacen bromas obscenas con la muerte de un cazador, cuando van al supermercado a comprar filetes para la cena. Me avergüenzo de aquellos que sin haber puesto un euro jamás para ayudar a los animales, se ríen de la muerte de un cazador. Me avergüenzo de esos que tienen la foto con un tigre en Instagram…pero se alegran de tu muerte. Me avergüenzo una vez mas de querer ayudar a los animales y ver cada vez mas radicalismo absurdo, donde no se atiende a razones.

Me avergüenzo…porque SI estoy en contra de la caza…pero “alegrarse y mofarse de la muerte de un ser humano…es mezquino, sucio, bajo y ruin. (seguro que alguno saltará de nuevo con el tema de los violadores, asesinos de niños etc…)

Estoy y estaré siempre en contra de la caza deportiva, porque me parece algo innecesario…pero para todos esos paletos que dicen NO NO NO a toda la caza…simplemente os diré, que hay MUCHAS especies que se están salvando en el mundo gracias a la caza (aunque os parezca imposible, así es). Los mejores rangers que he conocido…han sido cazadores (porque conocen las costumbres, lugares y necesidades de los animales). Pero claro, para saber estas cosas…hay que salir de casa antes. Y repito, estoy en contra de la caza…pero no por ello me alegraré de la muerte de ningún cazador… lo que si diré es que si un cazador muere a manos de un animal….será Karma…pero JAMAS me alegraré de la muerte de un cazador…

En fin, Mel, sé que nunca leerás esta carta y que nunca me podrás contestar…pero simplemente quería dejar claro que fueras cazadora, escritora o dependienta…eras una PERSONA y ni tu ni nadie se merece los “piropos” que he tenido que leer hoy hacia ti.

Descansa en Paz”

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

Os dejamos con el mensaje desesperado de Frank Cuesta tras estas malísimas noticias sobre el caso Yuyee.