Fallecen cuatro jovenes de entre 18 y 21 años en un terrible accidente en Zaragoza

Una noticia que ha dejado consternados a muchos jóvenes.

Las noticias relacionadas con jóvenes y con situaciones inesperadas que cambian sus vidas en apenas unos instantes suelen generar una profunda conmoción. En esta ocasión, la atención se ha centrado en un grupo de chicos que compartían años de experiencias, amistades y proyectos de futuro. Todos ellos estaban vinculados a actividades destinadas a acompañar y formar a las nuevas generaciones. Su entorno ha querido recordar especialmente la ilusión y el compromiso que mostraban en su día a día.

Los protagonistas tenían entre 18 y 21 años y mantenían una estrecha relación con YMCA, una organización dedicada a ofrecer apoyo, educación y actividades deportivas a jóvenes. Varios de ellos habían participado durante años en programas escolares, actividades de ocio, campamentos y colonias. Al alcanzar la mayoría de edad, decidieron seguir colaborando como voluntarios para ayudar a otros niños y adolescentes. Esa trayectoria ha hecho que su pérdida sea especialmente dolorosa para quienes compartieron con ellos diferentes etapas.

Los cinco jóvenes formaban parte de la Escuela de Liderazgo de YMCA y regresaban a Zaragoza después de pasar el fin de semana junto a otros compañeros. Habían acudido a Salduero, en Soria, para visitar la colonia de verano que la organización desarrolla allí. El viaje de regreso terminó de manera inesperada y dejó a varias familias y comunidades juveniles afrontando una situación especialmente difícil. Cuatro de ellos perdieron la vida y un quinto joven permanece ingresado en estado grave.

Una despedida compartida por muchos.

Entre las personas que han querido rendir homenaje se encuentra Marlon David Lumbi Martínez, un joven nicaragüense que formaba parte de la Cofradía de las Siete Palabras de Zaragoza. La entidad religiosa ha compartido una despedida en la que recuerda que se trataba de «una vida truncada en plena juventud». También destaca que, como sus compañeros, tenía «tanto camino por recorrer». Sus palabras reflejan el impacto que la noticia ha causado entre quienes lo conocían.

Otro de los jóvenes era Djedy Sidibe, nacido en 2006 y con raíces familiares en Mali. Era jugador del Zaragoza Galaxy, club que ha expresado públicamente el enorme impacto que ha tenido la noticia entre sus integrantes. Desde la entidad deportiva han asegurado que están «completamente devastados y sin palabras». Sus compañeros de equipo también han encontrado en las redes sociales un espacio para compartir recuerdos y mensajes de cariño.

La tercera víctima era Saad Ahizoune, de origen marroquí y estudiante del grado de Magisterio en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza. El centro universitario también ha mostrado su pesar tras conocer lo ocurrido. La cuarta víctima, Larry, era un joven senegalés que residía en Zaragoza y que también estaba vinculado a YMCA. Los cuatro formaban parte de un grupo unido por experiencias compartidas y por su implicación en diferentes actividades destinadas a otros jóvenes.

Un viaje que terminó de forma inesperada.

El suceso tuvo lugar en la N-122, entre Bulbuente y Maleján, dentro del término municipal de Borja, en Zaragoza. Los cinco jóvenes viajaban de regreso a la capital aragonesa después de haber pasado el fin de semana con compañeros de YMCA. El accidente provocó la muerte de cuatro de ellos y dejó a otro herido de gravedad. La noticia se extendió rápidamente entre sus círculos cercanos y las organizaciones con las que estaban relacionados.

El vínculo de los jóvenes con YMCA había ido mucho más allá de una participación puntual en sus actividades. Muchos habían conocido la organización cuando eran niños y adolescentes y, posteriormente, decidieron continuar ligados a ella como voluntarios. De este modo, habían pasado de recibir apoyo y participar en sus programas a colaborar para que otros jóvenes pudieran disfrutar de experiencias similares. Ese compromiso es uno de los aspectos que más se está destacando en los mensajes publicados tras el suceso.

Las muestras de cariño se han multiplicado desde entonces entre amigos, compañeros, entidades deportivas, instituciones educativas y organizaciones sociales. Los mensajes recuerdan a cuatro jóvenes que todavía tenían por delante numerosos proyectos personales y académicos. También ponen de relieve la huella que dejaron durante los años en los que participaron en actividades, equipos y programas de voluntariado. Las redes sociales se han llenado de comentarios sobre la noticia precisamente por la cercanía que muchos sentían hacia ellos y por la enorme tristeza que ha provocado su pérdida.

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