Una nueva etapa para una figura imprescindible de la música española.

Miguel Ríos forma parte de esa generación de artistas cuya trayectoria permite recorrer varias décadas de la cultura popular española. Desde sus primeros pasos profesionales, el cantante granadino ha mantenido una relación constante con la música y, especialmente, con el rock. Su carrera comenzó en los años sesenta y desde entonces ha protagonizado numerosos momentos destacados dentro de la escena musical. Su nombre continúa despertando interés entre varias generaciones de seguidores.
Las noticias relacionadas con artistas veteranos como él suelen llamar especialmente la atención porque permiten conocer cómo afrontan el paso del tiempo quienes llevan gran parte de su vida sobre los escenarios. En el caso de Ríos, esa exposición pública se mantiene mientras continúa desarrollando nuevos proyectos y actuando ante su público. Su extensa experiencia le ha permitido contemplar los cambios de la industria musical desde una posición privilegiada. Al mismo tiempo, sus declaraciones muestran una perspectiva muy personal sobre esta etapa de su vida.
Con más de 60 años de carrera, el artista todavía mantiene una agenda relacionada con la música y sigue recorriendo distintas ciudades dentro de su actual gira, ‘El último vals’. A sus 82 años, su continuidad profesional se ha convertido en uno de los aspectos más llamativos de su presente. Su trayectoria incluye canciones que forman parte de la memoria colectiva y una extensa colección de experiencias acumuladas dentro y fuera de los escenarios. Todo ello explica que cualquier novedad relacionada con él genere rápidamente atención entre el público.
El paso del tiempo también deja huella en los escenarios.
Durante los últimos meses, el cantante ha tenido que afrontar algunos contratiempos físicos que han condicionado puntualmente sus compromisos profesionales. Una caída le provocó un traumatismo craneal y un hematoma subdural, mientras que posteriormente una infección pulmonar obligó a cancelar una actuación. Estas circunstancias han añadido dificultades a una etapa en la que continúa intentando mantener su actividad artística. Aun así, Ríos ha hablado de esta realidad con el sentido del humor que suele caracterizar sus apariciones públicas.
«Yo me estoy oxidando, como todo tío que llega a mi edad, y eso se paga en muchos ámbitos», explicó el músico al referirse a los efectos del paso de los años. La frase resume una forma de afrontar su situación basada más en la ironía que en el dramatismo. Para alguien acostumbrado a permanecer durante décadas bajo los focos, los cambios físicos forman parte inevitable de una nueva fase personal. Su manera de expresarlo ha contribuido también a generar conversación alrededor de sus recientes declaraciones.
En una entrevista concedida anteriormente, Ríos ya había mostrado hasta qué punto contempla con serenidad las cuestiones relacionadas con el final de la vida. «estoy en la rampa de salida», afirmó entonces, antes de añadir: «Como va a pasar, que pase lo mejor posible y con el menor daño posible». Más allá de la literalidad de sus palabras, el cantante planteaba una reflexión sobre cómo aprovechar el tiempo disponible. Su prioridad, según explicó, es conservar la consciencia y evitar que los años transcurran sin disfrutarlos.
Una mirada personal hacia el futuro.
La reflexión del artista parte también de sus propias convicciones y de la manera en que entiende aquello que sucede al final de la vida. «la muerte supongo que será como dormirse», señaló, dejando claro que no contempla ese momento desde una perspectiva especialmente solemne. Incluso llegó a explicar que le gustaría que todo sucediera de una forma parecida a la que vivió su padre. «como la muerte de mi padre: le dio un infarto tomando café y echando la partida de dominó con los amigos», recordó.
El sentido del humor aparece nuevamente cuando habla de algo tan serio como el obituario que algún día acompañará a su figura pública. Cuando un periodista le contó que le habían pedido preparar el suyo, Ríos respondió entre risas: «que se empiece ya, es que hay mucho que contar». También recurrió a una frase atribuida a Joaquín Sabina para resumir cómo le gustaría ser recordado: «Nunca tuvo valor». Sus respuestas muestran una voluntad clara de quitar solemnidad a una cuestión que suele abordarse con mayor distancia.
En la misma línea, el músico también ha expresado de manera directa qué desea que ocurra con sus restos: «Me voy a cremar. Me gustaría palmar, que no me cubra la tierra y esparcirme como ‘dust in the wind’ [polvo en el viento]». Sus palabras han vuelto a poner el foco sobre una personalidad artística que nunca ha evitado hablar con franqueza de cuestiones personales. Como era previsible, las redes sociales se han llenado de comentarios sobre estas declaraciones, tanto por la contundencia de sus frases como por la naturalidad con la que aborda una cuestión que suele generar interés y debate entre la sociedad.