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Estaba contenta por el éxito de mis juguetes de lana hasta que descubrí que había tiendas usándolos para engañar a clientes

La historia de​ Anna Yastrezhembovskaya comenzó hace 3 años, cuando vio unos preciosos juguetes hechos de un material que luego descubrió que era lana. Ella tenía 2 hijos y se interesó mucho por esta técnica para intentar hacerles juguetes ella misma.

Aunque el primero no fue bonito, disfrutó tanto haciéndolos que lo siguió intentando. Se puso a fieltrar en su tiempo libre, hasta por las noches, y mejoró con cada juguete que hizo. Poco a poco, empezó a recibir sus primeros encargos, y sus pájaros de fieltro se volvieron muy populares y empezaron a volar a distintas ciudades.

Hizo un pequeño murciélago casi por accidente, cuando su hija Masha le pidió uno para tenerlo de broche y resultó ser demasiado grande para ello. Hizo una foto de Masha sosteniendo el murciélago y la publicaron en redes sociales con un mensaje:

“¡No está a la venta!”

Aunque planeó hacer más en un futuro, tenía demasiados encargos en ese momento, así que lo dejó para más adelante.

Pues bien, hace unas semanas su Instagram se llenó de mensajes de gente que supuestamente compró sus juguetes en otras tiendas online… y nunca lo recibieron tras haberlo pagado. Ella admite que jamás esperó tanto interés por el murciélago, ni que se fuera a “vender” en grandes cantidades por solo 19.99$.

El resultado es que cientos de personas han sido engañadas, y le escribieron esperando recibir sus murciélagos.

Ahora, la artista no sabe qué hacer. Tarda 10 días, trabajando entre 12 y 14 horas en hacer un murciélago. ¿Debería decirle a la gente que se olvide de sus murciélagos? ¿O intentar cumplir una promesa que nunca hizo?

Al final, ha decidido hacer tantos murciélagos como pueda, pero quiere que la gente entienda que los juguetes están totalmente hechos a mano… así que es un proceso bastante lento. Además, hay muchos pájaros que también quiere recrear…

Fuente.

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