Cuando la noticia detiene el tiempo.
Hay fallecimientos que trascienden el ámbito personal y conmueven a toda una sociedad. Son esas partidas inesperadas que obligan a hacer una pausa y mirar hacia atrás, a repasar trayectorias que marcaron la historia reciente de un lugar. En Lanzarote, la madrugada de este jueves ha sido testigo de una de esas despedidas que dejan un eco profundo.

La isla despierta con un sentimiento colectivo de pérdida. Las conversaciones en calles, mercados y plazas se cruzan entre recuerdos y homenajes espontáneos. Hay quienes lo conocieron de cerca y quienes solo lo vieron en titulares, pero la noticia ha tocado fibras en común: la memoria de un tiempo de transformación política y social.
El hombre al que hoy se recuerda es Juan José Santana de León, exalcalde de Haría y figura histórica de Coalición Canaria, que falleció a los 81 años en su domicilio a causa de una enfermedad. La noticia confirma el fin de una etapa para un municipio que lo vio crecer, trabajar y gobernar.
La huella de un maestro convertido en líder.
Natural de Máguez, Santana se formó en magisterio antes de sumergirse en la vida pública. Su primer destino como docente fue en Gran Canaria, pero pronto regresó a Lanzarote para dirigir durante años el colegio San Juan, en Haría. Esa cercanía con la comunidad sería la antesala de una carrera política marcada por la dedicación.
Viudo de Lourdes Martínez Fernández, deja tras de sí una familia numerosa: dos hijos, Lourdes y Bruno, cuatro hermanos —uno de ellos ya fallecido— y cinco nietos. Su historia personal siempre corrió en paralelo a su compromiso con Haría y con Lanzarote, un equilibrio que muchos recuerdan con respeto.
Su entrada en la política local comenzó como concejal, pero pronto asumiría mayores responsabilidades. Entre 1971 y 1983 fue alcalde de Haría, un periodo de más de una década en el que también compaginó su labor con el cargo de consejero en el Cabildo de Lanzarote, gestionando áreas tan sensibles como la distribución del agua.
Un legado de servicio público.
Tras su primera etapa al frente del ayuntamiento, Santana decidió apartarse de la política durante ocho años, pero el llamado de su tierra volvió a encontrarlo. Regresó como concejal en los años 90 y más tarde, entre 1995 y 2007, desempeñó un papel clave como consejero del Cabildo. Su trayectoria lo llevó a ocupar diversas presidencias en partidos y organizaciones insulares, consolidando su influencia en la política lanzaroteña.
La retirada de la vida pública no supuso el final de su actividad. Santana fue nombrado presidente de honor de Coalición Canaria en Lanzarote, además de liderar la fundación canaria José Clavijo y Fajardo y la Asociación de Amigos del Vino y Queso de Lanzarote. En 2013, su labor por la preservación de los valores culturales, patrimoniales y agrícolas de la isla fue reconocida con el premio Haría.
Las muestras de afecto y condolencias no se han hecho esperar. El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, ha recordado a Santana como «un referente de la vida pública de la isla durante varias décadas», destacando además su “profundo compromiso con su tierra, su gente y su identidad”.
La Corporación insular ha trasladado su cariño a familiares, amistades y allegados, subrayando que su ejemplo seguirá siendo fuente de inspiración para las próximas generaciones. Hoy, Lanzarote despide a un hombre que dedicó su vida al servicio de su comunidad y cuyo legado permanecerá vivo en la memoria colectiva de la isla.