España de luto: fallece María, la española de la eterna sonrisa, con solo 30 años

Perdió la vida en un accidente de tráfico.

La vida de María Lamas Tizón se ha visto truncada prematuramente por culpa de un fatídico accidente de tráfico que ha conmocionado a toda Galicia. Los vecinos de Vigo y Redondela todavía no dan crédito a la inesperada pérdida de la joven de tan solo 30 años de edad.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría en toda la provincia de Pontevedra, pero ha sido especialmente dolorosa para sus compañeros de trabajo en La Residencia Doral. Estos centros de atención a mayores y personas con discapacidad en Vigo y Mos, perdieron el sábado a uno de sus pilares.

María, natural de Vigo, era una joven trabajadora social y musicoterapeuta de 30 años y sonrisa constante que falleció mientras viajaba en moto con su novio. La joven se había mudado recientemente con su pareja a la parroquia de Cedeira, en Ponteareas, desde donde se desplazaba cada día hasta la residencia en la que empezó a trabajar en 2008 y a la que dedicó toda su vida laboral.

«Era una chica muy alegre, activa e implicada: llevaba toda la vida con nosotros y siempre hacía más fáciles los momentos difíciles», explicó el director del centro, Manuel Añón, que todavía no ha asimilado la noticia. Todavía recuerda cómo María se despidió de los usuarios hasta el lunes después de haber terminado el turno de tarde del viernes. «Nos cuesta mucho asimilarlo, al principio no podíamos creerlo».

María atesoraba más de 10 años de experiencia en la residencia, y siempre había estado muy comprometida con su trabajo: durante todos estos años siguió formándose, participando en cursos de mediación, resolución de conflictos o atención de mujeres víctimas de violencia machista.

La gran pasión que logró trasladar a Doral fue la música: estudió un máster en Musicoterapia aprovechando que había ido durante años al conservatorio para formarse como pianista. «Empezó como trabajadora social, pero en los últimos años lo había ido compaginando también con sesiones de musicoterapia tanto para personas mayores como para los usuarios con discapacidad», explicó Añón.

Con estos últimos, con edades comprendidas entre los 16 y los 60 años, la comunicación de la muerte de María ha sido «especialmente dura». En entornos como el de las residencias «las ausencias se notan más», ya que los trabajadores son «una piña» en la que «el buen ambiente, el compañerismo y el trabajo en equipo» son fundamentales, y es precisamente donde más se notará el vacío.

«Nos ha dejado huella: la vamos a tener siempre presente y la recordaremos con la sonrisa que siempre tenía para todo el mundo», concluyó emocionado Añón.

Así fue el accidente.

María perdió la vida después de un siniestro que tuvo lugar el pasado sábado a las 17.30 horas, cuando viajaba de paquete en la Yamaha que conducía su novio por la N-120. A su paso por la parroquia de Areas, en Ponteareas, un Fiat Stilo invadió su carril.

La colisión fue inevitable, y cuando el coche golpeó a la motocicleta María salió despedida. Un total de siete sanitarios intentaron reanimarla sin éxito durante más de 20 minutos. Su novio resultó herido grave, mientras que el conductor del coche y el copiloto tan solo sufrieron contusiones de carácter leve.

Sucedió en un conocido punto negro de las carreteras del sur de Pontevedra: el punto kilométrico 646,9 de la N-120. Por el momento no se ha determinado cuál fue la causa del siniestro, si un adelantamiento o un giro para acceder a un establecimiento.