“Esa fue la razón por la que me dejó a mí con vida …” La emocionante carta de la madre de Anna y Olivia que destruye a Tomás Gimeno

La descripción que realiza la jueza de Instrucción número 3 de Güímar, Tenerife, sobre el asesinato de Anna y Olivia no deja lugar a dudas: Tomás Gimeno actuó en todo momento con un plan premeditado. La jueza se ha inhibido para que el caso sea tratado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santa Cruz de Tenerife.

La magistrada, además, considera que Tomás pudo haber cometido un delito contra la integridad moral “con el fin de provocar un inhumano dolor a su empareja, Beatriz Z., a la que de forma deliberada buscó dejar en la incertidumbre acerca del destino que habían sufrido sus hijas al ocultar sus cuerpos, tras darles muerte, en el fondo del mar”.

Según la reconstrucción de los investigadores, Tomás preparó varios lastres para lanzar al fondo del mar a sus hijas y después a él. Los lastró, suponen, entre las 21:30 a las 23:30. A esa hora empezó a regresar al puerto, según lo sitúan las llamadas que la madre de las pequeñas realizó la noche de la desaparición.

Posteriormente, se quedó sin batería, y una patrulla de Servicio Marítimo le paró en el mar por estar saltándose el toque de queda. Sin embargo, no encontró nada en el registro, porque los bultos ya los había lastrado.

Después de cargar su teléfono, volvió a un punto muy próximo al de su primera salida. A la 1:30 Beatriz, la madre de Anna y Olivia, le volvió a llamar, y esta vez sí que estuvo hablando con ella en una conversación en la que él le dijo que se iba lejos con las pequeñas.

Dejó su barca a la deriva para que Beatriz pensara que había huido.

La venganza de Tomás Gimeno fue un parricidio, planificado hasta el final. Dejó su barca a la deriva para que su exmujer pensara que se había fugado y no supiera nunca lo que ocurrió con sus hijas.

Los investigadores sospecharon desde el primer momento que la barca vacía era una escenificación despiadada. Escapar de la isla sin ser visto, y además con las dos pequeñas, era algo inviable. Tomás quería planificarlo de esa manera para que todo el mundo lo pensara. La madre de las pequeñas, en un intento desesperado por mantener la esperanza, se aferró a la teoría de que hasta eso era un montaje, una escenografía para huir con ellas.

Finalmente, se ha confirmado la dura y triste realidad. Sobre el asesinato de las menores, los investigadores creen que Gimeno asfixió a sus hijas y las introdujo en los petates que después transportó al puerto y a su lancha.

Después de volver a la casa de sus padres, aquel fatídico 27 de abril, nadie volvió a ver con vida a las pequeñas. Tomás se lastró después al mar con los 8 kilos de plomo, lo que explicaría que su móvil se apagara súbitamente en el mar. La búsqueda de su cuerpo y el de Anna continúa sin tregua.

La carta de la madre de las niñas de Tenerife tras su muerte.

Beatriz Zimmermann, la madre de las pequeñas Anna y Olivia, ha querido publicar una carta tras conocerse que el padre de las niñas, Tomás Gimeno, las mató y las lastró en el mar.

A continuación reproducimos su contenido:

“Con todo el dolor de mi alma, les quiero escribir una carta de agradecimiento. A todos ustedes que han estado en corazones y rezos con ellas y conmigo acompañando todos los días desde que desaparecieron, ofreciendo todo el amor y ayuda para que tuviera un final feliz.

Desgraciadamente no fue así, sufriendo en dolor el acto más monstruoso que una persona puede cometer: matar a sus propios e inocentes hijos.
Deseo que la muerte de Anna y Olivia no haya sido en vano. Y que aunque ahora sintamos el mayor odio, desesperanza y dolor, no sea para traer más sufrimiento al mundo sino lo contrario. Que trascienda en amor para los niños en forma de protección, educación y respeto.
Gracias a ellas, muchos padres miran ahora a sus hijos de otra manera y valoran mucho más el amor y los momentos diarios de las cosas simples. Ese maravilloso día a día que tanto echo de menos. Lo que yo daría por peinarles el pelo… Ese simple acto ahora mismo es lo que más desearía…

Gracias a ellas se conoce el significado de la violencia vicaria. Espero que las leyes se pongan más duras protegiendo a los niños. Ellos no tienen porque cargar con esa mochila, y si el amor se acaba lo más importante es el bienestar de los hijos.
Si hay maltrato en los progenitores hay que ser muy tajantes porque los niños no pueden estar creciendo viendo violencia. Los niños son el futuro y es muy importante que crezcan observando un ambiente de respeto, paz, amor y tranquilidad…
Ellas son ahora dos ángeles que han venido al mundo enseñando una gran lección a costa de su vida… Y yo… siendo su madre, voy a luchar en contra de estas injusticias y el bienestar de los niños. Por ellas y por todos los niños. Anna y Olivia estaban llenas de amor, todos los días yo les decía a cada momento que las amaba muchísimo…

A Olivia le decía; Olí tengo un problema, ella me respondía; si mami, ya lo sé…Que me quieres demasiado. Y ella sonreía. Los niños son nuestra responsabilidad y yo como madre me duele en el alma no poderles haber salvado la vida. Ojalá yo hubiera estado en ese momento junto a ellas de la mano y morir juntas… Pero eso no pudo ser porque Tomás quería que sufriera buscándolas sin descanso y de por vida.
Esa fue la razón por la que dejarme a mi con vida … Y por supuesto, el no quedar como el mayor asesino de la historia. Aquí la justicia salió a la luz.
Gracias a toda la energía enviada en este caso tan desgarrador, gracias a todo el amor que pusieron, sucedió el milagro de encontrar a Olivia. Y que la verdad se conociera.

Cuando me dijeron la noticia se me vino el mundo encima, y por muy duro que sea por lo menos ahora puedo llorar su pérdida y sentirlas a mi lado a cada momento; sentirlas cuando me despierto, cuando desayuno, todo el día, hasta que me acuesto…
Debería de existir el día nacional del NIÑO. Todos los 27 de abril, para recordar que ellos son, junto a las personas mayores, nuestro principal cometido de dar amor, apoyo y educación. No olvidar que dependen de nosotros y que confían plenamente en nuestro amor hacia ellos. Tenemos una responsabilidad…
Deseo que la muerte de las niñas sirva para crear mayor consciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos, en valorarlo y cuando estamos con ellos no tener la cabeza en otros asuntos sino en ellos. Nos necesitan y nos adoran.

Olivia y Anna, ahora los angelitos de los niños, piden que les den todo el amor a sus hijos, dedicación, respeto, y que se les inculquen valores para un mundo mejor. Ellas habrán muerto en cuerpo, pero su alma está con todos nosotros para siempre, ayudando a tener más conciencia, amor y respeto por nosotros. La gran mayoría de las personas son seres increíbles, lo han demostrado en este acto tan cruel con la
compasión y el dolor.
Gracias de todo corazón;
Beatriz; mamá de Olivia y Anna. Los angelitos.”

Simplemente sobrecogedor.