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El ZASCA perfecto de un hotel a una influencer que pidió 5 noches gratis a cambio de publicidad

Reconocedlo, vosotros también lo habéis hecho en alguna ocasión: el pecado del postureo. Todos nos hemos dejado seducir en alguna ocasión, o al menos hemos tenido la tentación, de caer en el aplauso fácil o la sonrisa cómplice de nuestros seguidores en Facebook, Twitter o —la red favorita para el postureo— Instagram. Claro, siempre habrá quien caiga en tu trampa…

Si en otros tiempos, hacía falta ser un auténtico triunfador para obtener la aclamación popular, hoy en día basta un perfil en una red social, unos cuantos selfies, una dosis de “sonrisas Profidén” y mucho tiempo libre para presentar una vida de triunfador.

Y al final de tanto fingir que se tiene una vida a todo trapo, se puede convertir en realidad: desde que las redes sociales irrumpieron en nuestras vidas, ha aparecido una generación de influencers a la que le pagan por subir fotos a sus redes sociales o su canal de YouTube, ya sea patrocinando ciertas marcas o sitios turísticos.

Muchos de ellos ofrecen sus servicios para ir a restaurantes u hoteles de manera totalmente gratuita, o con algún tipo de beneficio especial, a cambio de hacerles buena publicidad. Se trata de un trabajo de promoción sin más, que incluso ha sido bien acogido por ciertas empresas, pero hay muchos otros reacios a estas nuevas prácticas.

Por ejemplo, los responsables del The White Moose Café, un hotel de Dublín, Irlanda, que recibió hace unos días por correo una petición de la youtuber Elle Durby solicitando una estancia de 5 noches gratuitas a cambio de hacerles publicidad.

Paul Stenson decidió contestar a la joven a través de la red social Facebook, adjuntando el correo de Durby y comentando que “hay que tener huevos para enviar un correo electrónico como ese”.

Esta fue la petición de la youtuber:

“Les escribo en busca de una posible colaboración en redes sociales. Trabajo como influencer en redes sociales, principalmente en temas como estilo de vida, belleza y viajes.

Tengo alrededor de 87.000 suscriptores en Youtube y unos 76.000 seguidores en Instagram.

Mi pareja y yo estamos planeando ir a Dublín para pasar el fin de semana de San Valentín, del 8 al 12 de febrero, y conocer la zona. Al buscar lugares para hospedarme, encontré su impresionante hotel y me encantaría enseñarlo en mis vídeos de YouTube y en mis historias y publicaciones de Instagram para llevar clientes a su hotel y recomendarles a otras personas que hagan reservas en su establecimiento. A cambio del alojamiento gratuito. El año pasado trabajé con el hotel Universal Orlando en Florida y fue genial para ellos.”

Y esta, la respuesta del hotel:

“Querida influencer social (sé cuál es tu nombre pero por lo que paeece no es importante usarlos),

Gracias por tu correo electrónico en busca de alojamiento gratuito a cambio de publicidad. Se necesitan pelotas para enviar un correo electrónico así, aunque no mucho respeto a uno mismo y dignidad.

Si te dejo dormir aquí a cambio de salir en un vídeo, ¿quién va a pagarle al personal que cuida de ti? ¿Quién va a pagar a las camareras que limpian tu habitación? ¿A los que te sirven el desayuno? ¿La recepcionista que te registra? ¿Quién va a pagar por la luz y el calor que usas durante tu estancia? ¿Tal vez debería decirle a mi personal que aparecerán en tu vídeo en vez de pagarles por el trabajo que hacen mientras estás alojada?

Afortunadamente para nosotros, también tenemos muchos seguidores en las redes sociales. Tenemos 186k seguidores en nuestras dos páginas de Facebook, aproximadamente 80k en nuestro Snapchat, 32k en Instagram y unos miserables 12k en nuestro Twitter, pero por dios, ni en un millón de años se me ocurriría pedir algo gratis a alguien. Yo también tengo un blog (www.paulvstenson.com), que por lo que tengo entendido es solo otra manera de decir “escribo cosas en Internet”. Las estadísticas que acabo de mencionar no me hacen mejor que nadie ni me conceden el derecho de no pagar por las cosas por las que todos tienen que hacerlo.

En el futuro, te aconsejo que ofrezcas pagar como todos los demás, y si el hotel en cuestión piensa que tu reportaje puede ayudarles, quizás te den algún servicio adicional. Esto demostraría más dignidad por tu parte y, afrontémoslo, sería menos embarazoso para ti. Aquí tienes un vídeo del que podrías aprender: http://bit.ly/2mKTDTD

Atentamente,

Paul Stenson.

P. D. La respuesta es no.”

Cuando la youtuber vio la respuesta del hotel, no tardó en hacer lo que se le da mejor: publicar un vídeo a su canal explicando lo sucedido.

https://www.youtube.com/watch?v=g8zElbN2_hg

Con el título de “Me han expuesto (QUÉ EMBARAZOSO)”, Durby explica que no suele darle importancia a este tipo de cosas, pero que cuando vio la publicación esa misma mañana sintió a sentir todo tipo de emociones al mismo tiempo.

“Nunca he sentido este tipo de cosas al mismo tiempo en mi vida. Estaba enfadada, triste, decepcionada, avergonzada, con ansiedad. He sido humillada.”

En su vídeo afirma que el trabajo de influencer es el único que le ha hecho “feliz” de verdad, y que ella siente que ayuda a los demás; por todo ello, afirma que no siente que haya hecho algo “mal” en ningún momento…

En las redes hay un interesante debate sobre si está bien denunciar así lo que simplemente podría considerarse “pagar por publicidad” de toda la vida, o si Durby y la gente como ella son simplemente, bueno, “gorrones”.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

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