El zasca demoledor de Máximo Huerta a Ana Rosa en su cara se convierte en lo más comentado: «No mandas»

Un reencuentro televisivo con aroma literario.

El regreso de un rostro conocido a un plató siempre despierta curiosidad, sobre todo cuando llega envuelto en matices personales y profesionales. En esta ocasión, la conversación fue mucho más allá de la promoción de un libro. Hubo recuerdos, decisiones y una postura firme ante el pasado reciente. Todo ello se desarrolló sin estridencias, pero con mensajes claros.

Máximo Huerta es un nombre habitual para varias generaciones de espectadores y lectores. Periodista de formación, ha transitado durante años entre la televisión y la literatura con naturalidad. Su carrera comenzó en informativos y magazines, donde construyó una imagen cercana y reconocible. Con el tiempo, fue encontrando en la escritura un espacio propio y más íntimo.

Además de su faceta mediática, Huerta ha consolidado una trayectoria como novelista con una voz muy personal. Sus libros suelen explorar la memoria, los vínculos familiares y el paso del tiempo. Esa sensibilidad literaria le ha permitido conectar con un público distinto al televisivo. En paralelo, ha ido tomando distancia de los focos de manera progresiva.

Esa distancia no ha sido fruto del azar, sino de decisiones meditadas. En los últimos años, el escritor ha priorizado su vida personal y sus proyectos creativos. La apertura de una librería en su localidad natal marcó un punto de inflexión. Fue una forma de regresar a lo esencial y de reconectar con su entorno más cercano.

Entre la televisión y la vida personal.

Durante la conversación, Huerta explicó cómo su rutina actual poco tiene que ver con la vorágine televisiva. El cuidado de su madre y la necesidad de estar presente fueron determinantes en ese cambio de rumbo. Él mismo lo expresó con claridad al recordar ese momento vital. «Yo en ese momento estaba en TVE, viene la pandemia, viene todo y viene el tumor, demencia, rotura de cadera, todo eso que de pronto te desmonta y dices: ‘tengo que estar», confesó.

La librería Doña Leo no es solo un negocio cultural, sino un símbolo de esa nueva etapa. Allí, el escritor ha encontrado un equilibrio entre trabajo, familia y calma. La presentadora quiso aclarar si ese proyecto llegó tras su salida de la política. «Porque mucha gente pudiera pensar que has montado la librería después de que dimitieras como ministro», apuntó ella, poniendo sobre la mesa una percepción extendida.

El tono de la charla fue relajado hasta que apareció una propuesta inesperada. Ana Rosa Quintana, apelando a la complicidad compartida durante años, tanteó la posibilidad de un regreso. «¿Cuándo acabas?», preguntó, en referencia a su agenda de promoción. La respuesta fue sincera y abierta: «No lo sé».

La invitación se volvió más directa con el paso de los minutos. «Lo digo para que vuelvas a casa por Navidad», lanzó la presentadora, dejando claro que había hueco para él. Sin embargo, Huerta no esquivó la cuestión y expresó su incomodidad con la evolución del formato. «No lo sé, es que ahora te han cortado esto y no me gusta como te han dejado el programa», explicó sin rodeos.

Una negativa clara y muchas reacciones.

Las palabras del escritor no pasaron desapercibidas en el plató. Ana Rosa reaccionó con cierta ironía al escuchar las críticas. «Bueno, hombre, aquí estamos…», respondió, asumiendo el golpe con deportividad. El intercambio dejó ver una relación franca, sin necesidad de maquillajes.

El diálogo derivó en una reflexión sobre los cambios internos en los programas de televisión. La presentadora quiso matizar su margen de decisión dentro del espacio. «Todo el mundo se cree que yo mando mucho, yo no mando absolutamente nada, soy una mandada», aseguró, dejando entrever su propio malestar. Huerta coincidió parcialmente con ella: «Es verdad que estando aquí otra vez, no mandas tanto, es verdad».

El cierre de la conversación fue tan sincero como el resto. Ana Rosa terminó señalando que, aunque la productora lleve su nombre, las decisiones finales no dependen solo de ella. «Es verdad que es mi productora, pero, desde luego, la cadena, imagínate la cadena que estamos viendo lo que estamos viendo…», concluyó. Con ello, ambos dejaron claro que los tiempos y las prioridades han cambiado.

Tras la emisión, las redes sociales se llenaron de comentarios sobre las palabras de Máximo Huerta. Muchos usuarios destacaron su coherencia y su apuesta por una vida más tranquila. Otros analizaron el momento televisivo y la franqueza del intercambio. En cualquier caso, el reencuentro no dejó indiferente a nadie.

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