El mensaje viral de un profesor que denuncia que la violencia se está normalizando en las aulas

De acuerdo con el último estudio realizado por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios —CSIF— aproximadamente el 90% de los profesores entrevistados ha convivido en alguna ocasión con la violencia en su centro escolar.

Entre las situaciones más habituales descritas en el estudio encontramos peleas, insultos, vejaciones, vandalismo y destrozo de material escolar, violencia psicológica, amenazas por parte del alumnado y de sus familias, falta de respeto y de reconocimiento de la autoridad, así como enfrentamientos a través de WhatsApp…

Con este panorama, no extraña que de los 2.000 docentes de Primaria y Secundaria entrevistados, un 75% reconozca que el profesorado tiene muy poca o ninguna autoridad, y que uno de cada cinco crea que hay “mucha” violencia en su colegio o instituto.

El Defensor del Profesor también ha señalado que las agresiones físicas y amenazas que sufren los docentes por parte de los alumnos se han cuadruplicado en el último año…

Un verdadero problema que ha sido visibilizado gracias al mensaje de un profesor que ha denunciado el aumento de la agresividad en las aulas con un contenido viral. Se trata de Fran Amroth, profesor de Inglés en el instituto Torre del Tajo de Barbate, en Cádiz, que compartió en Facebook una imagen que demostraba la violencia que se vive a diario en los institutos.

Aunque lo que muestra el maestro es una contusión sin importancia en la mano provocada por un alumno, lo importante es la historia que hay detrás: la agresión en realidad no iba dirigida contra él, y la magulladura fue provocada al intentar separar a dos estudiantes en una pelea.

En el texto, Amorth destaca la virulencia de la actitud del alumno, que finalmente tuvo que ser reducido entre cinco profesores: él le tuvo que agarrar, mientras una profesora cerraba la puerta y un tercero acudía a ayudar al primero. Dos maestras intentaban controlar al resto de estudiantes.

Lo peor de todo, es que “tenemos que soportar cómo su madre viene y tirando de ironía nos ataca y veladamente amenaza si no imponemos el mismo castigo a ambos alumnos”.

Este es el relato completo:

“Esa es mi mano. No hay nada grave. Es solo una contusión sin importancia. Y sería sin importancia si me la hubiera hecho yo en el gimnasio, o cargando un mueble o de fiesta un sábado con mis amigos. Pero no ha sucedido en ninguno de esos supuestos y por lo tanto la importancia cambia. Ha tenido lugar en mi puesto de trabajo. Y no desempeño un trabajo en el cual una lesión de este tipo pueda ser algo normal. Soy docente y esta lesión me la ha causado un alumno. No había intencionalidad pero eso no exime que me haya lesionado. El susodicho alumno ha salido de su clase hecho un basilisco para pegarle a otro compañero de otra clase que supuestamente lo había agredido anteriormente. La importancia de todo esto radica en que este alumno (de 12 años) ha obviado ordenes de docentes al cargo y responsables de él a todos los efectos. He tenido que agarrarlo. Una compañera ha tenido que cerrar con llave la puerta de su clase para que este chico no entrara a agredir a su compañero. Ha tenido que venir otro compañero de otra clase en mi ayuda mientras mis dos compañeras de guardia intentaban mantener el control de decenas de alumnos en un pasillo… Un drama. Un drama bastante habitual. Un drama en el que tenemos que soportar como su madre viene y tirando de ironía nos ataca y veladamente amenaza si no imponemos el mismo castigo a ambos alumnos, como si ella fuera la que está al cargo del centro educativo y como si supiera más que profesionales con años de experiencia… Patético tener que soportar estas humillaciones con el silencio cómplice de políticos, familias y opinión pública.

Todo esto que aquí comento es un dato más a los miles que hay sobre agresiones, indisciplina y falta de apoyo familiar e institucional que los docentes sufrimos a diario. Y que este texto no lleve a nadie a engaño. Me encanta mi trabajo. Me considero un afortunado por ser docente. Tengo el respeto y el cariño de la mayoría de mi alumnado tanto presente como pasado y cada mañana voy con ilusión a mi puesto de trabajo, como casi el total de mis compañeras/os. Pero estos datos tienen que salir a la luz, aunque solo sea para que lo lean algunos de mis contactos. La violencia se está normalizando y si no contamos con el apoyo necesario seguiremos estando solos en una batalla que de primeras perderemos los profesionales de la educación, pero que más tarde puede llegar a perder toda la sociedad.”

En declaraciones a El Mundo, el maestro ha lamentado la falta de fondos y el escaso apoyo institucional y familiar que reciben los docentes.

En cuanto a la publicación de Facebook, se ha llenado de comentarios en los que algunos internautas confirman la pérdida de respeto de la figura del profesor, mientras otros culpan a los progenitores por no educar a sus hijos.

“La culpa es de los padres que no asumen su papel educador para con sus hijos porque es más fácil ser colegas que educar también con el “no””, dijo un comentarista.

“Te sientes impotente. Se han perdido todos los valores en la sociedad que vivimos. Antes al profesor le teníamos respeto y, ahora, son los padres peores que los alumnos!!! Y lo peor que no podéis actuar, estáis atados de pies y manos, es una vergüenza, me alegro que no te haya pasado nada y todo mi apoyo”, manifestó otra.

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