El dueño de un Golden Retriever obeso exigió al veterinario que lo sacrificara, pero por suerte se negó (21 fotos)

A la mayoría de los perros —por no decir todos— les encanta la comida. Es habitual que te la pidan cuando la tienes en la mesa, y algunos humanos son incapaces de decir que no.

Este golden retriever, Kai, no es distinto: sus anteriores dueños le dieron demasiado de comer, y terminó pesando 78 kilos. Esto es, como te podrás imaginar, bastante más de lo que debería pesar un perro de su raza. Unos 45 kilos de más.

Por culpa de esto, Kai no podía moverse normalmente, y mucho menos correr y jugar. Por este motivo, sus antiguos dueños decidieron sacrificarlo, pero el veterinario se negó y en vez e eso lo llevó al refugio de animales.

Pronto fue adoptado por una amable mujer que cambió su vida a mejor. “Lo dejaron en el Refugio de animales Misfits de Alberta. Está basado en casas de acogida. Al principio solo acogí a Kai, pero el 26 de Diciembre de 2018, se unió oficialmente a nuestra familia. Sus anteriores dueños lo querían sacrificar porque estaba obeso, pesaba 78 kilos cuando llegó al refugio y su movilidad estaba muy limitada. Ahora pesa 31 kilos, está sano y es muy activo”, cuenta su dueña actual, Pam Heggie.

“Cuando conocí a Kai, no podía creerme su tamaño. Pesaba exactamente 78,6 kilos. Le costaba hacer cualquier cosa y no paraba de jadear. A menudo teníamos que levantarlo para subir las escaleras, y meterlo y sacarlo del coche era muy difícil. Siempre necesitábamos ser 2, y quitaba un asiento de la furgoneta para que cupiera bien”, relató Heggie. Con tesón, las cosas empezaron a cambiar.

“Empezó con terapia acuática, porque cojeaba y me preocupaban sus articulaciones con todo ese peso. Una clínica de aquí tenía una cinta de agua y Kai estuvo yendo una vez a la semana durante 6 semanas, ayudó mucho a su resistencia. Luego pudimos ir al parque de perros. Paseábamos todos los días, a pesar del frío invierno. Le abrí una página de Facebook para llevar sus progresos y estar motivados. Pensé que otros disfrutarían de su determinación y progresos.”

“El veterinario nos ayudó mucho con Kai. Nos recomendó comida para perder peso hasta que llegó a los 34 kilos. Ahora pesa 31 y lleva casi un año manteniéndolo. Sus tentempiés son solo fruta y verdura. Perdió peso con hidroterapia y paseos diarios, como las personas. Al principio solo daba unos 10 pasos, 3 veces al día. Cuando tuvo más resistencia, eran más largos. Ahora pasea entre 30 y 60 minutos cada día, a veces juega con la pelota, pero no es muy de juguetes. Cuando pensaba más, le encantaba el agua, creo que porque tenía calor y le dolían las articulaciones, en el agua era más fácil. Ahora ya le gusta menos.”

Ahora, Kai se ha convertido en un perro de terapia certificado. Le encanta la gente, así que tras 8 meses de entrenamiento, y diversas pruebas de temperamento y de obediencia, consiguió su título.

“A Kai le gusta comer fruta y verdura para picar, no le doy procesados, solo eso y su pienso. Le gustan las zanahorias, el brécol, los arándanos… fresas, calabaza, sandía… su favorito es el plátano, no puedo comerme una sin compartirla con él”, contó su dueña, orgullosa del progreso.

La historia de Kai ha motivado a otras personas con perros con sobrepeso, e incluso a gente con sobrepeso. Profesores usan su historia para promover la inclusión, y como ejemplo de actitud positiva para conseguir grandes metas. Respecto a su dueña, asegura que le ha enseñado a conseguir algo grande con pequeños pasos. “Siempre está contento y alegra a otros. Lo quiero mucho.”

Se supone que Kai tenía 10 años cuando lo dejaron en el refugio en Marzo de 2018, ahora tiene unos 12 años.

¿Queréis ver cómo ha cambiado?

Aquí tienes algunas fotos del antes y el después de Kai.

Fuente.

Y a ti, ¿qué te ha parecido su historia?