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Durísimo: María del Monte se rompe al enterarse en directo de la noticia del fallecimiento de su compañera en el accidente de Córdoba

Conmoción en un país que aún no sale del shock.

Hay noticias que llegan sin aviso y se quedan pegadas a la piel colectiva durante días. No importa dónde te pille el primer titular: en casa, en el trabajo o en el vagón de un tren cualquiera. La sensación es la misma, una mezcla de incredulidad y silencio raro. España, cuando le golpea una tragedia así, se reconoce en la mirada de los demás.

En Adamuz (Córdoba), el descarrilamiento de alta velocidad ha abierto una herida que no entiende de horarios ni de rutinas. A la hora de difundirse estos datos, se contabilizan 40 fallecidos y 33 personas siguen desaparecidas. El choque entre un Iryo que iba de Málaga a Madrid y un Alvia que viajaba de Madrid hacia Huelva ha multiplicado la angustia. A partir de ahí, cada detalle se vuelve un espejo: cualquiera pudo haber estado allí.

Por eso, en los días posteriores, se repite un gesto en muchas conversaciones: mirar el billete, revisar el calendario, repasar lo que se decidió a última hora. Son numerosas las personas que aseguran haber estado a punto de subir a ese mismo tren, o de tomar una conexión similar. Es una manera de intentar poner orden en lo que no lo tiene. Y también de asumir que, a veces, lo cotidiano cambia de golpe por una variación mínima.

Cuando el azar se cruza con un andén.

Esa idea flotó con fuerza en el plató de ‘Y ahora Sonsoles’, donde María del Monte apareció visiblemente afectada. Su rostro y su actitud hablaban antes que cualquier argumento, como si la noche se le hubiera quedado adherida a los ojos. En la conversación con Sonsoles Ónega, la presentadora puso palabras a lo que muchos pensarían en voz baja: «Podías haber cogido ese tren y por suerte no lo cogiste». A partir de ahí, el relato se convirtió en un nudo que se fue apretando en directo.

La cantante explicó que, en su caso, bastó un cambio de hora para alterar el destino. «Efectivamente. Yo tenía que haber cogido un tren a las 19:00, pero lo cogí a las 18:00. Y cuando llegué a Atocha había un despliegue y mucha masificación y dije qué raro, algo pasa. Y escuché a los pasajeros decir que tenían que dormir en Madrid. Y mi móvil empezó a sonar preguntando que si estoy bien y cuando me enteré de la magnitud de la tragedia pues imagínate», aseveraba. En su descripción aparecían escenas reconocibles: estaciones desbordadas, teléfonos que no paran, rumores que se confirman demasiado rápido.

El impacto, sin embargo, no se quedó en el susto de “pude haber estado”. María del Monte confesó cómo le afectó el peso de lo ocurrido en la madrugada posterior. «No he podido dormir esta noche, no he podido pegar ojo. España está de luto y esto son cosas que nos tienen… Todos deberíamos decir enhorabuena por estar vivos cuando nos levantamos cada mañana», comentaba la cantante. «Supongo que las bolas estaban adjudicadas y no me tocaba ese día», añadía. La frase, dicha con una calma frágil, resumía esa sensación de caminar con más cuidado después de una sacudida.

El directo que se queda sin respiración.

Lo más duro llegó cuando el programa avanzó y el dolor dejó de ser abstracto. En pleno directo, María del Monte supo que entre los desaparecidos había alguien a quien conocía. «Acabo de enterarme de que una chica que fue concursante de ‘Yo soy del sur’, mi programa en Canal Sur, que por lo que se ve está desaparecida ella, sus hijos y su marido», comentaba la colaboradora. De pronto, el drama no era un número: tenía nombre, voz y recuerdos compartidos.

La artista se detuvo entonces en quién era esa joven a la que había visto cantar y crecer ante las cámaras. «Era una niña linda, una niña que tenía una luz especial, que tenía una pasión: cantar. Ahí tenía su plataforma y se lo pasaba en grande. Y creo que toda su familia ha desaparecido», proseguía contando María del Monte. «A mí no me tocaba», añadía al volver sobre la idea de ese tren que casi fue el suyo. Entre líneas, se colaba una mezcla de cariño, impotencia y temor a que la confirmación terminara de caer como una losa.

El plató se convirtió en un lugar extraño, a medio camino entre el programa y el duelo. «Desde aquí mi más sentido pésame a todos los familiares, y esta chica pufff. Me ha dado un bofetón», seguía diciendo la cantante. «La esperanza es lo último que se pierde. Esperemos que esté perdida en el campo. Dios mío que horror», terminaba diciendo. Y entonces Sonsoles Ónega aportó la información con la cautela propia de lo que aún se está cerrando: «Ella, Cristina es de la familia Zamorano, una familia sacudida por la tragedia, viajaba ella, su marido, sus dos hijos y un sobrino y desgraciadamente la mayoría ha fallecido pendiente de la confirmación oficial», le informaba Sonsoles Ónega.

La huella que deja una voz que ya no está.

Tras ese momento, María del Monte quiso aferrarse a un gesto sencillo: rescatar imágenes, recordar el talento, devolver humanidad a la cifra. Contó que buscaría algún vídeo para enseñar lo bonito que cantaba la joven, como quien enciende una luz pequeña en mitad del desconcierto. En pantalla, esa intención sonaba a despedida y a homenaje a la vez. Y también a necesidad de sostenerse en algo cuando todo lo demás se tambalea.

La propia Ónega cerró el tramo con una reflexión que enlazó con lo que muchos supervivientes han narrado en las últimas horas. «La vida es así, de repente en un segundo como están narrando todos los supervivientes el accidente se llevó tantas y tantas vidas por delante», concluía Sonsoles. Desde entonces, el nombre de María del Monte ha quedado unido a ese día por el azar del horario y por el golpe de conocer a una de las víctimas. Y, conforme avanzaban las horas, las redes sociales se han llenado de comentarios sobre la pérdida que atraviesa la artista, mezclando condolencias, mensajes de apoyo y un duelo compartido por lo ocurrido en Adamuz.