Después de leer esto no volverás a decirle a tu hijo que no se coma los mocos

Hay pocas cosas más feas que comerse los mocos, aunque seas niño. Por ese motivo existen mil frases hechas para disuadir a los más pequeños de que se saque los mocos.

Pero como tantas otras cosas de la vida, a veces hay que plantearse si ocurren por una razón. Y en el caso de los mocos, bien podría haberla: ahora resulta que este acto tan despreciado podría tener muchísimos beneficios para la salud. ¿Cómo te quedas?

La mucofagia es el acto de comerte las sustancias mucosas de la nariz, y es algo que hemos heredado de nuestros queridos antepasados primates. Un acto casi instintivo que muchos niños a veces lo hacen sin haberlo visto en casa —esperamos— y quizás ni a otros niños.

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Al cuerpo le vienen bien los los nutrientes que se encargan de formar los mocos: agua, proteínas, células e hidratos de carbono. Si lo piensas, lo que se llevan a la boca no son bacterias o sustancias tóxicas, sino algo con lo que puedes incluso reforzar el sistema inmunitario, algo muy necesario especialmente cuando eres niño. Si eres de los que sigue pensando que los niños pueden enfermar por comerse los mocos, lo estás haciendo al revés

Comer nuestros propios mocos sería entonces como una vacuna, las sustancias nocivas atrapadas en nuestra nariz ayudarían a generar una respuesta directa que nos protegería de las enfermedades y evitaría que cogiéramos tantos resfriados y gripes en otoño e invierno.

No, no es muy estético ver a un niño o a un adulto comerse los mocos, pero es algo sano. A partir de ahora seguro que no te importa tanto ver a tu hijo hacerlo