Despiden a una doctora de urgencias por echarse la siesta mientras tenía pacientes esperando

Hizo una parada de dos horas y se fue a acostar al vestuario.

Una doctora de 33 años, de guardia en un hospital, decidió hacer una parada de dos horas. Una decisión que le ha terminando costando su trabajo, y que ha dividido a todo el mundo en las redes sociales.

Según se ha sabido, una enfermera estuvo buscándola y la llamó cuatro veces, pero no logró localizarla de inmediato. Un rato después, la encontró acostada en el vestuario de mujeres arropada con una manta del hospital. “Fue la primera vez que recuerdo que un médico desapareció en el departamento de urgencias”, afirmó la enfermera en una declaración al Servicio del Tribunal de Médicos.

Raisah Sawati, la doctora, ha sido finalmente declarada culpable de mala conducta, deshonestidad y desempeño profesional deficiente por este incidente. Ella afirmó que estaba sentada en el vestuario, no acostada, y que apelará la decisión que conlleva su despido.

Sin embargo, según el Daily Mail, no es la primera irregularidad en su carrera. La doctora también le falló a un paciente que murió de insuficiencia respiratoria en un asilo de ancianos. También exageró su papel en el tratamiento de un bebé que sufría un paro cardíaco, y mintió sobre sus calificaciones durante una entrevista de trabajo.

“Me han tratado injustamente porque esta es mi carrera y soy una aprendiz”, declaró la joven, que también aseveró que está enferma. “Mis problemas de salud son muy graves y, como se puede imaginar, ser médico es un trabajo bastante duro en términos de turnos”, alegó.

“Tenía mucho dolor y tuve que tomar un poco de paracetamol porque tenía dolor menstrual. Me senté para dejar que la medicación actuara porque apenas podía caminar porque tenía muchos calambres en la parte inferior del abdomen y en las piernas”, indicó.

Sea como sea, su caso sigue dando mucho de qué hablar en las redes sociales. Muchos critican su decisión de tomarse un descanso tan largo, mientras que otros culpan a los horarios imposibles y los recortes del hecho de que los profesionales terminen quemados o sufriendo un desgaste físico desmesurado.