Desolador: durísimo golpe para Inma de ‘Gran Hermano 4’

La cuarta edición de Gran Hermano llegó en el momento de mayor popularidad del formato; comenzó solamente tres meses después del fin de la anterior temporada, para aprovechar al máximo el momento. En el concurso entraron 12 concursantes, pero uno de ellos abandonó voluntariamenteMaría Moratilla, de la que ni nosotros nos acordamos—, por lo que entró una reserva para sustituirla.

En esta edición, cuyo eslogan era “ahora empieza de verdad la aventura de la convivencia“, hubo muchas novedades: fue la primera vez que la casa pasó a tener 2 pisos, estando el confesionario en el superior, con el objetivo de que cuando los concursantes salieran de allí se les viera bien la cara.

También se amplió la salida para hacerla más espectacular. Se introdujeron aceros y brillos; y los espejos se hicieron más profundos para esconder las cámaras. Además, al ser la primera edición que se emitía durante el otoño y el invierno, se creó un pabellón y se hizo una piscina cubierta.

Esta edición fue la primera en introducir la famosa sala de expulsión donde se le comunicaban a los participantes nominados quién de ellos debía de abandonar la casa —en las ediciones anteriores la expulsión se realizaba en la cuadra.

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Hubo concursantes muy populares durante esta edición, como Rafa López “el cura de Gran Hermano“, de quien hace poco os mostramos su aspecto actual. Pero sin duda el concursante más querido por los espectadores fue el que acabó siendo vencedor, el maño Pedro Oliva.

Carismático y amable como pocos, Pedro se llevó dos premios del concurso: el que contenía el maletín y el amor de Inma, su compañera de reality con quien se casó y tuvo una hija. Aunque trabajaba como auxiliar administrativo en la diputación de Zaragoza, su familia siempre había estado muy vinculada al campo, así que se hizo dueño y señor de las ovejas que pastaban en el corral de la casa de Guadalix.

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Inma y Pedro no parecía que fueran a tener mucho futuro juntos, especialmente porque a Inma le gustaba otro dentro de la casa… y es que el ganador de la edición tuvo que ver como la que sería su futura mujer se liaba con Matías, otro de los concursantes, en el jacuzzi. Fue necesario un intercambio con un Gran Hermano extranjero para que Inma empezar a darse cuenta de que a quien echaba de menos era al maño.

Actualmente, ella es ama de casa y Pedro sigue ligado a la televisión: se dedica a la cocina en Aragón TV. Curiosamente, su hija Paola nació un 6 de octubre: cuatros años después de que se conocieran, el mismo día y exactamente a la misma hora.

Pedro regresó brevemente el año pasado al mundo de Gran Hermano, apareciendo en el programa para dejar un mensaje a los concursantes de la última edición. Además, tanto él como Inma estuvieron presentes en la despedida de Mercedes Milá como presentadora del formato. Y aunque fueron unas apariciones discretas, despertaron la nostalgia de algunos seguidores del reality.

Desgraciadamente, la pareja ha vuelto a la actualidad por culpa de una de esas noticias que nos gustaría no tener que dar: el padre de la gaditana ha fallecido repentinamente, un duro golpe para la que fuese una de las concursantes estrella de su edición del reality. Inma guardaba una gran relación con su padre, con el que estaba estrechamente unida desde pequeña.

Ante este duro golpe, Inma se deberá apoyar ahora en su marido y su hija. La pequeña Paola, que tiene ya 10 años, ha sido sin duda su gran apoyo en los últimos años y posiblemente lo sea también esta vez ante este duro golpe.

Desde aquí le enviamos todo nuestro cariño a Inma y a sus allegados.

Por cierto, ¿os acordáis de Carlos “el Yoyas“, de la segunda edición de Gran Hermano? Pues váis a flipar con su inquietante nueva imagen 16 años después.