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Desgarrador: “¿Por qué no investigan el asesinado de mi hermana?, si es como el de Diana”

Cuando José Enrique Abuín, más conocido en su entorno como “El Chicle”, confesó que había matado a Diana Quer y guió a la Guardia Civil hasta el pozo de diez metros en el que había ocultado su cuerpo, se resolvieron por fin muchas incógnitas sobre una desaparición que había tenido en jaque a la justicia durante más de un año.

Sin embargo, una semana después del hallazgo del cadáver, todavía quedan muchas cuestiones por responder para poder cerrar el caso: cuándo, cómo y dónde la mató, cómo transcurrieron los últimos minutos con vida de la chica, y si fue víctima de un delito sexual, algo que su abogado niega tajantemente.

En contestar todas estas incógnitas estaban trabajando los forenses del Instituto de Medicina Legal de Galicia, que ya tienen el resultado de la autopsia que se le está practicando a la joven madrileña, y en la que se confirma que Dianar Quer murió estrangulada.

Además, no se han encontrado indicios que apuntasen a un atropello, ni siquiera un inocente impacto con el retrovisor de un coche, tal y como declaró el autor confeso del crimen en un primer momento. Por el momento desconocemos si el estrangulamiento se ejecutó con las manos o con la brida que apareció en el mismo pozo en el que el cadaver de la joven pasó los últimos 16 meses fondeada con dos bloques anclados a su cuerpo.

El informe del forense Fernando Serrulla es tan minucioso como cabía esperar, pero será ampliado: están pendientes de un trabajo clínico con el que se sabrá a ciencia cierta si hubo “delitos contra su libertad sexual”, como lo denominó el juez instructor en un auto judicial.

También ha trascendido que la Guardia Civil “revaluará” otros casos recientes, “sobre todo de violación”, para determinar si Abuín está implicado en más delitos. El coronel afirmó que “es difícil pensar que desde que intentó violar a su cuñada en 2005 hasta 2016 no haya cometido ningún hecho. Se van a revisar los desaparecidos”. Así, hace unos días conocimos la estremecedora historia de Manuela, que según su familia podría ser otra víctima de “El Chicle”.

Y ahora, como comenta Faro de Vigo, es la familia de Déborah Fernández-Cervera la que ha reclamado que se incluya su caso, archivado en 2010 por falta de pruebas, “por lo menos para despejar dudas”.

La hermana de esta joven, Rosa Fernández-Cervera, sostiene que su caso “encaja dentro del perfil” de víctimas que supuestamente busca “El Chicle”: tenía 22 años, el pelo largo y moreno, y caminaba sola en una zona no muy transitada. Además, aunque ella desapareció en Vigo, “cambiar de ciudad es sencillo”.

Rosa considera que el deber de la familia es “quemar todos los cartuchos, por lo menos descartar otras vías”, así como denunciar que las familias de desaparecidos se sienten “olvidadas”. Dicen que están dispuestos a registrar esta petición, para que el caso de su hermana “no se olvide, porque sigue habiendo un asesino suelto”.

La familia critica que la investigación por la muerte de su hermana fue “nefasta”, ya que se centró en las pruebas de semen y otras que se hallaron en los alrededores del cuerpo, a pesar de que estaban seguros de que era “una puesta en escena para desviar la atención”.

La autopsia de hecho confirmó el fallecimiento por asfixia y descartó la agresión sexual. Además, los forenses aseguraron que el cuerpo había estado guardado en un lugar refrigerado durante días, posiblemente en un arcón congelador. En aquel momento, las pistas no llevaron a ninguna detención.

Finalmente la Policía trabajó en la hipótesis de que Déborah murió en otro lugar y fue depositada en aquella cuneta, para que fuera fácil de encontrar. La persona que la puso ahí podría ser un allegado o tener un vínculo afectivo con la víctima, y preparó el escenario para confundir a la Policía y simular una agresión sexual.

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