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Descarta a su cita en ‘First Dates’ por su «peso», y la respuesta de él no tiene precio: «Uno no, tendrás…»

First Dates: Un programa que sigue conquistando corazones.

‘First Dates’ ha logrado convertirse en un fenómeno televisivo, y no solo por su formato sencillo, sino por la forma en que ofrece a los televidentes una ventana a las primeras citas entre desconocidos. En cada episodio, Carlos Sobera y su equipo se encargan de reunir a solteros con la esperanza de encontrar una conexión real, mientras que el resto de la audiencia se convierte en testigo de sus conversaciones y gestos espontáneos. Sin grandes artificios ni complicaciones, el programa ha sabido enganchar a los espectadores, que se sienten atraídos por la autenticidad de las interacciones entre los participantes, sin saber si la historia de amor terminará en éxito o en un inesperado fracaso.

El secreto del éxito de ‘First Dates’ radica en su capacidad para conectar con las emociones humanas más universales: la ilusión, la incomodidad, la inseguridad, pero también la sorpresa y la alegría. Las primeras citas, por su naturaleza, son momentos llenos de tensión y expectativas, y el programa se alimenta de estos ingredientes, ofreciendo a los televidentes una experiencia emocionante cada semana. Además, el hecho de que los participantes sean personas reales, con sus virtudes, defectos y sueños, ha convertido al programa en una especie de espejo donde la audiencia puede verse reflejada, lo que aumenta aún más su atractivo.

Otro de los puntos clave de su popularidad es la figura de Carlos Sobera, quien no solo actúa como presentador, sino como un moderador que sabe cómo aliviar la tensión en momentos incómodos. Su tono cercano y su capacidad para hacer que los participantes se sientan cómodos han sido factores fundamentales para mantener la frescura del programa a lo largo de los años. Además, con un formato que no depende de grandes guiones o tramas, ‘First Dates’ sigue siendo un espacio impredecible, donde cada cita es un mundo nuevo y donde siempre hay algo sorprendente esperando en la esquina.

Merys y Nacho: Una cita marcada por el rechazo mutuo.

En esta ocasión, ‘First Dates’ fue testigo de un encuentro que, desde el principio, no prometía ser un cuento de hadas. Merys, una venezolana de 65 años, se presentó como una mujer segura de sí misma, empoderada y decidida a encontrar a alguien que compartiera su misma energía y perspectiva de la vida. «Yo me miro al espejo y me digo ‘qué buena que estás. Estás perdiendo el tiempo'», confesó con confianza, dejando claro que no pensaba conformarse con cualquier pareja. Para ella, el objetivo era encontrar «un hombre como yo, igual de encantador», lo que denotaba una actitud desafiadora y decidida, convencida de su atractivo y de su capacidad para captar la atención.

El soltero en cuestión, Nacho, era un empresario de Bilbao que ya había intentado su suerte en el programa anteriormente, pero sin éxito. Había sido rechazado en su primera aparición, y, aunque esta vez había llegado con nuevas expectativas, la cita no parecía que fuera a ser muy diferente. Nada más ver a Merys, ella no pudo ocultar su desinterés.

«Madre mía… ¿Qué me trajeron? No me gustan gordos. Es igual que mi hermano», comentó con desdén, dejando claro que no sentía atracción alguna por él. Este gesto, tan directo como hiriente, fue notado por todos, especialmente por Matías Roure, quien no pudo evitar esbozar una sonrisa ante lo inesperado de la situación.

Nacho, al percatarse de que la cita no iba por buen camino, se resignó rápidamente. «He estado en muchas guerras, he perdido muchas batallas, pero es que esta está perdida ya», comentó, consciente de que la velada estaba prácticamente sellada. A esto se sumó el hecho de que Merys no aprobaba que Nacho nunca hubiera estado casado. «Para mí, es un hombre mundano, promiscuo, de aquí te pillo, aquí te mato», añadió ella, dejando claro que sus valores sobre el compromiso y las relaciones no coincidían con los de su cita. El tono de la conversación fue cada vez más tenso, y ambos se sintieron distantes desde el principio.

La cita termina en desacuerdo y recriminaciones.

A medida que avanzaba la cena, la pareja intentó participar en los juegos del programa, incluidos algunos relacionados con temas sexuales. Sin embargo, Merys no pareció disfrutar de esos temas. «Un hombre que quiere conquistar a una chica no habla de eso. Hay que tener un buen vocabulario o al menos expresarse de otra forma», dijo, visiblemente incómoda. Mientras tanto, Nacho parecía estar en su elemento, disfrutando de la dinámica de las preguntas, lo que solo incrementaba el distanciamiento entre ellos. La diferencia en sus valores y puntos de vista se hacía más evidente a cada momento, y la conversación se desmoronaba rápidamente.

Al llegar al momento crucial de la cita, la decisión final estuvo teñida de franqueza. Merys, sin rodeos, dejó claro que no quería seguir adelante con una segunda cita. «No quiero tener una segunda cita porque no es mi tipo. A mí me gustan flacos, altos… Es muy gordo para mí», sentenció sin titubear. La sinceridad de sus palabras, aunque directa, fue demasiado para Nacho, quien no dudó en replicar: «Has hecho un juicio de valor que no me ha gustado. Puede que tenga un kilo de más…».

Pero Merys no se detuvo ahí, y le cortó de inmediato: «Uno no, tendrás como cien», lo que encendió aún más los ánimos de su cita. Enfurecido, Nacho intentó rebajar la tensión, pero Merys no mostró señales de reconsiderar su postura: «Hay que hacer los enfoques de otra manera sin entrar en el tema estético porque los dos estamos de muy buen ver. Aquí he terminado», concluyó, dejando claro que no había espacio para una reconciliación.

Este episodio de ‘First Dates’ no fue solo una muestra de cómo las diferencias físicas y de valores pueden llevar a un rechazo inmediato, sino también de cómo el lenguaje y las expectativas juegan un papel crucial en el éxito o fracaso de una cita. Mientras Merys y Nacho se alejaban de la oportunidad de una segunda cita, los televidentes pudieron reflexionar sobre la importancia de la honestidad y la autoconfianza, pero también sobre la necesidad de mantener el respeto y la empatía, incluso en las situaciones más incómodas.