Carmena se ha rajado: moriremos sin saber lo que costó la boda de la hija de Aznar con Alejandro Agag

Carmena se ha rajado“, es el titular de muchos medios. Y nosotros, nos vamos a quedar con las ganas.

Finalmente, Ahora Madrid y PSOE han decidido dejar la boda de Ana Aznar con Alejandro Agag fuera de la comisión de corrupción que pretende iniciar el Ayuntamiento de Madrid. Esta investigación se centrará en los contratos públicos y sobrecostes de los tres últimos mandatos municipales —los que van desde 2003 a 2007, 2007 a 2011 y 2011 a 2015.

En otras palabras, se trataría de los mandatos de Ana Botella y Alberto Ruiz-Gallardón. Pero nos quedamos con las ganas de saber algo que a mucha gente le despertaba mucha curiosidad, que es si hubo trato de favor del Consistorio de la capital al expresidente del Gobierno, ya que el enlace de su hija fue en 2002.

Todo parece indicar que así fue, ya que no es tan fácil esconder que hubo medios públicos destinados a este evento privado. Y es que el entonces segundo teniente de alcalde de El Escorial, Alfonso Bosch Tejedor, daba cuenta de la relación de recursos dispuestos para el enlace: “300 autobuses dedicados al transporte de invitados, 350 plazas de aparcamiento —que podrían llegar a las 450-500—, 300 vallas donadas por el Ayuntamiento de Madrid y asistencia de Policía local“.

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No queda ahí la cosa. En otra carta que fue utilizada como prueba en el juicio contra la trama Gürtel, el propio Bosch agradece “la retirada de vallas de obra y de casetas en la fachada principal del Monasterio, así como las vallas y el acopio del material de obra del Patio de Reyes.

También está el caso de Alberto López Viejo, el exconsejero y diputado madrileño imputado en el caso Gürtel, que por aquel entonces era el concejal de limpieza de la capital, y que llegó a cortar la calle Velázquez de Madrid para facilitar la despedida de solteros de los novios que se celebraba en un local de la zona.

¿Cuánto costó todo eso a los madrileños? Pues a no ser que se lo preguntemos a los propios novios, parece que nunca lo sabremos.