Carlota Corredera: una mujer que se reinventa en medio de la tormenta.
Carlota Corredera no es una cara cualquiera de la televisión española. Su trayectoria la ha llevado desde los bastidores como directora de ‘Sálvame’ hasta ponerse al frente de los platós, donde se convirtió en una de las voces más firmes en la defensa de causas como la de Rocío Carrasco. En los últimos años, su imagen pública ha evolucionado junto con su vida profesional y personal, mostrando una faceta más introspectiva y resiliente.

La última semana ha sido especialmente agitada para ella y el equipo de Tentáculos, el nuevo formato con el que ha regresado a la televisión. Este programa, parte de la ambiciosa apuesta de La Osa Producciones —la productora fundada por exdirectivos de Sálvame—, había intentado ganar terreno con una doble emisión diaria, pero la estrategia no ha dado los frutos esperados. El experimento vespertino, situado entre las 13:57 y las 15:50, ha llegado a su fin tras registrar discretos datos de audiencia.
El pasado viernes 9 de mayo, Carlota fue clara y sincera al despedirse en directo del equipo que ha dado vida al proyecto. “No quiero que nos vayamos sin decirle a este equipo que os doy las gracias de corazón por el esfuerzo enorme que habéis hecho, pensábamos que no llegaríamos vivos. El próximo lunes os esperamos a las 20:30”. Con estas palabras, agradecía la entrega de su equipo y anunciaba el regreso al horario nocturno, donde parece tener mejores perspectivas.
Luces y sombras en la nueva etapa televisiva.
Pese al tropiezo en la franja de sobremesa, Tentáculos logró un respiro el pasado miércoles 7 de mayo. Ese día, su versión prime time registró un 1,3% de share y se convirtió en el programa más visto del canal Ten, un modesto logro que alimenta las esperanzas de una recuperación sostenida. La presencia de colaboradores habituales del corazón, como Kiko Hernández, parece haber contribuido a ese pequeño repunte.

No obstante, el futuro inmediato del programa sigue envuelto en cierta incertidumbre. Arnau Martínez, subdirector del formato, ha dejado caer en redes que se avecinan cambios inesperados. “Se fue de viaje, pero quizá de ida y vuelta”, se leía también en la cuenta oficial de Ten en X, lo que sugiere que el formato podría regresar más adelante a la parrilla de mediodía con una nueva estrategia.
Más allá de los platós, Carlota también se ha dejado ver en espacios como ARCO, la reconocida feria de arte contemporáneo en Madrid. En ese entorno, rodeada de cultura y flashes, no rehuyó las preguntas personales. La periodista, que había anunciado en octubre el final de su matrimonio con Carlos de la Maza, respondió con aplomo a las cuestiones sobre su vida íntima. Su proceso de duelo ha sido silencioso, pero su fortaleza ha hablado por sí sola.
Un cierre amable a una historia de amor.
La separación de Carlos de la Maza, con quien compartió once años y una hija, supuso un giro duro y difícil de asumir. “Carlos y yo ya no somos pareja, pero siempre seremos familia. Nuestra prioridad es el bienestar de nuestra hija”, declaró entonces. Hoy, los lazos no se han roto del todo; simplemente han cambiado de forma. Carlota ha logrado transformar el dolor en madurez emocional, apostando por una convivencia respetuosa y centrada en el bienestar de su hija.
La reconciliación emocional con su nueva realidad ha sido lenta, pero firme. “Estamos en súper sintonía y nos apañamos fenomenal, la verdad. Todo muy bien”, explicó en ARCO. Esta nueva dinámica no ha sido fruto de la casualidad, sino del compromiso mutuo por crear un entorno estable para su hija. “En ese sentido está todo genial y es lo más importante, sobre todo, que esté bien ella, la pequeña”, subrayaba con convicción.
En cuanto al amor, la gallega prefiere tomarse un respiro. “No”, respondió tajante cuando se le preguntó si está abierta a una nueva relación, aunque luego aclaró que sigue creyendo en el amor. “No renunciaré jamás al amor, nunca porque creo firmemente en ello, pero ahora mismo no te voy a engañar, no estoy en el momento para nada. Además, también quiero tranquilidad. Estoy centrada en la niña y en el trabajo. Estoy fenomenal, me estoy cuidando a mí misma, porque me estoy dedicando tiempo”.
Silencios que dicen más que mil palabras.
En medio de esta nueva etapa personal, las palabras de Carlos de la Maza —o mejor dicho, su silencio— han sido especialmente reveladoras. Aunque él no ha ofrecido declaraciones públicas, su actitud y la buena sintonía que ambos transmiten hablan por sí solas. No ha hecho falta confirmación explícita para entender que todo lo contado por Carlota es veraz.

El silencio de Carlos ha sido, en este caso, más elocuente que cualquier entrevista. Respaldó con gestos y discreción cada frase de su exmujer, demostrando que, aunque ya no compartan vida de pareja, siguen remando en la misma dirección. Y eso, en estos tiempos, dice mucho más que cualquier promesa romántica.