Beatriz Montañez, de triunfar en ‘El Intermedio’ a sobrevivir con 150 euros al mes

Según pasa el tiempo, las caras conocidas de la televisión evolucionan y encuentran nuevos retos en la pequeña pantalla. Pero también existen los casos de aquellos que, de pronto desaparecen. En el imaginario popular, se les conoce como “juguetes rotos”: estrellas que caen en el olvido y que, después de su momento de fama, quedan flotando en el vacío del anonimato.

A veces es porque son desechados por la industria, por una variedad de motivos. Otras veces es una decisión completamente deliberada. Y luego están las historias trágicas de aquellos que, al dejar de ser el centro de atención, caen en depresión o son víctimas de adicciones.

En España siempre ha sido muy conocido el caso de Joselito, aquel niño prodigio del cine y la canción que, décadas después, llegó a tocar fondo.

Mucha gente se había preguntado si Beatriz Montañez sería un caso parecido. Y es que ella se convirtió en una cara muy conocida de la televisión durante los cinco años que acompañó al Gran Wyoming en El Intermedio. Después de abandonar el programa, tomó el puente aéreo a la competencia para presentar Hable con ellas, en Telecinco.

Sin embargo, el éxito no le sonrió en esta nueva etapa. Unos culpan de su fracaso al hecho de no haber terminado de encajar con el resto de presentadoras del espacio. Otras, al famoso “enganchón” que tuvo en directo con Bertín Osborne. La periodista apostó 1.000€ con él si le enseñaba “una frase en la que Pablo Iglesias defienda el régimen venezolano”.

Un incidente que se saldó con numerosas críticas hacia la presentadora, que finalmente perdió la apuesta. Pues bien, ahora sabemos que solo 20 días después de que esto ocurriera, tomó la decisión de cambiar radicalmente de rutina, y marcharse a vivir entre la naturaleza.

“Estaba perdidísima”, ha reconocido ahora. “La soledad es, ha sido y será la mejor amiga que he tenido nunca”, confesó muy emocionada mañana en el programa radiofónica Hoy por hoy, de la Cadena Ser, donde ha contado cómo ha sido su vida durante los últimso años.

Aunque cuando tomo esa decisión estaba viviendo un gran momento profesional, siempre se ha considerado una “persona guerrera”. Según ella, “necesitaba silencio, necesitaba saber cuál era el camino” porque “las elecciones lo que hacen es invitar a crear la dificultad de elegir”.

Durante estos años de ermitaña, Beatriz ha tenido mucho tiempo para analizar el pasado, las críticas recibidas, y “ruido” que había en torno a ella. Factores que reconoce que llegaron a afectarle seriamente.

Fue entonces cuando empezó a escuchar “un tic, tac en su cabeza y necesitaba silencio, saber cuál era el camino”, así que decidió tomar este camino. Ahora se sustenta con una pequeña mensualidad que obtiene de sus ahorros y vive de forma austera, es vegana y tiene instalados paneles fotovoltaicos en casa, incluso el agua viene de su pozo.

Respecto a la austeridad, ha llegado a reconocer que actualmente no gasta más de “100 o 150 euros al mes”. Un gasto que se debe casi en su totalidad al precio de la comida que compra.

Será, por tanto, muy interesante conocer su experiencia en Niadela, el libro que acaba de publicar.

Por cierto, se ha descubierto descubre la identidad de la presentadora de televisión que encontraron en las “colas del hambre”.