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Ana Obregón cuenta que Aless dejó su chaqueta en el sofá de su casa y ahí sigue… Pero lo mejor es lo que le dice a Ana Sandra

Ana Obregón se sincera sobre la pérdida de su hijo.

A lo largo de décadas, Ana García Obregón ha sido una figura clave en la televisión y la prensa del corazón en España. Actriz, presentadora y bióloga de formación, su vida ha estado marcada tanto por el éxito profesional como por las tragedias personales. Sin embargo, la pérdida de su hijo Aless Lequio en 2020 lo cambió todo para ella. Desde entonces, su relato ha girado en torno a la memoria de su hijo y a la llegada de su nieta, a quien ha asumido como hija.

Este jueves 20 de marzo, Ana Obregón protagonizó una nueva entrega de Madres: desde el corazón, un programa de entrevistas de Mitele Plus. La periodista Cruz Sánchez de Lara fue la encargada de conducir la conversación, que resultó ser un testimonio profundo sobre el dolor, el duelo y la maternidad. Durante la entrevista, la actriz recordó los duros años de lucha contra el cáncer de su hijo y la manera en que esta experiencia la marcó para siempre.

“Tres años de vivir en el infierno”.

Obregón se mostró completamente sincera al relatar el sufrimiento que vivió durante la enfermedad de Aless. «Si no hubiese tenido dinero» para costear el tratamiento que su hijo necesitaba, afirmó sin tapujos, «me hubiese hasta…». No ha dudado en calificar esos años como «tres años de vivir en el infierno, en la oscuridad más profunda». Su relato no solo pone de manifiesto la lucha de una madre, sino la devastación emocional que supone perder a un hijo.

Hoy en día, Ana sigue encontrando formas de mantener vivo el recuerdo de Aless. En su casa, la presencia del joven sigue siendo tangible en cada rincón. «Si tú vas a mi casa tú entras y está en el salón», confesó emocionada. La chaqueta que él dejó en el sofá antes de su última estancia en el hospital sigue allí, intacta. «Anita lo sabe: esto no se toca. Es la chaqueta de papá». Su dormitorio, donde ahora duerme con su hija/nieta, tampoco ha cambiado. «Su cuarto está igual, el armario, todo».

Un hogar detenido en el tiempo.

La llegada de Ana Sandra Lequio Obregón, su nieta e hija legal, ha supuesto para la actriz un consuelo en medio del dolor. Obregón confesó que conserva un vídeo de su primera reacción al ver a la pequeña, un momento que no ha querido compartir con nadie. «La cogí en brazos, se me quedó mirando y eran los ojos de Aless […] Era la cosa más bonita del mundo». Esa conexión emocional ha sido clave para afrontar el duelo.

Desde entonces, la niña se ha convertido en el centro de su vida y su vínculo con su padre es algo que Ana procura mantener presente. Un símbolo de ese nexo es un cojín de apego con la imagen de Aless, un objeto que la pequeña no suelta desde que lo descubrió. «Me dieron una almohada con la foto de Aless y me dijeron: ‘Para que abraces a tu hijo’. Yo dormía abrazada a mi hijo». Hoy, es su nieta quien lo hace: «La he tenido que lavar porque la lleva arrastrando hasta por el jardín. No se separa de ella».

Un duelo que se convierte en amor.

El testimonio de Ana Obregón en Madres: desde el corazón deja al descubierto una historia de amor infinito, pérdida y resiliencia. Su duelo es una herida que nunca cerrará, pero su compromiso con el recuerdo de Aless y el futuro de Anita son los pilares sobre los que sigue adelante. Su relato, desgarrador y sincero, refleja la fortaleza de una madre que jamás deja de luchar por los suyos.