La impactante revelación del libro.
Bajo el título «El chico de las musarañas», la editorial HarperCollins Ibérica presenta una obra colaborativa entre Ana García Obregón y su hijo Aless Lequio. El libro se basa en las reflexiones y narraciones que dejó Aless sobre su experiencia con el cáncer, mientras que Obregón, quien se ha encargado de terminar el libro, comparte su punto de vista y vivencias en paralelo.
📘🌹Celebra el #DíaDelLibro con ‘EL CHICO DE LAS MUSARAÑAS’, el libro de Ana Obregón y Aless Lequio. pic.twitter.com/7L7TxakMmU
— HarperCollins Ibérica 📖 (@HarperCollinsIB) April 18, 2023
A pesar de la temática, la obra no se centra únicamente en la enfermedad, sino que también incluye momentos de humor y esperanza, pues la energía «solo se transforma». El libro, recién lanzado al mercado, ha llamado la atención por la escasa mención de las parejas de Aless Lequio, algo que Obregón justifica por respetar la intimidad de su hijo.
El fragmento del libro que no habrá gustado nada a Carolina Monje.
Sin embargo, en un extracto del libro, Aless Lequio reflexiona sobre el amor y la vida, sugiriendo que aún no había encontrado al amor de su vida, a pesar de mantener una relación con Carolina Monje. Su madre confirma esta idea, añadiendo que el cáncer le arrebató el tiempo para encontrar ese amor. «Ese amor que nunca existió porque el maldito cáncer te robó el tiempo para encontrarlo. ¿Hay algo más enigmático que un amor para toda la vida sin nombre propio?», escribe.

El nombre de Carolina Monje ha estado en el centro de atención desde que se supo que Ana Obregón tuvo una nieta por gestación subrogada. La opinión de Monje, su relación con la familia de Aless y su poder de decisión sobre el material genético del empresario han sido objeto de debate. Según han asegurado algunos medios, Obregón envió un mensaje conciliador a Monje hace unos días.
En las palabras de Aless Lequio, queda claro que era consciente de lo difícil que era para su madre aceptar a sus novias. En el libro, se refiere a su madre como «Doña Aitana» y la describe como una mujer de carácter, hiperprotectora y siempre atenta a él. La describe como una «madre biónica» capaz de enfrentarse a todo, incluso en los momentos más oscuros.
También hace referencia a su faceta de actriz, con experiencia en Hollywood y siempre trabajando. Aless narra con humor una conversación entre él y su madre, en la que ella critica su relación con una chica llamada Karen, demostrando la sobreprotección y los celos de una madre soltera hacia la primera pareja seria de su único hijo.
Aless recrea, en tono de humor, una llamada que le hizo su madre cuando tenía otra pareja a la que él llama Karen, y con la que no parece estar demasiado satisfecha: «¿Dónde estás? ¿No me escuchas o qué? Llevas dos años que no aciertas ni una, hijo mío, ¡estás a por uvas! Desde que estás con esa niña no haces más que hacer el memo, te ha abducido, hijo mío, ¡ya ni te reconozco!»
«No hace falta ser Freud para entender los motivos que esconde el comportamiento de una madre soltera y temperamental frente a la primera pareja seria de su único hijo. Acabas aceptando la sobreprotección y solo saltas cuando las maneras rebasan los confines del respeto; cosa que empezaba a ser frecuente y no era del todo sano», escribe Aless.