Un conflicto que sigue abierto.
Ana María Aldón es una diseñadora andaluza que alcanzó gran notoriedad pública tras iniciar una relación con José Ortega Cano. Su nombre comenzó a sonar con fuerza en los medios a raíz de ese vínculo, pero con el tiempo ha ido construyendo un perfil propio. Madre de un hijo en común con el torero, siempre ha insistido en la importancia de mantener cierta comunicación por el bienestar del menor. En los últimos años, además, ha dado el salto a la televisión como colaboradora ocasional.

Antes de convertirse en un rostro habitual para el gran público, Aldón desarrolló su carrera ligada a la moda. Su faceta creativa le permitió abrirse camino con esfuerzo, lejos de los focos que después llegarían a su vida. Ella misma ha contado en diversas ocasiones que su trabajo fue durante mucho tiempo su refugio. Esa base profesional es la que, asegura, le ha permitido sostenerse en momentos complicados.
Su presencia en televisión ha estado marcada por intervenciones medidas y puntuales. Lejos de una exposición diaria, ha recalcado que su participación se limita a espacios concretos y en días contados. Precisamente sobre este punto quiso ser muy clara recientemente: “Yo no he trabajado todos los días, quien sí ha trabajado todos los días ha sido ella por las tardes, entre semana. Yo he trabajado los fines de semana, no he sido colaboradora en ningún programa de tarde. Ni ahora, ni antes”. Con estas palabras buscaba desmontar una idea que, según ella, no se ajusta a la realidad.
La relación con el pasado familiar.
Más allá de su carrera, la figura de Ana María Aldón está inevitablemente ligada a su historia personal con la familia Ortega. Aunque su relación sentimental terminó, ella ha subrayado que el contacto con su expareja existe por una razón evidente: el hijo que comparten. Considera que no todas las opiniones que se vierten sobre esta relación parten de un conocimiento directo de la situación actual. En ese contexto, entiende que haya miembros del entorno que no estén al tanto de ciertos detalles.

Uno de los momentos más delicados llegó al escuchar unas palabras de Mari Carmen, hermana de Ortega Cano, que no pasaron desapercibidas. En ellas afirmaba que “ya la ha perdonado porque la ha perdonado Dios”. Lejos de reaccionar con enfado, Aldón se mostró visiblemente emocionada y quiso matizar su sentir. “Son personas que se han portado muy bien conmigo”, confesó, dejando claro el afecto que aún conserva.
La diseñadora también aprovechó para hacer autocrítica sobre situaciones pasadas. Reconoció que una separación pública conlleva tensiones difíciles de gestionar y que, sin pretenderlo, pudo causar daño. “En una separación se sufre y a veces por las presiones por una parte, por otra, es complicado cuando todo es público. En algún momento yo le he podido hacer daño y no era mi intención para nada, porque son personas que conmigo se han portado muy bien. Mi niño los quiere mucho y yo estoy encantada de que sean los tíos de mi niño, los dos. Conmigo han sido maravillosos, y ahora aunque no tengamos relación, tampoco es que la tengamos que tener, pero si hay un detalle que no olvidaré nunca, y es que fueron las dos únicas personas de la familia que vinieron a la comunión de mi hijo. Me acerqué a ella y le di las gracias”, relató con sinceridad.
El eco mediático del desencuentro.
Con todo, Aldón no oculta que su relación con otros miembros del clan es inexistente. En distintas ocasiones ha admitido que no siempre se sintió acogida cuando entró a formar parte de esa familia. Esa distancia se ha hecho más evidente con Gloria Camila, con quien mantiene un cruce constante de declaraciones. A pesar de que ambas han seguido caminos sentimentales distintos, el desencuentro continúa.

Tras sus últimas palabras en televisión, el debate se trasladó rápidamente al ámbito digital. Las redes sociales se han llenado de opiniones enfrentadas sobre el choque entre Ana María Aldón y el entorno de Ortega Cano. Comentarios, apoyos y críticas se suceden a gran velocidad, alimentando una polémica que parece lejos de apagarse. Todo apunta a que el propio torero no estará especialmente satisfecho con el revuelo generado por lo ocurrido.