Los Mozos de Arousa: la sensación de ‘Reacción en cadena’.
Los Mozos de Arousa, un grupo de concursantes gallegos, fueron durante mucho tiempo el rostro más reconocido de ‘Reacción en cadena’, el concurso de Mediaset que ha conquistado a la audiencia con su mezcla de agilidad mental y trabajo en equipo. Con su simpatía y destreza, parecían los concursantes perfectos, pero su inesperada expulsión generó un aluvión de preguntas y teorías conspirativas. ¿Perdieron de manera legítima o se dejaron ganar? La respuesta, por fin, llegó de boca de sus propios protagonistas.

«No nos dejamos perder. Tuvimos un mal día», afirma Borjamina, el líder del grupo, en una entrevista con La Voz de Galicia. Sus palabras buscan zanjar de una vez por todas las dudas sobre su salida. «Al final, estábamos agotados y ya ni entrenábamos. Lo veíamos un poco venir. No era como al principio que le echábamos muchísimas horas», añade, dejando claro que la acumulación de desgaste físico y mental fue el factor determinante.
Entre el éxito y el agotamiento.
La intensidad de la experiencia no solo afectó a su rendimiento, sino también a sus vidas personales. Raúl Santamaría, hermano de Borjamina y político de profesión, confiesa que el cansancio acumulado llevó al grupo a plantearse abandonar antes de tiempo.
«Ya era mucho tiempo yendo y viniendo de Madrid, teniendo que dejar cosas aparcadas para seguir en el concurso», explica. A esto se suma el desafío logístico de haber vivido en hoteles durante largos periodos. Incluso Bruno, otro de los Mozos, pasó tres meses sin regresar a su tierra natal, Vilagarcía de Arousa, mientras participaba en Bailando con las estrellas.

Las largas jornadas y el esfuerzo sostenido durante más de un año no solo influyeron en su rendimiento, sino también en la dinámica interna del grupo. Raúl admite que las tensiones eran inevitables, aunque asegura que nunca comprometieron su relación familiar. «La relación es muy buena, mejor que antes del concurso», asegura, destacando que las diferencias de opiniones son naturales cuando se convive tan intensamente. «Como pasa en cualquier familia, hay diferencias, pero todo se queda ahí», puntualiza.
La fama y sus desafíos cotidianos.
A pesar de los desafíos, los Mozos de Arousa reconocen que la fama ha traído también momentos gratificantes. Raúl valora especialmente el cariño del público, especialmente cuando se trata de niños. «Es una alegría», dice, recordando con emoción las veces en las que pequeños admiradores se acercan para pedir fotos o autógrafos.
Sin embargo, no todo es color de rosa. El joven también reflexiona sobre el precio de la notoriedad. «El otro día estuve con unos amigos viendo las luces de Ribadavia y, claro, que te estén parando cuando vas con gente que te tiene que esperar es complicado», confiesa.

Con su salida del concurso, los Mozos de Arousa se enfrentan ahora a un nuevo capítulo en sus vidas, lejos de las luces y cámaras de Mediaset. Aunque el desgaste fue evidente, su experiencia en ‘Reacción en cadena’ les dejó aprendizajes y una conexión más fuerte entre ellos. Mientras tanto, el público sigue recordando con cariño sus hazañas en uno de los programas más exigentes de la televisión.