Adriana Abenia se fotografía besándose con una mujer para protestar contra la homofobia

Adriana Abenia ha querido dejar clara su opinión sobre una de las lacras de nuestra sociedad, la homofobia. La presentadora, a través de su blog personal, considera con ironía que “corren buenos tiempos“… para este tipo de odio.

Una foto publicada por Adriana Abenia (@adrianaabenia) el

Ella ya ha contado en el pasado que su primera experiencia sexual fue con una mujer, de hecho fue con su prima. Adriana considera que la sexualidad “no es una opción de vida” y que le da vergüenza que haya personas capaces de agredir a alguien por enarbolar la bandera gay.

Para acompañar el texto, la ex reportera de Sálvame empleó, entre otras imágenes, ésta en la que se la puede ver besando a otra mujer, y que también ha compartido en Instagram:

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Este es el texto completo que ha compartido en su blog:

No siempre dispongo de tiempo para leer los comentarios de los posts que publico, sin embargo, con el anterior lo he hecho, concretamente en el que me abría en canal y confesaba haberme vuelto loca por un chico en el pasado. Algunos afirmaban que el belga era “un marica con pinta de macarra”, otros un “soplanucas”. Tal cual.

Soy una persona abierta de mente, dialogante y respetuosa con las opiniones, hasta el punto de que tengo el control sobre los comentarios de mi blog y no censuro ninguno; pero me da mucha lástima comprobar cómo corren buenos tiempos para la homofobia. Y no estamos en uno de esos más de 70 países en los que la homosexualidad se castiga con la cárcel o incluso la muerte.

Me he criado en la normalidad más absoluta en un tema que debería haberlo sido siempre, hasta llegar a contar públicamente en qué consistieron mis primeras experiencias sexuales, sin reparos, a las que no hace falta que acuda de nuevo, ya que google es omnipresente.

La sexualidad no es una opción de vida. Nadie elige ser zurdo o diestro. De la misma manera que algo biológico debería estar exento de toda polémica.

Dicho lo cual, me da miedo y pudor que a mi alrededor existan personas que agredan a los que enarbolan la bandera gay, con la misma lógica que se asesina a los albinos negros en Tanzania o se promovió en el siglo XV El Malleus Maleficarum, un absurdo y misógino manual para reconocer y torturar brujas, donde explicaban que tener el pelo rojo y los ojos verdes era un signo claro de ser una de ellas.

Estos días vivimos “la caza del maricón”, contra aquellos en los que queda en entredicho el destino de su rabo y sus sentimientos.

Es penoso que los prejuicios culturales que muchos adultos transmiten a sus hijoshagan que en las escuelas haya niños que no paren de mirar hacia los barrotes de la verja, camuflando una gran tristeza y deseando regresar a casa para escapar de un infierno con largas llamas de hoguera, más propio de la Inquisición.

Necesitamos desaprender para calmar la homofobia, la bifobia o la transfobia, que tanto daño está generando a pie de calle los últimos días, tal y como exige el colectivo LGTB.

Somos cínicos hasta el punto de enaltecernos al afirmar ser tolerantes y progresistas por tener amigos homosexuales o por no sentirnos molestos si tenemos un hijo con esta “tara” o condición. Contestamos casi todos lo mismo, como muñecos articulados.

Pero aquí va un mensaje para todos los que se limitan a escribir sin pensar, allá y en mi blog, aquellos cuya masculinidad es tan frágil que temen sostener un bolso en plena calle:

La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia, sí; y hasta que encuentren una cura para esta, no me ensañaré más, porque los homófobos, al fin y al cabo, también sois personas.

Avec tout mon amour,

AA

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Con este mensaje, Abenia vuelve a dar mucho de qué hablar en su cada día más popular blog, llamado, sin más, El blog de Adriana Abenia. Hasta ahora, su última trastada había sido ponerse a hablar sobre un tema que seguro que interesará a muchos de sus seguidores: los culos. Lo cierto es que diseccionó el asunto con mucho sentido del humor, todo hay que decirlo.

¿Qué os parece su texto… e imagen? Contádnoslo en los comentarios.