Una ayuda que no pudo cambiar el desenlace.

El caso de Maricarmen continúa generando reacciones y nuevas muestras de apoyo mientras se buscan soluciones para su situación habitacional. En las últimas horas, una conocida figura del mundo de la cultura ha intentado intervenir directamente para evitar que la mujer tuviera que abandonar su vivienda. La propuesta incluía asumir económicamente el alquiler e incluso estudiar la compra del inmueble. Sin embargo, la iniciativa no consiguió modificar la decisión de la propiedad.
James Rhodes, pianista, escritor y filántropo nacido en Londres y con nacionalidad española, se ha convertido en una de las voces que han mostrado públicamente su apoyo a la mujer. El músico, que reside en España desde 2017, es conocido por su trayectoria artística y por su implicación en distintas causas sociales. En esta ocasión, su intención era proporcionar una solución económica que permitiera mantener a Maricarmen en su vivienda. La empresa propietaria, Urbagestión, no aceptó esta posibilidad durante la negociación celebrada en el inmueble.
El ofrecimiento se produjo en un contexto marcado por la búsqueda de alternativas después del desalojo. Rhodes explicó a RTVE que “incluso intente comprar el piso, pero los fondos buitres se comportan como tiburones”. El músico también ha contado que no es la primera vez que intenta intervenir en una situación de estas características. Su intención ahora pasa por encontrar otra vivienda que permita a Maricarmen continuar con su vida en Madrid.
Una alternativa para seguir en Madrid.

Ante la negativa de la propiedad, Rhodes ha explicado que “se está buscando alquilar otro piso” para que la mujer pueda permanecer en la capital. El objetivo es encontrar un inmueble que se adapte a sus necesidades y que permita mantener, en la medida de lo posible, su autonomía. Mientras tanto, Maricarmen permanece ingresada en el Hospital Gregorio Marañón. Su situación personal ha complicado todavía más la búsqueda de una solución inmediata.
Entre las posibilidades que se han planteado aparece también la opción de trasladarse con su primo Vicente y la esposa de este a una vivienda de menos de 58 metros cuadrados en Segovia. La alternativa implicaría compartir el espacio disponible y cambiar de comunidad autónoma. Ese traslado supondría además dejar atrás algunos de los recursos asistenciales que tenía disponibles en Madrid. Por ello, la familia y su entorno continúan valorando otras opciones que permitan evitar ese cambio.
La abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, ha explicado que existen particulares dispuestos a colaborar económicamente y personas que incluso han ofrecido alojamiento. “gente particular le está ofreciendo apoyos para pagar la renta, apoyo en casa e incluso gente que vive sola le ha ofrecido una habitación”, ha señalado la letrada. Sin embargo, Duro considera que estas iniciativas no deberían sustituir una respuesta institucional. A su juicio, son las administraciones públicas las que deben proporcionar una alternativa habitacional estable.
La petición de una respuesta pública.

Maricarmen también ha rechazado la posibilidad de trasladarse a una residencia de mayores. La abogada ha explicado que “no quiere ir a vivir a una residencia, mientras pueda vivir de forma autónoma en una vivienda”. El Ayuntamiento de Madrid ha ofrecido una plaza temporal, aunque esta opción tampoco convence a la mujer. La búsqueda se centra ahora en encontrar una alternativa residencial que respete sus preferencias y sus necesidades.
Rhodes mantiene su intención de ayudar económicamente y ha insistido en que la búsqueda de una nueva vivienda continúa. “no soy el único que se ha ofrecido a comprar el piso”, ha asegurado, antes de añadir que los propietarios “se han negado”. El músico ha recordado además una experiencia similar en Barcelona y ha expresado su vínculo con el país: “Soy español de los cojones. Amo España”. También ha resumido su preocupación con una pregunta: “Cuando veo cosas así me pregunto, ¿En qué época vivimos?”.
La propiedad de la vivienda, Urbagestión, ha denunciado al Sindicato de Inquilinas por las expresiones utilizadas para referirse a la empresa. La sociedad adquirió el inmueble de la calle Alcalde Sainz de Baranda, junto al Retiro, después de que Maricarmen hubiera residido allí desde 1956. Rhodes ha defendido que “estamos buscando un piso nuevo para que Maricarmen pueda vivir y yo pago el alquiler, aunque sea un sitio nuevo”. Mientras continúan las gestiones, el caso ha vuelto a llenar las redes sociales de comentarios, especialmente por la intervención de una figura pública que ha ofrecido asumir los costes y por el debate sobre quién debe proporcionar una solución estable.