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«Solo se salvan…» La OCU sentencia los cafés fríos de super, NO son saludables

La OCU pone el foco en una bebida que cada vez ocupa más espacio en los supermercados.

Los productos refrigerados listos para tomar se han convertido en una alternativa habitual para quienes buscan consumir determinadas bebidas sin necesidad de prepararlas en casa. Su formato permite llevarlas fácilmente y tomarlas en cualquier momento del día, algo que ha favorecido su presencia en los supermercados. Entre las opciones que han ganado popularidad se encuentran diferentes variedades de café preparado. Sin embargo, la composición de estos productos puede variar considerablemente de una referencia a otra.

La Organización de Consumidores y Usuarios ha analizado precisamente este tipo de bebidas para comprobar qué contienen y cuáles presentan una composición más favorable. El estudio ha puesto bajo la lupa 91 cafés refrigerados listos para tomar de diferentes variedades y fabricantes. Para establecer sus conclusiones, la organización ha utilizado una escala que tiene en cuenta tanto la valoración nutricional como la presencia de determinados ingredientes. El resultado muestra diferencias relevantes entre los productos estudiados.

Las variedades disponibles actualmente son numerosas y van desde los cafés espresso hasta los cappuccino, macchiato y descafeinados. También existen referencias que incorporan proteínas o que se presentan como alternativas sin lactosa y de origen vegetal. Estos reclamos pueden influir en la decisión de compra, aunque no siempre permiten conocer cuál es la composición completa de la bebida. Por eso, la información que aparece en el envase adquiere una especial importancia.

El azúcar marca una de las principales diferencias.

Uno de los aspectos que más destaca en el análisis es la cantidad de azúcar presente en algunas de estas bebidas. Según los datos recopilados por la organización, un vaso de 250 mililitros contiene de media 19 gramos, una cantidad equivalente aproximadamente a cuatro cucharaditas. Los cafés de tipo cappuccino alcanzan cifras todavía superiores y llegan a unos 23 gramos por vaso. La utilización de azúcar está relacionada con la necesidad de equilibrar el sabor del café y otros ingredientes presentes en determinadas variedades.

El aporte energético también cambia dependiendo del tipo de café elegido. De media, un vaso de 250 mililitros proporciona 155 kilocalorías, mientras que algunas variedades con sabores añadidos pueden situarse por encima de esa cifra. Los productos aromatizados con vainilla, caramelo o avellana se encuentran entre los que presentan valores más elevados. En cambio, los cafés espresso, con proteínas y sin lactosa suelen situarse por debajo de las 137 kilocalorías por vaso.

Las diferencias también aparecen al comparar las alternativas vegetales con el resto de referencias. Los cafés veganos analizados presentan una media aproximada de 110 kilocalorías por cada vaso de 250 mililitros. En cuanto a las grasas, la organización señala que no constituyen el principal inconveniente de estas bebidas, en parte debido a que el agua es uno de sus ingredientes principales. El conjunto de componentes, sin embargo, determina finalmente el valor energético de cada producto.

La composición no termina en el azúcar.

El otro aspecto que ha llamado la atención de la OCU es la utilización de aditivos y aromas. Algunos de los cafés estudiados incorporan hasta cinco aditivos diferentes, aunque la cantidad depende tanto de la variedad como de la marca. Los productos espresso suelen presentar una composición más sencilla en este sentido, con pocas referencias que superen los dos aditivos. En cambio, algunas opciones con proteínas o sin lactosa pueden incluir tres o más.

El análisis también encuentra diferencias entre fabricantes. Kaiku y Nescafé destacan entre las marcas que habitualmente utilizan menos aditivos en sus cafés refrigerados. Esto demuestra que dos productos que pueden parecer similares a primera vista pueden presentar composiciones bastante diferentes. Por ello, la organización considera importante comparar las etiquetas antes de decidir cuál llevarse del supermercado.

La recomendación pasa por mirar la etiqueta.

La OCU considera que estas bebidas deberían consumirse de manera ocasional y aconseja comprobar detenidamente su información nutricional. Entre sus recomendaciones figura evitar aquellos productos que superen los 8 gramos de azúcar por cada 100 mililitros y que incluyan dos o más aditivos. La organización también llama la atención sobre determinados componentes utilizados en algunas referencias. Entre ellos menciona los fosfatos E-339 y E-340 y los edulcorantes E-950 y E-955.

El estudio recuerda además que expresiones como «con proteínas», «sin lactosa» o «vegano» no permiten por sí solas determinar si un producto presenta una composición más adecuada. La información del envase debe analizarse en conjunto para conocer realmente qué aporta cada bebida. Las diferencias encontradas entre variedades y marcas hacen que la elección no sea tan sencilla como podría parecer. Las redes sociales se han llenado de comentarios sobre el contenido del análisis, precisamente porque estos cafés forman parte de la rutina de muchos consumidores y las cifras de azúcar y aditivos han generado sorpresa.