web analytics

La DGT cambia las reglas: A partir de ahora prohibido adelantar así a los ciclistas

La DGT endurece las normas para proteger a los ciclistas: así cambiarán los adelantamientos desde octubre de 2026

La convivencia entre conductores y ciclistas en las carreteras y ciudades españolas está a punto de experimentar uno de los cambios más importantes de los últimos años. El Consejo de Ministros ha dado luz verde a una reforma del Reglamento General de Circulación que introduce nuevas obligaciones para quienes se ponen al volante y refuerza la protección de los usuarios más vulnerables de la vía. Con este paquete de medidas, impulsado por el Gobierno y la Dirección General de Tráfico (DGT), se busca reducir el número de accidentes y mejorar la seguridad de peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal.

Habrá que reducir la velocidad para adelantar a una bicicleta

La principal novedad de la reforma afecta a los adelantamientos en carreteras interurbanas. A partir del 1 de octubre de 2026, los conductores estarán obligados a disminuir su velocidad en al menos 20 kilómetros por hora respecto al límite máximo permitido antes de adelantar a un ciclista. Esto significa, por ejemplo, que en una carretera limitada a 90 km/h la maniobra deberá realizarse, como máximo, a 70 km/h. La intención de la DGT es que el adelantamiento se lleve a cabo con mayor margen de reacción y reduciendo el riesgo en caso de cualquier movimiento inesperado por parte del ciclista.

Se mantienen las distancias de seguridad y el cambio de carril

La nueva obligación no sustituye las normas que ya estaban en vigor, sino que se suma a ellas. Los conductores seguirán teniendo que respetar una distancia lateral mínima de 1,5 metros al adelantar a un ciclista, tal y como establece la reforma de la Ley de Tráfico aprobada en 2022. Además, cuando la carretera disponga de más de un carril por sentido de circulación, será obligatorio ocupar completamente el carril contiguo para efectuar el adelantamiento. El incumplimiento de estas normas puede acarrear sanciones de hasta 200 euros y la retirada de seis puntos del permiso de conducir cuando la maniobra se considere peligrosa.

Más espacio también en los desplazamientos por ciudad

Las novedades no se limitan a las carreteras. La reforma introduce también nuevas medidas para mejorar la seguridad en los entornos urbanos. Entre ellas destaca la obligación de mantener una separación mínima de cinco metros cuando un vehículo circule detrás de un ciclista en el mismo carril. Con esta medida se pretende evitar situaciones de presión sobre quienes se desplazan en bicicleta, especialmente en calles estrechas o con una elevada densidad de tráfico, donde las maniobras suelen ser más delicadas.

Los ciclistas ocuparán preferentemente el centro del carril

Otra de las modificaciones relevantes afecta a la posición que deberán adoptar las bicicletas en la calzada. Los ciclistas pasarán a circular preferentemente por el centro del carril, una ubicación que, según la Dirección General de Tráfico, mejora su visibilidad frente al resto de usuarios y dificulta que los vehículos realicen adelantamientos demasiado ajustados. Además, la normativa abre la puerta a que los ayuntamientos autoricen la circulación de bicicletas en ambos sentidos en calles de un único carril limitadas a 30 km/h o menos, una medida que ya funciona desde hace años en numerosas ciudades europeas.

El casco será obligatorio para todos en carreteras interurbanas

La reforma también modifica las normas relacionadas con la protección personal de los ciclistas. Desaparecen todas las excepciones que existían hasta ahora para el uso del casco en vías interurbanas, por lo que será obligatorio llevarlo en cualquier circunstancia. Hasta la fecha, la legislación contemplaba algunas exenciones, como determinados ascensos prolongados o situaciones justificadas por motivos médicos, pero estas dejarán de aplicarse con la entrada en vigor de la nueva regulación. Con este cambio, la DGT busca unificar la normativa y reforzar la seguridad de quienes utilizan la bicicleta fuera de los núcleos urbanos.

Una reforma que busca reducir los accidentes

Con este conjunto de medidas, la Dirección General de Tráfico pretende reforzar la protección de los usuarios más vulnerables de la carretera y fomentar una convivencia más segura entre todos los modos de transporte. La reducción de velocidad en los adelantamientos, el aumento de las distancias de seguridad, el nuevo posicionamiento de las bicicletas y la obligatoriedad del casco forman parte de una estrategia que pretende disminuir la siniestralidad y adaptar la normativa a la creciente presencia de la bicicleta tanto en las ciudades como en las carreteras españolas.