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Adiós a los arcenes: La DGT planea ya convertirlos en carriles bici

La DGT impulsa una transformación histórica para la movilidad en bicicleta

Las bicicletas han dejado de ser únicamente una herramienta de ocio o deporte para convertirse en un elemento cada vez más importante dentro de la movilidad diaria de miles de ciudadanos. Cada fin de semana, y también entre semana en muchas ciudades, las carreteras y calles españolas reciben a un número creciente de ciclistas que apuestan por un medio de transporte saludable, económico y respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, este aumento del uso de la bicicleta también ha puesto sobre la mesa la necesidad de mejorar las infraestructuras existentes y reforzar la seguridad de quienes se desplazan sobre dos ruedas. Con este objetivo, la Dirección General de Tráfico lleva años trabajando en distintas iniciativas destinadas a reducir la siniestralidad y favorecer una convivencia más segura entre bicicletas y vehículos motorizados.

La seguridad de los ciclistas sigue siendo una asignatura pendiente

A pesar de los avances registrados durante los últimos años, circular por carreteras y calzadas continúa representando un importante riesgo para muchos usuarios de la bicicleta. Los datos reflejan una realidad preocupante: la gran mayoría de los accidentes mortales en los que se ven implicados ciclistas tienen relación directa con vehículos motorizados. Incluso cuando los siniestros no terminan en tragedia, las consecuencias suelen ser especialmente graves para quienes circulan en bicicleta debido a su vulnerabilidad frente a coches, motocicletas o camiones.

Las estadísticas más recientes de la DGT muestran que durante 2024 fallecieron 46 ciclistas en accidentes de tráfico registrados tanto en vías urbanas como interurbanas. Entre esos casos destaca además un dato relevante: 14 de los fallecidos circulaban sin casco en entornos urbanos. Aunque el uso del casco es obligatorio en carreteras interurbanas, sigue siendo un elemento fundamental para reducir la gravedad de las lesiones en cualquier tipo de desplazamiento.

Las normas que deben cumplir los ciclistas en ciudad

La DGT recuerda de forma periódica que los ciclistas tienen los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro usuario de la vía. Por ello, están obligados a respetar las normas de circulación y a adoptar conductas que garanticen su propia seguridad y la del resto de conductores.

Dentro de las zonas urbanas, las bicicletas deben circular lo más próximas posible al lado derecho de la calzada, manteniendo siempre una distancia de seguridad adecuada respecto a bordillos, vehículos estacionados y otros posibles obstáculos. Además, cuando circulan en grupo, la normativa establece que únicamente pueden hacerlo de dos en dos, evitando formaciones más amplias que puedan dificultar la circulación o aumentar los riesgos para el tráfico.

Las obligaciones para quienes circulan por carretera

En las vías interurbanas las exigencias son todavía mayores debido a la diferencia de velocidad existente entre bicicletas y vehículos motorizados. Los ciclistas deben utilizar el arcén derecho siempre que este exista y se encuentre en condiciones adecuadas para circular. Solo pueden abandonarlo en circunstancias concretas, como descensos prolongados en los que resulte más seguro utilizar parte de la calzada.

La normativa también permite que los ciclistas circulen en paralelo, siempre situados en el extremo derecho de la vía y respetando determinadas limitaciones. Esta posibilidad desaparece en tramos con escasa visibilidad, como curvas cerradas o cambios de rasante, donde deben colocarse en fila para minimizar riesgos. Del mismo modo, cuando se generan agrupaciones numerosas, los participantes están obligados a circular en hilera para facilitar la convivencia con el resto de usuarios de la carretera.

Más vigilancia y controles para reforzar la seguridad

Aunque muchas de estas normas ya existían anteriormente, la nueva estrategia impulsada por la DGT contempla un refuerzo de los controles y campañas de vigilancia. El objetivo es garantizar que tanto ciclistas como conductores respeten las normas de circulación y las distancias de seguridad, uno de los factores más importantes para reducir accidentes.

Las autoridades consideran que una combinación de mejores infraestructuras, educación vial y mayor supervisión puede contribuir de forma decisiva a disminuir la siniestralidad que todavía afecta a este colectivo especialmente vulnerable.

La gran novedad: los carriles bici podrán sustituir parcialmente al arcén

La medida que más atención está generando es la recientemente publicada en el Boletín Oficial del Estado. La nueva normativa, en vigor desde el 10 de octubre de 2025, permite la construcción de carriles bici segregados junto a carreteras estatales, incluso mediante la reducción parcial o total de los arcenes cuando las condiciones lo permitan.

Esta decisión supone un cambio significativo en la planificación de infraestructuras viarias en España. Hasta ahora, los arcenes constituían el principal espacio reservado para la circulación ciclista en muchas carreteras. Con la nueva regulación, las administraciones disponen de una herramienta que les permitirá desarrollar itinerarios específicos y físicamente separados del tráfico motorizado, aumentando notablemente la protección de los usuarios de la bicicleta.

Una red ciclista más conectada y segura en toda España

La nueva ordenanza se enmarca dentro de la Estrategia Estatal por la Bicicleta y de la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030. Ambas iniciativas persiguen un objetivo común: fomentar el uso de la bicicleta como alternativa de transporte habitual y reducir el número de accidentes relacionados con este medio de desplazamiento.

Gracias a esta modificación normativa será posible crear corredores ciclistas continuos junto a carreteras estatales, facilitando la conexión entre municipios y mejorando la integración de las rutas ya existentes. Las administraciones podrán desarrollar nuevas infraestructuras que permitan a los ciclistas desplazarse de forma más cómoda y segura, evitando en muchos casos la convivencia directa con vehículos que circulan a velocidades muy superiores.

La eliminación del arcén tendrá condiciones estrictas

La desaparición parcial o total de los arcenes no podrá realizarse de manera indiscriminada. La normativa establece que únicamente será posible cuando la actuación no comprometa la seguridad vial, no perjudique el funcionamiento normal de la carretera y contribuya a garantizar la continuidad de los itinerarios ciclistas.

Esto significa que cada proyecto deberá ser evaluado individualmente para determinar si resulta viable desde el punto de vista técnico y de seguridad. El objetivo no es reducir espacio para los vehículos sin planificación, sino aprovechar determinados tramos para desarrollar infraestructuras específicas que mejoren la protección de los ciclistas.

Un paso más hacia una movilidad sostenible

La apuesta por ampliar la red de carriles bici responde también a una tendencia cada vez más visible en toda Europa. Las administraciones buscan incentivar formas de transporte menos contaminantes y más eficientes, reduciendo la dependencia del vehículo privado en trayectos cotidianos.

Con esta nueva regulación, España pretende avanzar hacia un modelo de movilidad más seguro, sostenible y adaptado a las necesidades actuales. La creación de nuevos carriles bici segregados y conectados podría convertirse en una de las herramientas más importantes para aumentar el uso de la bicicleta y reducir la siniestralidad en los próximos años, consolidando un cambio que ya se está produciendo en numerosas ciudades y entornos interurbanos del país.