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DGT confirma: 200€ de multa por llevar la baliza v-16 pero ignorar esta regla

El peligro silencioso que muchos conductores ignoran

Mantener la distancia de seguridad es una de las normas más básicas de la conducción y, al mismo tiempo, una de las más incumplidas en las carreteras españolas. Muchos conductores subestiman su importancia y circulan pegados al vehículo que les precede, ya sea por prisas, impaciencia o simple costumbre. Sin embargo, esta práctica supone un riesgo real para la seguridad vial y es una de las principales causas de colisiones por alcance.

La Guardia Civil ha puesto el foco en este comportamiento y ha recordado que no se trata de una simple recomendación, sino de una obligación legal. No respetar la distancia de seguridad tiene consecuencias económicas y también puede implicar la pérdida de puntos del carné de conducir, algo que muchos automovilistas no tienen suficientemente en cuenta hasta que reciben la sanción.

La DGT y su mensaje más irónico: los “coches chicle”

Para concienciar a los conductores, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha recurrido al humor y la ironía en sus redes sociales. Aprovechando el Día Internacional del Chicle, lanzó un mensaje dirigido a aquellos vehículos que circulan excesivamente pegados al de delante, a los que bautizó como “coches chicle”. La comparación no es casual y busca quedarse en la memoria de los conductores.

La DGT lo resumía con una frase tan simple como contundente: «el chicle puede pegarse… tú no». Un recordatorio claro de que la carretera no es el lugar para ir a escasos centímetros del parachoques del coche que nos precede, por muy despejada que parezca la vía.

La normativa lo deja claro

Más allá de campañas creativas, la ley es clara y no deja lugar a interpretaciones. Mantener la distancia de seguridad es esencial para poder reaccionar ante cualquier imprevisto, especialmente cuando aumenta la velocidad o cuando las condiciones meteorológicas empeoran. Lluvia, niebla o hielo multiplican el riesgo y exigen una separación aún mayor entre vehículos.

El propio Reglamento General de Circulación lo recoge de forma expresa en su artículo 54: «Todo conductor de un vehículo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenado brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado». Es decir, la distancia debe permitir frenar con seguridad en cualquier situación.

Además, el texto legal añade que «la separación que debe guardar todo conductor de vehículo que circule detrás de otro sin señalar su propósito de adelantamiento deberá ser tal que permita al que a su vez le siga adelantarlo con seguridad, excepto si se trata de ciclistas que circulan en grupo. Los vehículos con masa máxima autorizada superior a 3.500 kilogramos y los vehículos y conjuntos de vehículos de más de 10 metros de longitud total deberán guardar, a estos efectos, una separación mínima de 50 metros». Una norma especialmente importante en carreteras convencionales.

Sanción económica y pérdida de puntos

No respetar la distancia de seguridad no es una falta leve. Está considerada una infracción grave y conlleva una sanción económica de 200 euros y la retirada de 4 puntos del carné de conducir. Un castigo que puede pasar factura especialmente a quienes ya van justos de puntos.

En los casos más extremos, cuando esta conducta pone en peligro grave a otros usuarios de la vía, puede llegar a calificarse como conducción temeraria, lo que implica sanciones aún más severas e incluso consecuencias penales.

Una norma sencilla que salva vidas

La DGT insiste en que mantener la distancia de seguridad es una de las medidas más eficaces para reducir accidentes de tráfico. No requiere tecnología, ni grandes esfuerzos, solo atención y responsabilidad al volante. Un pequeño gesto que puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.

En definitiva, respetar la distancia no solo evita multas y pérdida de puntos, sino que protege tu vida y la de los demás. En la carretera, llegar unos segundos antes nunca compensa el riesgo de no llegar.