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Inmediatamente… El agricultor avisa de lo que debes hacer si ves una patata así

El peligro invisible en tu cocina: la advertencia viral sobre las patatas verdes

Lo que parece un simple alimento cotidiano puede convertirse en un riesgo para la salud si se ignoran pequeños detalles. Las patatas, ese tubérculo tan presente en platos tradicionales y modernos, han sido las protagonistas de una advertencia que se ha hecho viral en redes sociales, gracias al testimonio de un veterano agricultor en la cuenta de @maximiliana.es. Su mensaje es tan directo como inquietante: “Si ves una patata así, tírala. Contiene una sustancia tóxica que produce diarreas, vómitos y dolores de cabeza”. Esta afirmación ha provocado un aluvión de reacciones y ha encendido las alarmas entre consumidores que, hasta ahora, no prestaban atención a algo tan aparentemente inofensivo como un leve tono verdoso en la piel de la patata.

Lejos de ser un problema estético, esa tonalidad verde indica un proceso biológico que debería preocuparnos. Se trata de la aparición de solanina, un compuesto tóxico que la planta de la patata genera como mecanismo natural de defensa cuando se expone a la luz. Aunque esta sustancia está presente en todas las patatas en pequeñas cantidades, cuando el tubérculo se ilumina de forma prolongada —ya sea en cocinas, despensas o supermercados mal iluminados—, sus niveles aumentan considerablemente. Y lo más preocupante: la solanina no desaparece al cocinar.

Qué es la solanina y por qué puede ser peligrosa

La solanina es una sustancia natural que puede provocar desde molestias digestivas hasta síntomas más intensos si se ingiere en exceso. Náuseas, diarreas, vómitos, dolores de cabeza, sensación de quemazón en la boca o irritación gástrica son algunos de los síntomas que puede causar el consumo de patatas con alto contenido de este alcaloide. Aunque las cantidades pequeñas no suponen un gran peligro para la mayoría de adultos sanos, el riesgo aumenta si se consumen de forma reiterada o en grandes porciones. Lo que comienza como un simple descuido en la cocina puede acabar en una visita inesperada al baño… o al médico.

El agricultor que ha hecho sonar esta alerta subraya la importancia de observar bien el estado de las patatas antes de meterlas en la olla o en la sartén. “La clave está en revisar el color de la piel y no confiarse con que todo lo que está en el supermercado es apto para comer”, recalca. De hecho, muchas veces el proceso de “enverdecimiento” comienza después de comprar las patatas, debido a una mala conservación en casa. Un simple detalle como dejar la bolsa cerca de una ventana puede activar el mecanismo de defensa del tubérculo y elevar el contenido de solanina.

¿Qué hacer si encuentras patatas verdes?

La recomendación del agricultor es clara y fácil de aplicar: si la zona verde es mínima, se puede cortar generosamente y desechar esa parte antes de cocinar. Sin embargo, si el color verdoso ocupa una porción considerable o se extiende por gran parte de la patata, lo más prudente es no arriesgar y tirarla directamente. La seguridad alimentaria empieza por pequeñas decisiones como esta, y evitar una intoxicación leve —o algo peor— merece el gesto de ser precavido. Aunque la mayoría de casos de solanina no son graves, los efectos son lo suficientemente molestos como para no tomarlos a la ligera.

Este consejo puede parecer excesivo para quienes han consumido patatas verdes sin experimentar consecuencias visibles. Pero los expertos respaldan la advertencia. La acumulación de esta sustancia o su ingestión en momentos de baja tolerancia gastrointestinal puede hacer que lo que parecía una comida sencilla termine generando un mal rato. Además, hay personas más sensibles —niños, ancianos o quienes tienen el estómago delicado— que pueden reaccionar con mayor intensidad ante la presencia de solanina.

Cómo evitar que las patatas se vuelvan tóxicas

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