Triste suceso.
A veces ocurren hechos que rompen la rutina y congelan el pulso de una comunidad entera. Son sucesos que no caben en la lógica ni en el lenguaje habitual, y cuyo impacto trasciende lo local para instalarse en la conversación nacional. En esos momentos, las palabras no bastan, y lo único que se impone es el silencio y la necesidad de comprender.

Lo ocurrido en la madrugada del sábado en Jaén es uno de esos episodios que dejan un vacío colectivo difícil de explicar. Dos chicas adolescentes fueron halladas sin vida en un parque céntrico de la ciudad, y desde entonces la consternación se ha expandido como un eco imposible de detener. Las muestras de dolor se han sucedido sin tregua, tanto en las calles como en redes sociales, reflejando la dimensión emocional de esta pérdida.
Lo primero que se supo, a través del subdelegado del Gobierno en Jaén, es que no se habían encontrado indicios de violencia ni rastros de intervención externa en los cuerpos. La Brigada Judicial de la Policía Nacional se hizo cargo de la investigación, que permanece bajo secreto de sumario, aunque desde un principio se descartó la participación de terceros.
El parque, el hallazgo y las preguntas.
Todo comenzó a la 1:30 de la madrugada, cuando una llamada al 112 alertó de que dos jóvenes parecían estar inconscientes en el Parque de la Victoria. Se activó de inmediato un operativo de emergencia con presencia de Policía Local, Policía Nacional, bomberos y sanitarios. Los servicios médicos confirmaron lo peor: las chicas ya no presentaban signos vitales.

La escena era sobrecogedora. El padre de una de ellas, al no obtener respuesta de su hija, había salido a buscarla junto a su hijo. Sin vehículo, lo hicieron en patinete, recorriendo una y otra vez la ciudad. Finalmente, fue él quien encontró los cuerpos entre los árboles del parque. Al verlas, intentó reanimarlas con maniobras de emergencia, pero ya era tarde.
Apenas unas horas antes, su hija le había enviado un mensaje de voz. Le decía que estaba con su amiga, que habían comprado chucherías y que iban a dar una vuelta porque, aunque hacía fresco, el ambiente era agradable. Nada en sus palabras anticipaba una tragedia. Nada parecía fuera de lugar.
Una ciudad que guarda luto.
La noticia ha tenido un efecto inmediato en la ciudad. El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial, durante los cuales las banderas ondearán a media asta. Este lunes, se guardará un minuto de silencio frente al Consistorio, una acción que se replicará también a las puertas del centro educativo donde ambas chicas cursaban sus estudios.
El alcalde de Jaén ha pedido respeto absoluto para las familias y ha instado a que se permita a las autoridades continuar su labor sin presión mediática. “Especialmente, para no aumentar el dolor de quienes atraviesan estos momentos tan difíciles”, ha declarado. El Instituto San Juan Bosco, donde ambas estudiaban, ha manifestado su pesar en un emotivo comunicado.
“Hoy es un día muy duro para la comunidad educativa del IES San Juan Bosco. Sabemos que no hay consuelo posible en estos momentos, y menos en tal traumática pérdida. A estas dos familias rotas por el dolor, a sus compañeros y amigos de clase, a sus docentes, la comunidad educativa del IES os enviamos un enorme abrazo”, expresó el centro.
Dolor en el tanatorio, dudas en el aire.
Durante el fin de semana, decenas de personas han acudido al tanatorio a despedirse. Entre los asistentes, compañeros de clase, amigos cercanos, familiares y vecinos han compartido abrazos y lágrimas, en medio de una profunda incredulidad. “Algo no cuadra”, repetían algunos, convencidos de que hay piezas que aún no encajan en este desconcertante puzle.
Muchos aseguran que las jóvenes no mostraban señales de estar atravesando un mal momento. Tenían planes, sueños y, en apariencia, ganas de vivir. A una de sus amigas, que cumple años en dos semanas, ya le habían comprado el regalo. “No se habrían ido sin despedirse de mí”, dice con los ojos rojos una de las chicas que compartía clase con ellas.
Hay, además, detalles desconcertantes. Al parecer, entre ellas se enviaron un mensaje de despedida, lo que ha sorprendido a sus amigos, ya que estaban juntas en ese momento. También se sabe que una de ellas había vivido experiencias difíciles en un centro anterior, aunque sus padres aseguran que “ahora estaba bien”.
La mirada puesta en el pasado.
La familia de Rosmed, de 15 años, afirma que su hija fue víctima de un entorno hostil en un instituto anterior. El centro aplicó entonces un protocolo y se decidió trasladarla a otro centro. Aun así, según su madre, también en ese nuevo espacio tuvo encontronazos con compañeros que la insultaban o la molestaban, aunque el curso terminó y, según ella, “el tema quedó atrás”.
La otra adolescente, Sharif, de 16 años, también mantenía una relación cercana con Rosmed. Su entorno afirma que eran amigas inseparables. “Sharif y Rosmed eran buenas chicas, amables y responsables”, ha contado Asmed, padre de una de ellas. La rutina de ambas no daba señales alarmantes y esa noche no hubo avisos de retraso, algo muy poco habitual en ellas.
La Universidad de Jaén también ha expresado su pesar públicamente. En un comunicado, hizo llegar su pésame a las familias, señalando que “no existen palabras que puedan consolar una pérdida tan prematura y desoladora”. El dolor ha tocado a todos los estamentos de la ciudad, desde las aulas hasta los despachos institucionales.
Las redes no se callan.
El suceso ha rebotado con fuerza en redes sociales, donde la conmoción ha sido inmediata. Muchos internautas han expresado su incredulidad, su pena y también su rabia ante lo ocurrido. Las etiquetas que mencionan a las chicas, al parque y al instituto se han multiplicado, y miles de personas han compartido mensajes de duelo, recuerdos y homenajes.
Una parte de esa conversación gira en torno a los testimonios de amigos cercanos, que han señalado que ambas habían tenido experiencias duras en su entorno escolar. “Sufrió bullying en su anterior instituto, en El Valle, y es algo de lo que no se había recuperado”, dijo uno de los jóvenes que participó en la búsqueda esa noche. Según él, esa situación afectaba también a la otra menor.
Aunque las autoridades no han confirmado este punto, ya que el caso sigue bajo secreto de sumario, lo cierto es que ese dato ha calado profundamente entre quienes tratan de comprender lo sucedido. Para muchos, esas experiencias previas son imposibles de ignorar.
Un dolor que no se explica.
Con el paso de las horas, el desconcierto no ha hecho más que crecer. Las familias no encuentran respuestas. Los amigos insisten en que había alegría, proyectos y un fuerte vínculo entre ellas. “Mire adonde mire, las veo”, repite el padre de una de las chicas, que fue el primero en encontrarlas y que no ha dejado de revivir esa imagen desde entonces.
La ciudad de Jaén está rota. Una comunidad entera trata de asimilar una noticia que se niega a asentarse. El parque que fue escenario del hallazgo se ha convertido en un lugar de duelo espontáneo, con flores, velas y mensajes en papel. Las clases, mientras tanto, siguen, pero con un silencio nuevo entre los pupitres.
Y en Internet, donde las emociones circulan con velocidad, los testimonios de quienes conocieron a Rosmed y Sharif han dejado una profunda huella. No sólo por la tristeza que expresan, sino porque muchos han señalado que ambas llevaban tiempo enfrentando situaciones difíciles en sus entornos escolares. Esta revelación ha sido la que más ha sobrecogido a los internautas.