Trágico suceso.
Las tragedias humanas tienen el singular poder de dejar cicatrices profundas en el tejido social, especialmente cuando involucran la partida de figuras que, aunque no sean públicas en el sentido estricto, han acompañado desde la sombra momentos históricos. La aceptación de la muerte como parte inherente del ciclo de la vida puede ofrecer un consuelo momentáneo, un alivio pasajero ante el vacío que deja una ausencia. Sin embargo, cuando la pérdida se produce de forma inesperada o afecta a alguien profundamente querido, como Begoña Arregi, el impacto puede ser desolador.

En su caso, no solo se llora a una mujer, sino también a una pieza clave en el apoyo personal y emocional del exlehendakari Juan José Ibarretxe. Begoña Arregi falleció este domingo a los 66 años, dejando un legado de discreción y cercanía que la distinguió a lo largo de los años. Nacida en el barrio de Larrazabal, en Llodio, compartió con su esposo un origen humilde que marcó su carácter y su forma de entender la vida.
Madre de dos hijas, conoció a Ibarretxe en su localidad natal, consolidando una relación que sería, según quienes los conocieron, la de una pareja «de toda la vida». Más allá del entorno familiar, su vida fue un ejemplo de cómo mantenerse al margen del ruido mediático y político, incluso cuando el foco estaba constantemente sobre su esposo.
Quienes la recuerdan destacan un episodio que refleja su espontaneidad y autenticidad: aquel célebre «¡Ay, madre!» que dejó escapar al encontrarse con una multitud de medios de comunicación a las puertas de Ajuria Enea, el día en que tomaron el relevo de los Ardanza. Durante los intensos años de mandato de Ibarretxe, marcados por el controvertido ‘plan’, Arregi optó por mantenerse al margen del debate político, prefiriendo un perfil bajo que siempre respetó. “Nunca quiso involucrarse en política”, coinciden quienes la conocieron de cerca, subrayando su dedicación absoluta a su familia, incluso cuando la enfermedad que la aquejaba desde agosto pasado empezó a mostrar sus estragos.
Una vida marcada por el apoyo y la discreción.
Pese a su preferencia por la vida privada, Begoña Arregi no dejó de ser una compañera constante para Ibarretxe en los momentos más relevantes de su carrera política. Trabajó como administrativa en una fábrica de su Llodio natal, pero su papel más destacado fue el de convertirse en un pilar emocional para su marido, acompañándolo incluso en viajes oficiales al extranjero. Desde las altas esferas del PNV, algunos de sus compañeros recuerdan con cariño su carácter afable y sus posiciones progresistas. «Era una abertzale sin aristas, siempre dispuesta a colaborar y apoyar a Juanjo», señalaba un dirigente, destacando cómo se mantenía en un segundo plano incluso en los mítines.

El anuncio de su fallecimiento generó una ola de reacciones en redes sociales, encabezadas por el exconsejero Joseba Azkarraga, quien utilizó su cuenta en la plataforma X para enviar un sentido pésame a la familia. «Siempre estaré agradecido por su apoyo y por el ejemplo de fortaleza que dio en vida», escribió. Otros líderes políticos, como Carles Puigdemont y Jordi Turull, también expresaron su condolencia a través de la misma red social, reflejando cómo la figura de Begoña trascendió fronteras y fue apreciada más allá del ámbito político vasco.
Begoren heriotzaren tristuarekin, inoiz ez bezala zurekin nago lehendakari Ibarretxe.
Inoiz ez dugu bere irribarrea eta alaitasuna ahaztuko. Goian Bego— Joseba Azkarraga (@josebaazkarraga) December 29, 2024
Un adiós cargado de respeto.
El dolor por la pérdida de Arregi no se ha limitado al ámbito cercano de su familia y amigos, sino que se ha extendido a toda la comunidad política vasca. El lehendakari Imanol Pradales, en nombre del Gobierno Vasco, transmitió su pésame público, acompañado de otros líderes como Carlos Iturgaiz, exdirigente del PP en Euskadi, y Arnaldo Otegi, coordinador general de Euskal Herria Bildu. A pesar de sus diferencias ideológicas, todos coincidieron en subrayar la importancia del apoyo constante de Begoña a Ibarretxe y su contribución, aunque desde las sombras, al clima político de una época.
⚫️Begoña Arregi joan zaigu. Nire doluminik zintzoenak une mingarri eta samin hauetan, Ibarretxe Lehendakariarentzat eta familia osoarentzat. Goian Bego.
— Imanol Pradales (@Imanol_Pradales) December 29, 2024
La pérdida de Arregi deja un vacío difícil de llenar, no solo para quienes compartieron su vida, sino también para quienes la vieron como un símbolo de discreción y fortaleza. Su legado, aunque alejado de los focos, permanecerá en la memoria de aquellos que entendieron que detrás de cada figura pública hay una red de apoyo que es, muchas veces, el verdadero motor de su labor.