25 internautas que fracasaron de manera épica por culpa de su falta de atención

A veces nuestra atención se enfoca en una cosa únicamente. Hubo un famoso experimento que demostró hasta qué punto sucedía esto: unos voluntarios se pusieron a competir en dos equipos con camisetas blancas y negras, y se les dio la tarea de contar las anotaciones que hiciera uno de ellos.

La mitad de la gente que vio el vídeo contó con precisión la cantidad, pero no notó en la pantalla a un hombre con un traje de gorila que caminaba lentamente por el sitio.

Atento a estas otras ocasiones en las que la falta de atención jugó malas pasadas.

1.

Desde la infancia, primero me abrochaba los pantalones y luego me ajustaba el cinturón. Luego, en la universidad, un compañero de cuarto me dijo que en las películas los hombres primero se ajustan el cinturón y recién después se abrochan la bragueta. Cuántas veces después de eso anduve con la bragueta abierta y recordé con malas palabras a mi compañero…

2.

Compré un automóvil, comencé a conducir normalmente y fui hasta una estación de servicio. Entré y pregunté algo. Salí y vi a una multitud de hombres. Caminé con “paso de modelo” hasta el auto, abrí la puerta, miré a los hombres, me senté bien bonita, y resultó que no era mi carro. Mientras entraba a la tienda, había llegado otro automóvil. Deberías haber visto cómo se reían los hombres.

3.

Mis padres se distinguieron especialmente. Cuando me llevaron de pequeña al pueblo a ver a mi abuela, y vinieron a buscarnos (a 10 km de la carretera), empacaron todas nuestras cosas y se fueron. Y me olvidaron en la parada del autobús. No soy un regalo, pero espero que no se hayan arrepentido de haber regresado.

4.

Me vino a la mente otro incidente. Mi esposo y yo entramos una vez en una pequeña tienda. Había pocas personas, solo nosotros y algunas vendedoras. Yo, concentrada en las compras, me acerqué a mi marido, me acurruqué suavemente contra él, lo abracé por la cintura y le pregunté si quería algo (refiriéndome a las compras). En ese momento, sentí que alguien estaba tirando de mi otra mano. Giré la cabeza y vi que era mi esposo. En resumen, había abrazado sin mirar a otro hombre. Él, ciertamente, se había quedado congelado, atónito. Las vendedoras se reían y yo estaba muerta de vergüenza. Mi esposo aún recuerda ese incidente.

5.

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“Mi empleado se olvidó de cerrar la ventana del baño anoche. Creo que es un pequeño halcón”.

6.

Mi madre no suele cerrar las puertas de los armarios y las alacenas. En momentos de buen humor, puedes caminar por el departamento y cerrar todo detrás de ella. Por este motivo he desarrollado cierto hábito: cada vez que veo una puerta abierta, digo “¡Hola, mamá!” y la cierro. Los amigos y la familia están acostumbrados desde hace mucho tiempo y no le prestan atención. Bueno, hace un par de días, en una tienda, pasando por el sector de los congelados, cerré la puerta saludando como de costumbre a mi madre. Recién en casa entendí por qué una persona que estaba ahí me miró tan raro: era la puerta de un congelador con carne.

7.

Hoy puse mi teléfono en el techo de mi auto y abroché a mi hija en el asiento para niños. Me dije a mí mismo que no me olvidara del teléfono. Luego me subí y arranqué y el teléfono se cayó del techo del coche a la carretera. Pasé por encima de él.

8.

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9.

Un día, mis padres me enviaron a una tienda. Me acerqué a ella, tiré de la manija: estaba cerrado. Vi en la puerta un cartel que decía: “Esta puerta está cerrada”, y una flecha que apuntaba a la derecha. Y del lado derecho había otra entrada a la tienda. Durante 5 minutos tiré de la manija con una cara seria y miré a la gente entrar a la tienda por la otra puerta.

10.

Anoche me acosté tarde y hoy me desperté con el sonido de mi teléfono. Todavía cansado, miré rápidamente la pantalla y vi que llamaba mi novia. Atendí el teléfono y dije: “¡Hola, bebé!”. Parecía bastante sorprendida, así que miré la pantalla de nuevo y me di cuenta de que la que llamaba era mi nueva jefa, que se llama igual que mi novia.

11.

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“Accidentalmente puse mis guantes de cuero en la lavadora”.

12.

Recién tuve un incidente en la tienda. Estaba parado en la sección de carnes frente a una vitrina y esperaba a que el vendedor sacara la carne. Me quedé así durante 5 minutos, hasta que una mujer tomó un paquete de carne directamente. La vitrina estaba sin el vidrio frontal. Y todavía me preguntan por qué uso gafas.

13.

Hoy estuve en estupor durante 10 minutos tratando de arreglar la tostadora hasta que llamé a mi hermano para que me ayudara. Olvidé que la tostadora no estaba enchufada. Ahora mi hermano piensa que soy un completo idiota.

14.

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“Olvidé que la cocina todavía estaba caliente después de cocinar”.

15.

Un hombre de unos 2 metros de altura vino a trabajar con nosotros. Todos le decían “Pequeño”. Bueno, todo es muy lógico, sí. También comencé a llamarlo así, como si también estuviera en la broma. Pero resultó que ese era su apellido.

16.

Cuando recién obtuve mi licencia de conducir, no pude mantener la distancia y rasgué levemente el parachoques del auto de otra persona. Ese conductor resultó ser un pariente lejano por parte de mi madre, a quien yo no conocía, pero él sí me reconoció.

17.

Discutí con mi esposo durante tres días sobre dónde estaban las llaves de repuesto del auto. Lo culpé de todo. Y después las encontré en el bolsillo de mi abrigo. ¡Ahora tengo que volver a esconderlas para no ser la culpable!

18.

Estaba solo en el departamento de un amigo en Nueva York. Sonó el teléfono y no podía encontrarlo. Vi el cable telefónico, así que lo levanté y tiré. Ese maldito teléfono voló hacia mí, me golpeó directamente en la frente y me caí. Me quedó una cicatriz.

19.

Mi marido siempre se olvidaba de llevar al trabajo una enorme bolsa de viaje, que tenía que entregar a un colega. Furiosa, la puse sobre la alfombra frente a la puerta principal. ¡Y él simplemente dio un paso por encima y se fue!

20.

Una vez, mi esposo y yo buscábamos las cuchillas de la licuadora. Abrimos cuatro veces el cajón donde normalmente se encuentra, y solo mirábamos dentro. A la quinta vez por fin las vimos allí.

21.

Tuve un incidente en mis años de estudiante: viajaba en un minibús bajo, de esos en los que la gente tiene que doblarse cuando se incorpora, antes había muchos así. Tenía que bajarme en la parada, estaba avanzando desde el final y ya en la puerta quise agarrarme del pasamanos. ¡Y, maldita sea, agarré la nariz de un hombre con mi mano! ¡No sé por qué pensé que había un pasamanos allí! ¡Caray, tendrías que ver su cara de estupor! Lo agarré por la nariz. Estaba en shock, perdí el don del habla, ni siquiera pude exprimir de mí un “lo siento”.

22.

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23.

La esposa envió a su marido a dar un paseo con el cochecito. El bebé gritaba desgarradoramente, y el pobre padre lo hamacaba con todas sus fuerzas. Afortunadamente, los gritos cesaron y papá se permitió comprar una revista. Se sentó en un banco, la leyó y se fue a su casa. A la pregunta de la esposa: “¿Y dónde está el bebé?”, se encogió de hombros desconcertado y comenzó a quitarse los zapatos. “¡Te estoy preguntando: ¿dónde está el cochecito?!”, gritó su esposa, y él entonces se agarró la cabeza y al grito vivo de “¡Aaaaaaah!” corrió hacia el parque, seguido de su esposa en pantuflas. Afortunadamente, nadie se interesó en el cochecito. Todo terminó bien.

24.

Iba caminando por la calle, de repente vi un espejo en la puerta de una tienda, lo miré y no me di cuenta de que adelante había un poste… El hombre que estaba parado cerca de la tienda se reía a carcajadas. Dije que le podía pasar a cualquiera. Su respuesta simplemente me mató: “Cuando lo chocó la primera chica, pensé lo mismo”. Parece un chiste, pero el bulto en la frente todavía me duele.

25.

Vancouver, Canadá. Pleno verano. Una popular playa de la ciudad. Estaba haciendo fila para el baño de mujeres y me di cuenta de que había un hombre detrás de mí. Pensé que simplemente estaba distraído, y le dije en inglés: “Señor, está confundido, esta es la fila para el baño de mujeres”. Y me respondió: “Tú estás confundida: yo soy una mujer”.

Y tú, ¿has tenido alguna anécdota similar?