20 demostraciones de que no todo el mundo puede ser cajero, solo las personas con una paciencia infinita

Cuando estamos delante de un cajero, respondemos a sus preguntas de manera casi automática, ya que las escuchamos prácticamente a diario. Pero aunque parezca que nada impredecible puede pasar en un supermercado, a veces suceden cosas para las que la vida no prepara a nadie.

Atento a estas historias que demuestran que en las tiendas pueden ocurrir las cosas más inesperadas… y que en las cajas trabajan auténticos maestros de la comedia.

1.

Chicos, recién me detuvieron en la caja, ya que activé el dispositivo antirrobo de la tienda. ¿Saben por qué? Porque un niño pesó su mano en una báscula de autoservicio y pegó la etiqueta con el código de barras a mi chaqueta. ¡Y a mí me detuvieron por robar tomates!

2.

Un día libre en medio de las fiestas, con mucha gente en la tienda. Una señora hizo fila en la caja detrás de al menos otros 5 clientes para pagar 4 uvas que traía en una servilleta.

3.

Acabo de tener una conversación terriblemente ridícula en una caja:
— ¿Se puede cambiar la salsa tártara por la teriyaki en el sándwich?
— No.
— ¿Se puede quitar la salsa?
— Sí.
— ¿Y poner una adicional?
— Sí.
— ¿Entonces se puede quitar la tártara y agregar la teriyaki como adicional?
Una pausa muy larga.
— No, no se puede.

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4.

Un chico se me acercó y me preguntó: “¿Cuál es la diferencia entre el jugo de arándano común y el orgánico?”. Yo tenía 15 años cuando trabajaba en la caja y todavía no sabía nada, así que, después de una larga pausa, respondí: “La diferencia es de aproximadamente 8 USD”. El chico se rio tan fuerte que no volvió a preguntar.

5.

Estaba haciendo fila en la tienda. Había un montón de gente. Frente a mí había un niño de unos 4 años con su papá. Ambos iban a comprar cosas al estilo de los solteros: dulces, ravioles, etc. Una cajera comenzó a marcar sus productos.
Cajera:
— Estos ravioles son caros, lo sabe, ¿verdad?
El padre, arrogantemente:
— ¿Y qué?
Cajera:
— Bueno, solo quería advertirle, no todo el mundo se da cuenta de que son caros. Y luego hay que hacer una devolución y retrasar la fila.
El padre:
— ¡No, nosotros no somos así! Siempre tenemos suficiente dinero. ¡Marque, marque!
Sacó 10 USD.
Cajera:
— Son 15 USD.
Una breve pausa. El hombre comenzó a sonreír, probablemente dándose cuenta de lo cómica que era su situación. Entonces dijo:
— ¿Podemos devolverlos?

6.

Recién, un cajero de la tienda me dijo que no me pediría mi documento si le daba mi número de teléfono e iba a una cita con él. Pero yo le mostré mi documento. Entonces dijo: “Disculpe”. ¡DisculpE, maldita sea! Hubiera sido mejor ir a la bendita cita.

7.

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8.

Es un tanto insultante cuando estás en la caja de una tienda, están marcando tus productos, y la cajera te mira pensativamente, para luego decir en voz bien audible: “Esta lata cuesta 2 USD, ¿seguro que la paso?”.

9.

En la caja frente a mí, al final de la compra, un joven pidió:
— Y un Kinder Sorpresa, por favor.
— ¿Para un niño o para una niña?
— Um… ¿Cuál es la diferencia?
— Bueno, dentro de los que son para niños puede haber un constructor o todo tipo de animales. O dinosaurios, también rompecabezas.
— ¿Y para las niñas?
— Princesas.
Se llevó uno para niños. Se alejó de la caja registradora y se lo dio a su hija.

10.

Recién estaba en una tienda. En la caja, una chica marcaba mis compras. No había mucha gente. Miré el recibo y vi que no me había cobrado por una barra de chocolate. La conciencia comenzó a atormentarme. Me acerqué y se lo dije en voz baja. Ella me guiñó el ojo y me dijo: “Lo sé”.

11. “Así me recibió un cajero en la tienda hoy”

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12.

Una vez estaba atendiendo a un cliente y un artículo no pasaba por el escáner. Entonces, el anciano preguntó: “Eso significa que es gratis, ¿verdad?”.

13.

Estaba pagando las compras en el supermercado. Pagué en efectivo, la cantidad era de 100 dólares y 16 centavos. Pero yo no tenía nada de cambio, solo billetes de 100. La cajera se negó a no cobrarme esos centavos. En resumen, no es difícil imaginar los sentimientos de una persona que necesita cambiar 100 dólares por 16 centavos. Y entonces, ella me dio el cambio: ¡99 dólares! Cosa que le señalé inmediatamente, exigiendo que me diera el monto total. Durante unos 5 minutos, varias cajeras estuvieron juntándome el cambio, ofreciéndome incluso una cantidad de 6 centavos más, pero me negué generosamente.

14.

Cajero:
— ¿Necesita un recibo?
Yo:
— Sí, por favor.
Yo, en mi cabeza: “Si hay un asesinato en algún lugar cercano, podré demostrar que en ese momento estaba comprando cebollas en el supermercado”.

15.

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16.

Tengo 27 años, y soy padre de un niño de un año. En la caja de una cadena de supermercados se ofrecían peluches con descuento. Sin pensarlo dos veces, dije: “Es demasiado pronto para mí”. Y la cajera respondió con calma: “Para usted es demasiado tarde…”. Telón.

17.

Estaba atendiendo a una señora en la caja. Marqué sus compras y le dije el monto. Ella asintió, metió la mano en su escote, levantó sus enormes pechos (sin sostén debajo del vestido) y sacó una bolsa de plástico arrugada con cremallera, la cual estaba llena de cambio. Luego, la señora contó el dinero, me lo entregó y volvió a levantarse el pecho para esconder el paquete debajo. Aparentemente, usar una billetera era demasiado trabajo para ella.

18.

Estaba haciendo fila en una tienda de cosméticos y productos químicos para el hogar. Delante de mí había una mujer. Puso 2 tubos frente al cajero y preguntó:
— ¿Cuál es mejor?
El cajero, sorprendido:
— No lo sé…
La clienta:
— ¿Cómo puedes no saberlo? ¡Deben conocer sus productos! ¿Qué tubo es mejor? ¿Este o ese?
El cajero:
— No lo sé. ¿Cómo puedo saberlo?
La clienta:
— ¡Esto es lo que pasa cuando contratan a alguien a través de un anuncio! ¡Tienes que saberlo! ¡Obligatoriamente! Y tienes que asesorar al cliente.
El cajero:
— Señora, un tubo es de pasta de dientes, ¡el otro es de crema para bebés! ¿Cómo puedo saber cuál es mejor?
La clienta:
— ¡Oh! Me confundí.

19.

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20.

En la caja del supermercado me preguntaron si estaba todo bien con mi mayoría de edad. Qué puedo decir. Hay aspectos positivos, por supuesto, pero en general, más o menos.

21.

Había 2 tipos de juguetes en la Cajita Feliz de McDonald’s: “Transformers” y “Little Ponies”. El chico de la caja preguntó: “¿Es para un niño o para una niña?”. Me sonrojé de rabia. Es para un señor barbudo de 32 años, y ÉL QUIERE A FLUTTERSHY.

22.

Estaba haciendo fila en la caja. La joven frente a mí, con esperanza: “¿Los paquetes son degradables?”. El cajero, flemáticamente: “No, solo los repartidores lo son. Lleve un repartidor”.

23.

Hoy me detuve en una ferretería. Tomé lo que necesitaba y me paré en la caja, era el siguiente. Entonces se acercó una anciana que solo tenía un paquete de semillas de pepino y me pidió dejarla pasar primero. Yo solo tenía 2 productos, así que me negué. Me pasaron las cosas y empecé a pagar. Y entonces, la abuela puso su paquete de semillas sobre la cinta… y sacó otros 100 paquetes diferentes de la bolsa. Y parecía tan inocente.

24.

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25.

— ¿Por qué no preguntas si pagaré con tarjeta o en efectivo? — dijo mi amiga en la caja.
— Puedo verlo sola — respondió la cajera.
— ¿Será que también ves el futuro?
— Por supuesto que sí.
— ¿Y qué ves? — preguntó mi amiga.
— Que me iré a casa a las 20:00 — predijo la cajera con alegría.

Y tú, ¿alguna vez has sido protagonista de una situación así de divertida en un supermercado?