19 internautas compartieron los choques culturales que experimentaron cuando viajaron a otro país

Aunque no nos demos cuenta, con el paso de los años va creciendo el apego a la forma de vida y las tradiciones del sitio en el que estamos. Por ejemplo, para un danés es completamente normal dejar el cochecito con el niño dentro frente a una tienda o una cafetería, pero los extranjeros lo ven con desconcierto.

Atento a estos choques culturales que soportaron sus protagonistas durante su visita a otro país. No solo te dejarán boquiabierto, sino que te enseñarán cosas nuevas sobre las mentalidades de las personas de diferentes países.

1.

En la primavera estuve en Myeongdong (distrito comercial de Seúl, Corea del Sur). Estaba lloviendo. La parada del autobús que lleva al aeropuerto no tenía techo y estaba justo al lado de la carretera. Pero junto a la barandilla, había muchos paraguas hermosos y nadie los robaba. Simplemente estaban allí, y absolutamente cualquier persona podía usarlos. Fue un gran impacto para mí.

2.

También hay mercados callejeros en Corea que a mí me sorprendieron mucho. Un vendedor tenía toda su recaudación del día en una caja grande de plexiglás. Los billetes estaban clasificados por su valor nominal. Le compré algo y él simplemente empujó la caja sobre el mostrador para que yo pusiera mi dinero y tomara el vuelto. Pero cualquiera podría agarrar esta caja de dinero y huir. ¡Es increíble que haya tanta confianza en la gente y tan poco delito!

3.

Soy de Estados Unidos y me sorprende que en Argentina, en principio, no exista el concepto de espacio personal. Me gustó mucho este país, pero a la gente local no le importa en absoluto el espacio personal de nadie.
Una vez, mientras esperaba el ferri, estaba sentado en el borde de un banco largo y desocupado. Al lado tenía mi bolso. De repente se acercaron dos mujeres y una de ellas simplemente se sentó sobre las correas de mi bolso. Y esto a pesar de que el banco no era pequeño, había suficiente espacio. Pero por alguna razón, esta mujer decidió sentarse casi sobre mi bolso. Tuve que levantarme e irme a otro lugar.

4.

Cuando estaba en Copenhague, vi carritos de bebé cerca del café. Al principio lo tomé bien, porque esto es Europa, las tiendas aquí son pequeñas, los cochecitos son voluminosos. ¡Después me di cuenta de que había niños en ellos! Aparentemente, es perfectamente normal dejar a su hijo afuera y creer que nadie lo va a secuestrar.
Yo vivo en Canadá y me da miedo incluso dejar a mi perro en la calle cuando voy a un café, ya que lo pueden robar.

5.

Fui a Canadá (yo soy de Europa) y simplemente me sorprendió el tamaño de todo lo que hay allí. Yo, por supuesto, siempre supe que en Norteamérica las dimensiones son otras, pero una cosa es escuchar sobre ello y otra cosa es verlo con tus propios ojos. Automóviles, carreteras, porciones de comida, incluso tamaños de refrigeradores. Las carreteras en Europa ahora me parecen carriles para bicicletas.

6.

Trabajaba en Shanghái. Decidí desayunar en McDonald’s antes de ir a trabajar. Una dulce niña se sentó a mi lado y comenzó a masticar haciendo ruido con la boca abierta. En serio, al principio pensé que me estaba haciendo una broma. Resulta que todos en China comen de esta manera.

7.

Hay urinarios callejeros en el centro de Ámsterdam que no tienen paredes. Simplemente los utilizas mientras la gente pasa.

8.

En una de las tiendas de Japón, me gustó una camisa y pedí probármela. La vendedora no hablaba inglés. Ella me dio una bolsa de malla beige y me hizo un gesto para que me la pusiera en la cabeza. Yo estaba perdida.
Al final me compré la camisa y descubrí que en las tiendas les piden a los clientes que se pongan bolsas en la cabeza cuando se prueban la ropa. Resulta que las mujeres japonesas usan mucho maquillaje y los vendedores no quieren que su mercancía se ensucie.

9.

Cuando llegué a Ámsterdam, me sorprendió el sonido de la ciudad, que se parecía a campanas: de bicicletas, de iglesia, de centinelas, de tranvías. Esta “banda sonora” de fondo, con un suave sonido metálico, hacía eco en toda la ciudad sin cesar. Por supuesto, de vez en cuando este sonido era interrumpido por el ruido de ciclomotores y autos molestos, pero solo recuerdo las campanas.

10.

En Francia los restaurantes abren al mediodía y cierran después de dos horas. Y vuelven a abrir para los clientes por la noche, a las 7-8.

11.

Cuando estaba en Japón, vi máquinas expendedoras por todas partes. Allí, incluso en el restaurante de fideos, puedes comprar comida en la máquina expendedora.

12.

Enseñaba inglés en España y en mi tiempo libre iba a tomar café a la cafetería. Una vez, antes de tomar un sorbo, me estiré muy bien, abrí los brazos y emití un sonido al desperezarme. El café no estaba abarrotado, y mi colega, que estaba sentado a mi lado, me susurró al oído: “No hacemos eso aquí, porque se considera descortés”. ¡Yo ni siquiera tenía idea de eso!

13.

Como persona de Canadá, donde la puntualidad se considera un rasgo importante, Grecia me sorprendió. Allí ni siquiera tienes que acordar una hora específica para una reunión. Y mi excepcional puntualidad finalmente me llevó al hecho de que llegaba demasiado temprano. Es más, aunque llegara justo a tiempo o incluso tarde, todavía tenía que esperar.

14.

Las personas que han visitado mi país (Singapur) siempre se sorprendían por lo seguro que es. Por ejemplo, puedes dejar tu teléfono o incluso tu computadora portátil de manera segura en una mesa pública para reservar tu lugar en el restaurante.

15.

Estaba en una pequeña ciudad de los Alpes suizos. Allí vi un letrero en una casa que decía: “Leche fresca y queso”. No estaba cerrado con llave y entramos. No había nadie en la casa, pero vimos muchas fotografías familiares. Encontramos un frigorífico con un cartel y precios, y al lado había una pequeña caja para el dinero. Estaba llena de billetes y monedas. ¡Este es un ejemplo de una confianza increíble! Por cierto, la leche y el queso resultaron ser impresionantes.

16.

En Vietnam los residentes cantan karaoke en la calle, con micrófonos y parlantes enormes. ¡Incluso por la noche! ¡Todo es muy ruidoso! Nunca entendí cómo los lugareños pueden aceptar esto como algo normal.

17.

Hace casi 2 años que estoy viviendo en Yakarta, Indonesia. Es una ciudad hermosa con muchos rascacielos magníficos, pero al mismo tiempo, al otro lado de la ciudad hay barrios marginales en los que habitan una gran cantidad de personas. Viven en la pobreza, en un ambiente insalubre, en casas que parecen a punto de derrumbarse en cualquier momento. Sabía que existían barrios marginales, pero no tenía idea de lo terribles que eran.

18.

Tailandia. La gente de este país usa paraguas para protegerse del sol mientras caminan hacia el avión por la pista de despegue. Debo decir que la distancia es de unos 20 m. Los paraguas los proporciona la aerolínea. Sabía que diferentes culturas tienen diferentes ideas sobre la belleza de la piel oscura o clara. Pero no he visto en ningún lado tanta escrupulosidad en el cuidado personal.

19.

Yo soy de la India. Aquí las reglas de tráfico simplemente no existen. Durante un intercambio de estudiantes, estuve en Noruega. Y cuando cruzaba la calle allí, los autos se detenían para dejarme pasar. Yo había escuchado sobre esto y sabía que era algo normal en el extranjero, pero cuando me sucedió a mí, sentí un respeto tremendo.
Y solo después de un mes, pude reaccionar normalmente cuando veía que un automóvil se detenía.

Y tú, ¿alguna vez has experimentado algo así de sorprendente en otro país?