18 personas demostraron que en una entrevista de trabajo puede pasar absolutamente cualquier cosa

Todo puede ocurrir en una entrevista.

Da igual cuánto nos preparemos una entrevista de trabajo. Aunque pensemos que hemos hecho todo lo posible para triunfar en ella, todos cometemos errores, ya que los nervios pueden jugar una mala pasada a cualquiera. Además, pueden suceder situaciones absolutamente impredecibles que descolocan incluso al candidato más preparado.

Según los expertos, las personas que tienen más posibilidades de triunfar en una entrevista son aquellas que siguen el método más simple. Es clave escuchar las preguntas con atención, y dejar claro que seremos útiles en todos los casos que nos plantean. Por ese motivo, también se recomienda que cuando el entrevistador concluya sus preguntas, el candidato pregunte: “¿qué más puedo hacer para facilitar su trabajo?”. De esta manera, demostramos que tenemos las habilidades que buscan, y además que estas serán útiles en la realización de múltiples tareas.

Si estás inmerso en el proceso de búsqueda de empleo, seguro que te vendrá muy bien conocer experiencias ajenas. En esta recopilación conocerás algunas de las situaciones más sorprendentes ocurridas durante entrevistas de trabajo. Te ayudarán a estar más alerta, y a enfrentarte a las entrevistas siendo consciente de que, literalmente, ¡todo puede ocurrir!

1.

El entrevistador me preguntó: “¿Cuál crees que son mis defectos?”
Respondí: “Juzgando por la ausencia de objetos personales, fotos de familia, dibujos infantiles, etc, creo que te cuesta separar el trabajo y la vida familiar”.
Me dijo que no era su oficina, pero que era muy observador. No conseguí el trabajo, me dijeron lo típico de “hemos decidido seguir adelante con otros candidatos”. Fuente.

2.

Una vez estaba en un equipo de selección, y un candidato nos dijo que nuestra pregunta era estúpida y que le estábamos haciendo perder el tiempo. Después nos dijo que la gente que tenía cierto título era inútil, después de haberle dicho que una persona con ese título estaba presente en la habitación. Terminó la entrevista diciéndonos que no aceptaría el puesto a no ser que contratáramos también a su mujer.
Fue, con diferencia, la peor entrevista que he visto. Era una entrevista por teléfono, y todos estábamos mirándonos estupefactos cada vez que hacía un comentario inapropiado. Pasada la mitad de la entrevista, todo el equipo de selección había dejado los bolígrafos en la mesa y había dejado de tomar notas. Fuente.

3.

“¿Cuál es tu animal espiritual?” Conteste que la ballena beluga. Fuente.

4.

Cuando era adolescente, trabajaba en Wendys y quería marcharme. Hice una entrevista en KMart. Mientras estaban acompañándome a la oficina del manager, vi a algunas personas trabajando allí que me caían fatal. En ese momento decidí que no quería el puesto. La entrevistadora me pregunto: “¿Cuál es tu parte favorita de trabajar en Wendys?”
“Probablemente cuando no hay clientes y podemos sentarnos por ahí y charlar”.
“No te interesa el puesto, ¿verdad?”
“No”.
Sorprendentemente, no me volvieron a llamar. Fuente.

5.

Hacia el final de una entrevista, me dijo que pensaba que encajaría bien en la compañía, pero que tenía una pregunta más: “¿Hasta qué punto te implicas a la hora de gastar bromas?”
Le dije: “Mi familia tiene una tradición de cambiar por completo la casa de los recién casados. Hace falta mucho compromiso y planificación. También, en una ocasión pegue con cinta pistolas de agua a la tortura de mi compañero de piso. Fue más difícil de lo que parece”.
Entonces empezó a contarme la historia de una broma muy compleja que hicieron en la oficina, en la que terminó teniendo que intervenir el FBI”.
Se implicaban mucho a la hora de gastar bromas. Fuente.

6.

Entre en la oficina, me sentaron delante de la jefa. Primera pregunta: “Entonces, ¿estás casada, o tienes un novio?”
Cuando le pregunté por qué era relevante, me dijo que era para ver si encajaría con la cultura de la oficina, “porque todos estamos casados o tenemos pareja”. Me fui de allí en cuanto pude. Fuente.

7.

Me entrevistaron para un puesto en el que tenía que poner a prueba el software, y me preguntaron cuál era mi película de Leonardo DiCaprio favorita. Contesté que Atrápame si puedes, por cómo utilizaba su creatividad para descubrir vulnerabilidades en ámbitos de los más diferentes. Me complace decir que conseguí el trabajo. Fuente.

8.

“Un granjero quiere ir a ver a su novia al otro lado de la finca, pero su exnovia ha diseminado al azar 10 minas terrestres por toda la finca. ¿Cuáles son las probabilidades de que muera?”
Era para una posición como matemático en el Departamento de Defensa. Todas las preguntas eran extrañas y abiertas, las preguntas eran vagas y era mi responsabilidad hacer más preguntas para aclararlas. Fuente.

9.

“No te lo tomes a mal… pero, ¿te cuesta que… ummm… la gente te tome en serio?”
Me reí. Lo cierto es que hablamos mucho sobre el tema. No conseguí el trabajo, pero ahora soy muy amigo del entrevistador y hemos trabajado en varios proyectos juntos.” Fuente.

10.

Jefe: “¿Dónde te ves dentro de cinco años?”
Entrevistado: Retirado.
Tenían 25 años. Fuente.

11.

Le pregunté a un candidato a un puesto de gestión de equipo en una entrevista en grupo, “¿Qué es algo excepcional que aportarías a la posición?” Respondió: “Aportaría luminosidad”. Le contrataron pero solo porque todos los demás candidatos rechazaron la oferta de trabajo por razones varias. Dejó el puesto 4 meses después. Fuente.

12.

“Creo que Terry te ha tomado el pelo al darte mi curriculum, no estoy para nada calificado”. Aún así, consiguió el trabajo. Fuente.

13.

Teníamos a una becaria en la empresa, que estaba claro que no estaba ahí por sus habilidades. Quería conseguir un trabajo a tiempo completo en la empresa como especialista de marketing, y mi jefe me pidió que la entrevistara para ver si encajaba. Le pregunté, “¿cómo crees que sería tu día a día en este puesto?” Tened en cuenta que se trataba del escalón más bajo del marketing. Su respuesta: “Sí… no me gusta demasiado trabajar con ordenadores. Solamente quiero hablar con gente e interactuar con posibles clientes. Creo que sería bueno que trabajara remotamente”. Fuente.

14.

Me estaban entrevistando, y cuando llevaba la mitad me di cuenta de que no quería el trabajo. No presenté la candidatura, sino que ellos me contactaron a mí. Era para dar soporte online a clientes, y empezaría siendo de lunes a viernes, pero a partir de cierto momento tendría que trabajar también por las tardes y los fines de semana. En cuanto me dijeron eso, dejé de estar interesado. Así que me preguntaron la típica pregunta: “¿Qué crees que destacarían sobre ti tus compañeros de trabajo?” En ese momento trabaja en una tienda, así que dije “mi colección de zapatos”. Logré mantener mi cara completamente seria de entrevista, hasta que me preguntaron otra cosa. Fue realmente divertido responder de forma superficial y absurda, y ver cómo de incómodos se sentían. Fuente.

15.

Un candidato nos dijo que había creado su propio modelo de buenas prácticas para nuestra industria. Lo había bautizado con un acrónimo de 5 letras. Intrigado, le pedí que me contara más, y empezó a repasar el acrónimo. Resulta que lo había deletreado incorrectamente.
El acrónimo debería haber deletreado su propio nombre. Fuente.

16.

Estaba haciendo telefónicamente filtro de candidatos para trabajar en una librería. Le pregunté a un candidato cuál era su autor o libro favorito… su respuesta: “Odio leer. Solo mandé la candidatura porque mi madre me obligó”.
No le convoqué para una entrevista presencial. Fuente.

17.

Un antiguo jefe entrevistó para un puesto de diseñador a un joven que se acaba de graduar. Cuando le preguntó “¿cuál es tu mayor defecto?”, una pregunta típica, aunque molesta, el chico contestó: “¿¡Qué clase de pregunta es esa!?”
A mi jefe le encandiló la poca experiencia y la espontaneidad del joven, así que le dio el trabajo. Resultó ser muy bueno haciéndolo. Fuente.

18.

Un día, fui a una entrevista de trabajo. Nada más entrar en la oficina, cuando ni siquiera me había sentado, el entrevistador me dijo:
—Bien… Pues empiece a contar.
—¿Contar qué? —le pregunté, confundido.
—¡Un poema!
Entonces, sin dudar ni un segundo, dije con solemnidad:
—Me gustan los dulces,
me gusta el helado,
pero lo que más me gusta
es estar a su lado.
Nos reímos juntos. Me dieron el trabajo, hoy en día sigo trabajando allí y soy feliz. Fuente.

Y tú, ¿alguna vez has vivido algo así de asombroso en una entrevista de trabajo? Cuéntanoslo en los comentarios.