10 secretos de las salas de cine que conocen sus empleados, pero no el público

Todos hemos ido al cine alguna vez. Incluso en estos tiempos en los que todo está rápidamente disponible en las plataformas de streaming, ver una película espectacular en una pantalla grande sigue siendo mucho más impactante que hacerlo en casa.

Es una de las razones por las que nos sigue fascinando el cine. Pero, ¿qué dirías si descubres que cuando vayas a ver un estreno vas a ser vigilado durante toda la sesión? Es solo uno de los secretos que esconden los cines… ¿estás preparado para conocer los demás?

1. La mayor parte de los ingresos por sesión no proviene de la venta de entradas.

Lo normal sería que los cines ganaran más dinero de las entradas que de las palomitas de maíz y los refrescos, pero ocurre exactamente al contrario. Además, los primeros dos meses de la proyección de una película deben entregar la mayor parte de la ganancia a los estudios cinematográficos, y posteriormente el dinero recibido por las entradas va exclusivamente a la caja del cine. Por eso, algunas películas se proyectan hasta seis meses después de su estreno.

3. Espectadores jóvenes entran a ver películas calificadas como no aptas para su edad.

Muchos cines intentan luchar contra esto, pero aún así ocurre regularmente. El truco está en comprar la entrada en el horario del comienzo de dos películas, siendo una sin límite de edad del espectador. Los empleados de los cines no siempre verifican a qué sesión irás después de pasar el control.

4. La audiencia llora, grita y sale corriendo del cine.

¿Cuál ha sido tu reacción emocional más fuerte y extraña al ver una película? ¿Alguna vez lloraste, o apartaste la vista de la pantalla cuando pasaba algo especialmente impactante? En los cines a veces ocurre que algunas personas no pueden contener sus emociones, llegando a habr desmayos.

5. No se permite entrar con alimentos, pero algunos espectadores son muy ingeniosos.

Si no te gustan las palomitas de maíz, o nada de lo que se le ofrece al público en una sala de cine, tienes un problema, ya que entrar con tus propios alimentos está estrictamente prohibido.

Sin embargo, muchas personas intentan romper esta regla. A veces, esos intentos son registrados por las cámaras, como este. En otra ocasión, una pareja puso productos en un asiento de automóvil para recién nacidos y entró a la sala así.

6. Muchos evitan el 3D, y hacen bien.

La popularidad de las películas en 3D está disminuyendo, y no es solo porque las entradas sean más caras y las gafas, a veces, estén rayadas: cuando te pones los anteojos, tus ojos envían señales al cerebro de que te estás moviendo, porque parece que estás dentro de la película. Sin embargo, tu oído interno, responsable del equilibrio, envía una señal de que estás quieto, porque en realidad estás sentado. Por esta discordancia se produce la incomodidad física que muchos sentimos al ver una película de este tipo.

7. Si hay un problema con la imagen en la pantalla, el trabajador de la cabina de proyección no podrá ayudar.

El proyector del cine necesita reprogramarse a lo largo del día, pero durante la proyección no hay un empleado junto al aparato. Obviamente, los dispositivos digitales funcionan perfectamente bien solos, y hoy en día las proyecciones de películas están mucho más automatizadas que en el siglo pasado.

Por este motivo, si hay algún problema durante la sesión, hay que levantarse y dirigirse a los empleados que están fuera de la sala; es inútil pedirle a la persona que está junto al proyector que haga algo, porque no hay nadie allí.

8. Hay más basura en las salas en las noches de los fines de semana.

Cuando el descanso entre dos sesiones es breve, los empleados de los cines no pueden realizar una limpieza exhaustiva, así que el suelo debajo de los pies puede estar pegajoso, en el asiento se puede encontrar goma de mascar, etcétera.

Si eres un fanático de la limpieza, intenta ir a las sesiones de la mañana y evita las de la noche de los viernes y los sábados, que es cuando hay más gente.

9. Las peleas en los cines ocurren con bastante frecuencia.

Los conflictos pueden estallar en cualquier lugar, y los cines no son una excepción. A pesar de que parece que allí no hay nada por lo que discutir, los motivos aparecen: problemas con el aparcamiento, o alguien que hace demasiado ruido al masticar.

10. Te observan, y si estás sentado en los “asientos de los besos”, lo hacen con mayor cuidado.

En el cine hay cámaras que vigilan al público, especialmente por razones de seguridad —como por ejemplo evitar peleas—. Además, gracias a ellas los empleados de los cines logran encontrar y sacar de la sala a las parejas que van demasiado lejos en los “asientos de los besos”.